Qué animal más curioso es el ser humano, qué particularmente extraño en todo lo que hace. Desde hace siglos nos hemos caracterizado por ser, de un modo muy especial, contadores de historias. Y eso es lo que hace Cinema paradiso: contar historias. Muchas en una sola. Y con significados filosóficos, claro. Para empezar, la historia de un pueblo, de toda una sociedad, que no tenía más diversión que la de acudir al cine, maravilla de maravillas para unos e invento del demonio para otros. El cine y nuestras vidas, las de todos: esa es la gran historia de Cinema paradiso. Gentes que aprender a ver la vida, a vivir la vida, a través de esos personajes a los que aman u odian, a los que desean y envidian. Cuántos han querido amar como Bogart desde hace más de 40 años. Quién no ha soñado volar como Superman, o, como dice Rafael Amor en una de sus canciones, “ser como Chaplin, con zapatones llevar levita bastón y bombín”. Vivimos lo que vemos, lo asumimos como una forma de realidad, hasta que nuestra vida es “como en las películas”, hasta que las películas saltan las pantallas y sos asumidas, casi sin darnos cuenta, en la vida cotidiana. Seguir leyendo…