2001: una odisea en el espacio
Hombres, máquinas y extraterrestres · Arte/cultura
Entre los monos que comenzaron a utilizar un hueso y los hombres que viajan al espacio en sofisticadas naves espaciales existen múltiples diferencias, pero también hay, al menos, una característica común: la técnica. Todos somos “homo faber”, y nuestra vida está tan ligada a la técnica, que puede llegar a depender de ella. De hecho, si algúna acuerdo podríamos alcanzar sobre esta difícil palabra es que cuanto mayor es el “progreso” de una sociedad, mayor es su dependencia respecto a las máquinas, mayor es su tecnodependencia. El desarrollo de las culturas y civilizaciones humanas va ligado al desarrollo de diferentes técnicas, tal y como nos contó Platón en el mito de Prometeo. Pues bien: esta relación entre el hombre y la técnica es, desde mi punto de vista, una de las ideas clave de 2001: una odisea en el espacio.
Si a todo esto le unimos la presencia de un extraño elemento (el famoso monolito) de procedencia extraterrestre, Kubrick reúne todos los elementos que forman una excelente película, tanto para los amantes de la ciencia ficción, como para los que gusten de filosofar a partir de las películas. La chispa de inteligencia que surgió en la prehistoria (hace 4 millones de años) se ha extendido a lo largo y ancho del plantea conquistando territorios y dominando especies, siempre con ese afán de tocar, ver, ir más allá. La pelícual narra un viaje, y no en vano lleva la palabra “odisea” en su título. Y es que, en el fondo, la película de Kubrick es también un tratado de antropología filosófica: el hombre es el animal que piensa, sí, pero también el curioso, el que toca las cosas, el que no tiene miedo de dar un paso al frente y echar la mano al objeto misterioso. Gesto que le llevará a lugares que jamás soñó. Técnica que posibilitará la adaptación, pero que, con el paso del tiempo podrá llegar a poner en peligro su propia supervivencia.
¿Qué pasaría si las máquinas dejaran de servirnos? ¿Qué ocurriría si empezaran a pensar por sí mismas, a tener voluntad e iniciativa, qué pasaría si se rebelaran? Kubrick nos da algunas pistas al respecto. La inteligencia artificial y sus programas, parece advertirnos, pueden tener consecuencias inesperadas, pueden terminar creando a nuestro propio enemigo. Y junto a las máquinas, los extraterrestres: presencia tan permanente como discreta a lo largo de la película, una película que en el fondo es también de misterio, pues nos cuenta cómo una especie, la humana, trata de descubrir el misterio de su propia inteligencia. Porque es la especie humana la verdadera protagonista de la película, rastreando las pistas que le conduzcan a nuevos conocimientos y también al conocimiento de sí misma. ¿Alguna vez se ha hecho una película en la que el proteagonista no sea un individuo o todo un colectivo? Kubrick lo logra de un modo tan intrigante como misterioso, al contarnos detalles de la historia de toda una especie: la nuestra. ¿Y también de su relación con la vida extraterrestre?
Enlaces relacionados:
- 2001 en Filmaffinity
- 2001: Archivo de recursos en Internet (en inglés)
- 2001 en Microsiervos
- Página monográfica sobre 2001: una odisea en el espacio
- La película explicada en un vídeo en flash
- Entrada en Wikipedia de 2001: una odisea en el espacio (contiene detalles de la trama y el argumento


