Archivo de Febrero de 2007
¿Una carta o un correo?
Más de una vez se ha resaltado (tanto aquí como en ponencias o comunicaciones) que la integración de las nuevas tecnologías tienen también un “precio” educativo. Con las TIC se enseña de otra manera y no todo es enseñable a través de las TIC (por mucho que moleste a los filotecnológicos o a los enamorados de la llamada web 2.0). Para no repetirme demasiado, y para ampliar un poco el tema del debate (hay quien me dice que mis anotaciones sobre enseñanza sólo resultan interesantes para profesores) se me ocurre que podríamos plantear un tema que ya está, a buen seguro, tratado en muchas otras bitácoras y páginas web. Me refiero a la aparición, hace ya unos años, del correo electrónico, y la posible influencia que esta nueva forma de comunicación puede ejercer sobre el tradicional correo postal. Como es de imaginar, ambas formas de comunicación tienen sus ventajas e inconvenientes, así que si os apetece podemos pasar a comentar algunos. Seguir leyendo…
Gloria y miseria del escepticismo
Los filósofos escépticos han sido una “rara avis” en filosofía. No porque haya habido pocos, sino porque, por lo general, no se les suele prestar demasiada atención. Quizás por resultar demasiado extravagantes, o por motivos ajenos a la propia filosofía, los buenos de los escépticos nunca han gozado de mucho predicamento, a no ser que entendamos el relativismo, como una forma “actualizada” de escepticismo. De hecho, el escepticismo suele identificarse con una actitud vital tardía propia de la vejez: es raro el caso del filósofo que comienza siendo escéptico. Parece que la juventud infundiera un ánimo y un convencimiento sólidos en las tareas que se emprenden (también en las filosóficas…) y que luego los fracasos o pequeñas derrotas que se van acumulando logren que quien más quien menos termine abrazando los brazos del escepticismo y el desengaño: por ello resulta curiosa su poca difusión si consideramos la buena cantidad de filósofos que han acabado defendiendo alguna idea escéptica. Pero hoy no estamos aquí para hablar de la difusión o la aceptación de la filosofía, sino del escepticismo, y sobre todo de sus luces y sus sombras. Seguir leyendo…
¿Qué harías tú si fueras George Bush?
Todos estamos ya acostumbrados a escuchar críticas contra el presidente de los EEUU. Terulianos, periodistas, presentadores de telediarios… quien más quien menos ya se ha dedicado a dejar bien claro que el señor Bush no les cae simpático. Será por el antiamericanismo que crece en nuestro país o quizás por las polémicas decisiones o intervenciones públicas del mandamás estadounidense. El hecho es que no gusta. Pese a esto, más de una vez me he preguntado qué haríamos cada uno de nosotros si fuéramos el presidente de EEUU. Y es que tengo la sospecha de que en política no valen las buenas intenciones. El “peace and love” del 68 no sirve cuando estamos en un parlamento, ni cuando tenemos que tomar decisiones que afectan a todo el país. La política no se puede hacer desde los buenos deseos o las acciones bienintencionadas. Como dice un compañero, “eso de que cuando deseas algo de una forma muy intensa el mundo conspira para que lo consigas, es una patraña, una mentira”. Y en política más.
Pequeño itinerario intelectual
En casi tres años y medio de bitacoreo nunca había llegado un “meme” por estos lares, así que el otro día me llevé una buena sorpresa, cuando desde Inmanencia se me planteó la posibilidad de describir cuáles habían sido mis “influencias” intelectuales en los pocos años que llevo metido en la cosa esta de la filosofía. Supongo que cualquiera de los que gustan de leer filosofía puede citar, así de corrido, alguno de sus autores preferidos. Pero tratar de elaborar una pequeña historia de las lecturas es algo más complicado. A poco que pienso, me doy cuenta de un detalle curioso: apenas leía filosofía durante la licenciatura (no siempre llegaba a las lecturas obligatorias, eran muchas las asignaturas y poco el tiempo) entre otras cosas porque dedicaba mi tiempo libre a historias ajenas al mundo académico, y el tiempo para estar delante de un libro se lo llevaba la literatura: eran los años de Edgard Allan Poe (antes de empezar en la universidad), Conan Doyle, Borges, Gabriel García Márquez, Calderón (dicho sea de paso, La vida es sueño me parece una de las obras de teatro más filosóficas que existen)
El fuego no quema
A veces las ideas de los filósofos van contra el sentido común, y por eso no es de extrañar que todos los años haya alumnos que consideran que la filosofía es una paranoia, y que pongan en duda la utilidad de estudiar lo que ellos consideran “pajas mentales” (literal). Andamos enfrascados en estos días con David Hume. Y una de las ideas que hay que explicar es su crítica a la causalidad. La idea es bien sencilla: no percibimos causas ni efectos, sino fenómenos que se suceden y además no tenemos ninguna garantía de que la naturaleza se vaya a comportar siempre de un modo uniforme, por lo que, en sentido estricto, no podríamos hablar ni de causas ni de efectos. La causalidad no está en la naturaleza, sino en nuestra forma de conocer que tiende a fijar nexos causales entre distintos fenómenos. Y surge entonces un ejemplo clásico: el fuego, dicen los críticos del empirismo de Hume, es la causa de la quemadura. Lo mires por donde lo mires. Percibas lo que percibas, y al margen de que te puedas inventar conceptos que no estás viendo, tocando u oyendo. Y si alguien lo pone en duda, hagamos con todas las obras de Hume lo mismo que él proponía hacer con tantas otras de literatura, filosofía y metafísica: a la hoguera. A ver si realmente se libran de arder…
Más bitácoras filosóficas
El pasado verano cambiamos el gestor de la bitácora, tal y como explicaba Daniel en el mes de septiembre. El cambio tuvo sus desventajas (más de 100 personas que estaban suscritas a esta bitácora dejaron de recibir las anotaciones de la misma…) pero también ganamos algunas cosas, entre ellas, la sencillez de introducir ciertos cambios en la bitácora. Estoy pensando en la sección de enlaces: mientras que con Pmachine había que modificar un archivo en html (baja el archivo-modifícalo-vuélvelo a subir…), con Wordpress los enlaces se gestionan a través del panel de control, y todo es más fácil y rápido. Esto ha hecho que haya introducido algunos cambios en la lista, y que haya “descubierto” nuevoas bitácoras filosóficas que merecen la pena. Dato importante: aunque jamás vayamos a ser un grupo de bitácoras significativas ni relevantes, al menos la persona que quiera encontrar pensamiento dentro de lo que llaman blogosfera puede hacerlo. Seguir leyendo…
Así suena la ciudadanía (en Boulesis)
En estos días se publicaba la siguiente noticia: Así suena la ciudadanía. Se referenciaba en el diario El país la edición de un primer manual de Educación para la ciudadanía por parte de ediciones serbal. A buen seguro, el libro completo será bastante mejor de lo que refleja la noticia. Pero los textos que aparecen en la misma son tan simplistas como “Primero, los españoles hemos emigrado a Europa, y ahora que somos Europa otros vienen aquí. El pobre va donde está la riqueza”. Si la visión del problema de la inmigración de nuestros futuros estudiantes va a estar a un nivel tan alto, desde luego que la asignatura promete. Si alguno de vosotros se anima a leer el resto de frases que aparecen en la noticia se podrá hacer una idea del planteamiento del libro en cuestión. Datos, situaciones terribles, sufrimiento humano… una asignatura de ONG, de catequesis laica, en la que tengamos que lanzar los mensajes de telemaratón y caridad de salón que suelen predominar en los grandes medios. Seguir leyendo…
Aristóteles (III)
“Pero la mayoría de los pródigos, como hemos dicho, toman también de donde no deben, y son en este sentido avaros. Se vuelven ávidos, porque quieren gastar y no pueden hacerlo a manos llenas, ya que pronto les faltan los recursos; por consiguiente, se ven obligados a procurarse los recursos de otra parte, y, al mismo tiempo, como no se preocupan para nada de lo noble, toman sin escrúpulos y de todas partes; pues desean dar, y nada les importa cómo o de dónde. Por esta razón, sus dádivas no son generosas, pues no son nobles ni a causa de lo que es noble, no como es debido; por el contrario, a veces enriquecen a quienes deberían ser pobres, y no dan a hombres de carácter virtuoso, pero dan mucho a los aduladores, o a los que les procuran cualquier otro placer. Por ello, la mayoría de ellos son también licenciosos; pues, gastando despreocupadamente, derrochan también para sus vicios, y, al no orientar la vida hacia lo noble, se devían hacia los placeres”
(Aristóteles, Ética a Nicómaco)
No hay que abusar de Wikipedia
La primera entrada que nos ofrece Google al buscar un número cada vez mayor de términos (tanto académicos como de otra mucha índole) es la de Wikipedia. Por la sencilla razón de que Wikipedia “encaja” con la visión de la red de muchos creadores de contenidos en la red (es colaborativo, abierto, participativo, etc), gentes que “por principios” entienden casi como una obligación moral el enlazar a Wikipedia. Y por si esto fuera poco (que no lo es), es el enlace más fácil de colocar: si buscamos un concepto cualquiera, tendemos a fiarnos de la aproximación wikipedica. El valor de su conocimiento ya ha sido discutido otras veces (podeis pinchar, más abajo, en alguna de las entradas relacionadas) pero hoy quisiera, al hilo de esta práctica común, introducir un tema de debate que no siempre es discutido: la necesidad de cuidar el hipervínculo. Se nos dice por doquier que el hipertexto es una de las grandes posibilidades de la red, y que los vínculos son el futuro de la escritura y el pensamiento. Y nadie puede negar que la posibilidad de aludir a otras páginas y bitácoras es una forma de enriquecer el discurso, de dotar al texto de algo que es mucho más que un adorno. Y aquí está la paradoja: si el hipervínculo debería enriquecer el texto, quizás enlazar siempre a Wikipedia sea una forma de empobrecerlo, de uniformarlo (al margen de la discusión sobre el poder que va acumulando la enciclopedia libre). Seguir leyendo…


