Más problemas con la ética consecuencialista
Ya hablábamos de eso hace casi un año. Pero por lo visto, los argumentos que desde un punto de vista moral nos parecen perversos, tiene una plena vigencia en política (y es que, al final, habrá que darle la razón a Maquiavelo, con aquello de que el fin justifica los medios). Y es que nuestro gobierno, anteriormente antibelicista, ha decidido hacer negocios relacionados con la industria de la guerra, esta vez con Venezuela. Si nuestra ministra de exteriores (del PP) justificaba la guerra hace un año por sus efectos sobre el petróleo, los socialistas creen que este tipo de contratos garantizan la continuidad de los astilleros españoles. La crítica de la oposición no ha tardado en llegar, y tampoco la respuesta correspondiente. Lo curioso del asunto es, a mi entender, que ninguno de los dos está legitimado para desarrollar plenamente ninguno de sus argumentos.
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Ya 
Jamás tuve la tentación de ponerme a leer grandes éxitos de ventas. Últimamente trato de seguir un consejo: mientras existan grandes clásicos, ¿quién nos manda leer los superventas actuales? Y, claro, clásicos tenemos como para parar un tren: en novela, sí, pero también en filosofía, teatro, poesía… Y como, por deformación profesional, tiendo a leer más filosofía que literatura, pues creo que tengo suficientes “clásicos” como para estar toda la vida leyendo. En fin, que no me falta surtido. ¿Quién me manda arriesgarme a leer a
Que internet puede ser, entre otras muchas cosas, un instrumento de poder ya ha sido comentado
Sentarse hoy delante de la pantalla y ponerse a escribir es algo tremendamente complicado. Tal día como hoy no valen filosofías ni sabios. No hay ideas complejas ni sistemas que puedan ayudar a situar la palabra justa en su lugar adecuado. La realidad es ya suficientemente cruda y las palabras a veces no pueden sino desviarnos, distraernos. Después de que hablen todas las televisiones, después de que todos los
Hoy vamos a ofrecer aquí un partido difícil, pero también por ello, por qué no, atractivo. Nos guste o no, cuando nos acercamos al final de la competición tienen que ir saliendo filósofos o ideas menos conocidos, o más difíciles de interpretar. Además la disciplina que hoy nos servirá para enfrentar a dos grandes filósofos también suele ser tachada de difícil o inaccesible: