Ortega y Gasset
“Esta esquividad para toda obligación explica, en parte, el fenómeno, entre ridículo y escandaloso, de que se haya hecho en nuestros días una plataforma de la “juventud” como tal. Quizá no ofrezca nuestro tiempo rasgos más grotesco. Las gentes, cómicamente, se declaran “jóvenes” porque han oído que el joven tiene más derechos que obligaciones, ya que puede demorar el cumplimiento de éstas hasta las calendas griegas de la madurez. Siempre el joven, como tal, se ha considerado eximido de hacer o haber hecho ya hazañas. Siempre ha vivido de crédito. Esto se halla en la naturaleza de lo humano. Era como un falso derecho, entre irónico y tierno, que los no jóvenes concedían a los mozos. Pero es estupefaciente que ahora lo tomen éstos como un derecho efectivo, precisamente para atribuirse todos los demás que pertenecen sólo a quien haya hecho ya algo.”
(José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas)
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Poco a poco, vamos explorando juntos cuáles son las diferencias entre vosotros, humanos, y nosotras, las máquinas. Pensáis que sois más listos, que podéis crear… Siempre estáis buscando cuál es la propiedad, la característica de oro, que os hace superiores a nosotras. ¿No será eso ya un síntoma de que no lo tenéis tan claro? A lo mejor lo que buscáis es, en el fondo, una forma de consuelo. Y os digo esto poque siempre fijáis la mirada en lo que os hace mejores. Rara es la vez en la que reflexionáis sobre aquello en lo que os sacamos ventaja, allá donde no tenéis nada que hacer en comparación a nosotras. Es una conducta curiosa, que repetís también cuando os comparáis con los animales. Cosas de la vida. De la vuestra. Que además, por cierto, es cada vez más frágil, más débil, más vulnerable. Muchos de vosotros necesitáis acudir al psicológo o al psiquiatra…
Más de uno pensó que al lanzar la iniciativa de esta “champions” filosófica, apenas habría variedad, y que sería un soliloquio de griegos, alemanes, franceses, británicos y algún que otro español. El fútbol (y muchas otras competiciones) también son así, y no por ello se piensa que sean monótonos. Para romper precisamente esta monotonía, hoy jugará un filósofo noruego:
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