El segundo sexo
La consideración de la mujer dentro de la sociedad occidental ha sufrido un proceso peculiar: de vivir marginadas y dominadas por los hombres, han pasado en apenas cinco décadas a ocupar puestos de responsabilidad en nuestra sociedad, logrando (al menos formalmente) la igualdad de derechos. En la raíz de estos logros está el compromiso y la lucha de diversos colectivos que desde hace más de cien años han venido reivindicando algo tan elemental como el derecho al voto. Pero junto a esa implicación está la reflexión y el hacer de muchas mujeres entre las que brilla con luz propia y merecida la autora de El segundo sexo. No es justo que para muchos sea sólo la compañera de Sartre, y la investigación que Simone de Beauvoir nos presenta en los dos tomos de los que hablamos hoy es una buena muestra de ello. Lejos de ser una mera “copia” del existencialismo aplicada a las cuestiones de género, El segundo sexo representa un análisis filosófico, histórico, político, económico, sociológico, simbólico y cultural de la presencia de la mujer dentro de nuestra civilización. Un libro que lejos de lo que pudiera pensar más de uno, está de plena actualidad. Porque una cosa es que la igualdad entre hombres y mujeres se haya convertido en una idea más de lo políticamente correcto, y otra, por supuesto, que debamos plantearnos en qué consiste esa igualdad y revisar la opresión sufrida por la mujer a lo largo de la historia. Seguir leyendo…



La vida tiene estas cosas. Está llena de víctimas y verdugos, y la mayoría de nosotros ocupamos alguno de estos papeles a lo largo de nuestro tiempo. Los vencedores y los derrotados, como si esto de vivir fuera una guerra, han intercambiado sus lugares muchas veces. Ser amado y ser traicionado son a veces dos formas sinónimas de existir. La persona débil y desvalida puede terminar siendo fuerte y poderosa. La protectora y resolutiva es en realidad la despechada y abandonada. La mentira puede trastocarse en verdad, y viceversa. Y no sólo en el binomio realidad-sueño, como David Lynch nos presenta en su película, sino en la cotidianidad que nos rodea. Si algo destaca de la película que nos ocupa hoy son dos cosas: la aparente falta de sentido de todo lo que ocurre, y las fuertes personalidades de las dos protagonistas de la película. El cine de Lynch siempre ha sido complejo tanto por lo intrincado de sus historias como por su compleja simbología. En Mulholland drive la reconstrucción de la historia es una tarea titánica, y los símbolos difíciles de descifrar: cajas misteriosas con llaves triangulares, cafés escupidos, personajes extraños que parecen dominar todo lo que ocurre en la historia, un monstruo escondido en el callejón trasero de una cafetería llena de confidencias, una pareja de ancianos que ríen sin parar… ingredientes todos ellos agitados y mezclados en lo que comienza siendo un sueño con tintes de venganza que esconde el deseo de que la realidad fuera justamente lo contrario de lo que termina siendo. Un sueño imposible que conduce a un suicidio inesperado.
El último juguete que Google ha puesto a nuestra disposición es Google Sky. Se lleva hablando de ello desde hace semanas: ya no sólo se ha mapeado el planeta tierra, sino que ahora es posible ver el universo a través de nuestras pantallas. Se dice (y es verdad) que las nuevas tecnologías de la comunicación han empequeñecido el mundo. Contactar con gentes de países remotos o informarnos de lo que les está ocurriendo es cuestión de un click y ancho de banda. A más megas más información, más posibilidades. Todo el mundo en nuestra pantalla. Habría que matizar bastante (obviamente es imposible que toda la realidad entre en una pantalla…), pero en cierta forma las distancias se han reducido. Y Google sky ha venido a demostrar que aún quedaban límites por superar: lo que hasta ahora era coto privado de astronautas, ingenieros de la NASA, expertos en física espacial y aficionados de la más diversa índole a orientar el telescopio, ahora se convierte en un espacio público. El universo no está ya tan lejano, no es ese misterio desconocido, sino que Google abre una puerta para quien quiera iniciarse en el conocimiento del mismo. Una aportación interesante, esta de Google, que no sólo facilita el acceso a un nuevo campo de conocimiento sino que también nos permite una nueva forma de comercio: el mercado interestelar. 