¿Bitácora=superficialidad?
“Cualquiera que tenga un mensaje que dar sabrá que éste no cabe en una canción”. Lo decía Bob Dylan hace casi cuarenta años. Supongo que no todo el mundo estará de acuerdo, pero a mí particularmente sí que me parece muy acertada. No sé si será “deformación profesional” (conozco a muchos que me dicen que a los filósofos nos gusta “el mondongo”, refiriéndose a textos largos con conceptos un tanto complicados), o será simplemente que Dylan tiene razón. Cuando la semana pasada profundizábamos en clase en el concepto de felicidad de Aristóteles, una alumna decía que aquello era el cuento de nunca acabar: primero pensar sobre la felicidad, luego sobre la virtud, y para rematar todo esto, hablar también de la prudencia… A hablar de estos conceptos, y a hacerlo con exactitud, lo llamaba Hegel “el esfuerzo por el concepto” (no sé si la expresión es literal, esta vez cito de memoria), y es una de las características de la filosofía. La pregunta es: ¿cabe todo esto en una bitácora?
Seguir leyendo…



Superada la primera “ola polar”, ya sólo nos queda disponernos a esperar a las siguientes, que vendrán. Pero hasta que eso ocurra podemos entretenernos un poco “filosofando” en torno al frío. ¿Existe el frío? El pasado fin de semana algunos termómetros marcaban 0 grados (e incluso menos). Helador. Pero claro, si nos traemos aquí a un noruego o a un ruso, nos dirían que 0 grados no es frío. Y es que, como decía aquel, el frío no existe. Es algo psicológico. Y en este paseo entre el objetivismo y el subjetivismo, nos encontramos además con el
El interés que despertó aquel 
