Una posible respuesta a la visión dinámica de la realidad · Filosofía
Se equivocan, y mucho, los que piensan que el mundo es una sucesión imparable de cambios imposible de dar una estabilidad a la realidad. Se quedan con la anécdota, con la imagen y apariencia de las cosas. Viven, en definitiva, en la superficie. Todos los días vemos cómo se cumple aquella vieja frase: “nada nuevo bajo el sol“. La historia es la mejor confirmación de este hecho: los amos y los esclavos han dado paso a otras oposiciones igualmente tensas y contradictorias. Norte-sur, patronal-sindicatos, consumidores y consumidos. El tiempo de los hombres se escribe desde el inicio de los tiempos con la sangre de los mismos, y los proyectos morales y éticos no han dejado de ser tales desde hace varios milenios. Que todo cambie, para que todo permanezca. Nos lavamos la cara o la maquillamos, pero siempre seguimos siendo nosotros, los mismos. La misma gente, la misma sociedad, la misma riqueza y la misma miseria. La redistribución es el espejismo del pobre. Los honores, la comodidad y la fama son el de los ricos. Hoy, igual que ayer y antes de ayer. Siempre igual, siempre lo mismo.
Sobre el teatro del mundo: su decorado y personajes · Filosofía
La palabra “mundo”, sorprendentemente, desempeña una función curiosa en nuestro lenguaje diario: los medios de comunicación nos cuentan cómo va el mundo, y quien más quien menos se atreve a soltar aseveraciones “todo el mundo hace esto o aquello”, “todo el mundo es de esta o de otra manera”, etc. Ciertamente, se refieren aquí a los seres humanos que habitamos el planeta tierra y que con nuestra presencia ayudamos a “configurar” lo que a ojos vista es “el mundo”. Y esto es lo peculiar de la palabra: no sé si por la trampa del lenguaje o por algún otro motivo, todos tendemos a pensar que existe un mundo exterior, que la realidad es estable y permanente. Sin apenas reparar en ello, estamos subidos en la cresta de una ola muy peculiar: la de la historia que se mueve imparablemente sin que ninguno de los que vamos subidos sepamos muy bien hacia dónde. Y mientras todo se mueve, tenemos el atrevimiento de referirnos al “mundo” como si éste fuera a estar siempre ahí fuera, esperando nuestro juicio sobre el mismo o sirviéndonos de “medio natural” en el que desarrollar nuestra vida.
Americanismo y antiamericanismo en un mismo pentagrama · Ideas y pentagramas
Se suele decir que la obra de arte, una vez terminada, no pertenece a su creador. La canción de hoy es un buen ejemplo: el autor la escribió en tono crítico, poniendo en tela de juicio el imperialismo y la participación nortemericana en la guerra de Vietnam. Una canción contra una política particular no tardó mucho tiempo en convertirse en una canción en favor de todo un país, una nacionalidad, una forma de ser y entender la vida. ¿Americanismo? ¿Antiamercianismo? ¿Se volvió la canción en contra del autor y cobró un significado no esperado? Con las nuevas tecnologías se termina de rizar el rizo: un usuario cualquiera de Youtube elabora un montaje con la canción ilustrada con fotografías de las fuerzas armadas. Todo un signo de la imposibilidad de controlar una obra de arte.
Efectos indeseables del estado benefactor · Filosofía
El estado del bienestar es considerado en la teoría política como uno de los mayores logros de la historia reciente. No sólo es un factor de igualdad, sino también un motor de “solidaridad” institucionalizada: organizar subsidios de desempleo, sistemas públicos de salud o educación o un sistema de pensiones es sin duda una manera de proteger a los ciudadanos, en otros tiempos denominados simplemente individuos o sujetos. Desde un punto de vista moral o social parece difícil encontrar pegas al estado benefactor: gracias a él se organizan atenciones y cuidados que de otra manera conducirían a la miseria que no hace tanto caracterizaba a las sociedades occidentales. Las políticas sociales señaladas anteriormente nos parecen “naturales” en un proceso de negociación “informal” con los diferentes gobiernos: terminamos asumiendo que los diferentes partidos políticos han de ofrecernos “servicios”, como clientes suyos que somos. Finalmente, el clientelismo termina asomando también en política, convertido en algo asumido y aceptado: habrá que votar a aquel que promete mayor bienestar.
Otra de nuestras recomendaciones de lecturas filosóficas · Leer filosofía
Nuestra sugerencia de lectura de hoy es casi un “superventas” de la filosofía. De un modo sorprendente, los libros de Erich Fromm han encontrado un interés superior al que habitualmente despiertan los libros filosóficos. Ciertamente, el estilo de Fromm y sus intereses no son estrictamente filosóficos: en realidad, a través de sus textos saltamos de la psicología a la filosofía, sin perder de vista la teoría politica. Eso no impide, sin embargo, que en su diagnóstico del ser humano moderno nos ofrezca algunas de las claves para comprender mucho de lo que ocurre en nuestro tiempo y mantener abierto más de un interrogante, alguno de ellos no exento de angustia o desesperanza. Se trata de una lectura filosófica que ha logrado traspasar los círculos especializados, llegando incluso a recomendarse como lectura de referencia durante el bachillerato. ¿Quién no ha oído hablar de obras como El arte de amar, El miedo a la libertad, o Tener o ser? Han pasado a formar parte casi de lecturas comunes y compartidas por gentes de las más diversas áreas e inquietudes.
Algunos de los motivos para que la filosofía y la risa vayan de la mano · Listas para pensar
La filosofía, como la vida misma, es algo tan serio como risible. Ya que solemos tomarnos por aquí en serio los temas filosóficos, proponemos hoy cinco motivos para tomarse la filosofía a chiste. Ahí van, como siempre, con la intención de que alguno de los lectores aporte más motivos o critique los que se proponen:
Hay una definición “popular” de la filosofía más que risible: decir las cosas que todo el mundo sabe con palabras que nadie puede entender.
El “rictus” filosófico parece dejar siempre una pose de tristeza o amargura: no son pocos los que se han reido de los filósofos por la sencilla razón de que estos no se ríen a menudo.
La falta de sentido práctico de la filosofía también ha propiciado no pocas bromas: desde Tales de Mileto en adelante, no han faltado quienes consideran que a la filosofía le falta la “toma de tierra”.
Pero también es posible reirse con la filosofía: por muy hegeliano que uno sea, es difícil no pasar un buen rato leyendo los calificativos que Schopenhauer aplica a Hegel en Parerga y Paralipómena.
Comprobar la larga discusión conceptual y teórica y contrastarla con el progreso de las cuestiones filosóficas sólo puede mover a dos reacciones: la risa o la desesperación. Y puestos a elegir, nos quedaremos con la primera, ¿no?
Cualquier espectador de un combate piensa que el objetivo del boxeo es golpear al oponente. Hay uno más importante y prioritario: no ser golpeado. O al menos así lo ven dos de los protagonistas de la película que traemos hoy a colación. Las maneras de boxear son también formas de vivir: hay quienes van a exprimir su tiempo y otros que intentan que el tiempo no les exprima a ellos. Vivir hacia adelante, tratando de disfrutar al máximo, o protegerse de los posibles golpes, poniendo todas las condiciones a nuestro alcance para evitar el dolor y el sufrimiento: vivir a la defensiva. Los antiguos solían decir que la vida es una meditación de la muerte, y esta idea ha encontrado siempre una respuesta inmediata: no es vida la de aquel que está pensando en que puede perderla, en lo que vendrá después o en el significado de la muerte. No hay manera de boxear si pensamos únicamente en defendernos y esquivar los golpes: la vida y el boxeo consisten en un cálculo de riesgos. Exposición, ataque y defensa. Lo mismo en la calle que subido en un cuadrilátero.
La justificación del sufrimiento, ¿postulado de la moral? · Actualidad
Una de las consecuencias de no vivir en el mejor de los mundos posibles es el sufrimiento humano. No sólo las catástrofes naturales, sino por otras muchas causas: enfermedades, hambre, guerras… La identificación de la vida humana con el dolor es tan antigua como la civilización misma. No sólo está en la filosofía sino también en diversas tradiciones religiosas: cómo no se va a tener en cuenta en dolor dentro de cada cultura si es una de las experiencias universales por las que hemos de pasar todos los seres humanos. Si no queremos que nos unan valores morales universales podemos estar seguros de que lo hace la lágrima, la enfermedad y la precariedad. Tan sólo las falsas seguridades de cada día nos hacen percibir la vida de otra manera, estable, como si fuera a durar para siempre. Junto a las grandes tragedias simbolizadas en terremotos y huracanas están las cotidianas y silenciosas: el dolor de garganta que nos hace apreciar la salud, los accidentes domésticos que terminan en largos procesos de rehabilitaciones y la muerte que no para.
El mundo anda últimamente algo revuelto. Y con la palabra “mundo” me refiero, principalmente, a este suelo que pisamos, al agua que bebemos y el aire que respiramos. En pocas palabras: vamos de catástrofe en catástrofe. Inundaciones, terremotos, nevadas descomunales, maremotos… Basta tirar de la memoria reciente para darse cuenta de que el planeta no nos da tregua: Tsunami en Indonesia, el Katrina en E.E.U.U., el terremoto de Haití… por citar sólo las más devastadoras de los últimos años. La lista se podría ampliar con todos aquellos que tienen una influencia “doméstica”. La principal consecuencia de estos fenómenos es la tragedia humana que conllevan: los efectos llegan mucho más lejos que la atención mediática y la sensibilización mundial. La “ética del desastre” es efímera y se ve empujada por las imágenes de la televisión o las referencias de la radio y la prensa. A escala humana hay otra consecuencia, esta de tintes filosóficos: la desconfianza de la naturaleza, su cuestionamiento más radical.
Los cinco primeros años del blog se convierten en libro · Boulesis.com
Hoy es un día especial para esta bitácora. Después de seis años y medio de publicar textos, algunos de ellos van a ver la luz más allá de la pantalla. Al cumplir el quinto aniversario, comencé a elaborar una recopilación de las que, a mi entender, eran las mejores anotaciones de la bitácora. Mientras iba elaborando el trabajo pude conversar sobre el mismo con Enrique Bonete, catedrático de Filosofía moral de la Universidad de Salamanca. Se interesó por el texto y me pidió que se lo enviara para valorar su posible publicación dentro de la editorial Desclée. Casi un año después de aquella conversación, el libro comenzará a distribuirse por las librerías en esta misma semana, de manera que lo mejor de los cinco primeros años del blog estarán en las librerías bajo el título De la vida a la ética. Filosofía para todos; materiales para el aula
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
El artículo parte de una afirmación de principios: todos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. Como si tal cosa fuera una cuestión de hecho, algo empíricamente comprobable. Si esto fuera verdad, sería absolutamente equiparable nacer en un país o en otro, hacerlo en una familia de una clase social u otra. Quien redactó el texto pensaría, probablemente, que las diferencias económicas, sociales y políticas no tienen nada que ver con la dignidad de cada ser humano y tampoco con los derechos que cada uno de ellos puede disfrutar. De esta manera, la libertad y la igualdad quedarían garantizadas en tanto que pertenecemos a la especie humana.