Tiempo y decadencia
Ya nos lo decía el poeta: “cualquiera tiempo pasado fue mejor“. La expresión es, sin duda, mucho más certera que cualquiera que salga de la boca de un filósofo. La capacidad de concentrar mensajes de la poesía es asombrosa: resume en pocas palabras lo que otros no son capaces de matizar en varios tratados filosóficos. Por el contrario, hemos de reconocerle algún mérito al filósofo: tanto habla que no ceja en su compromiso de extraer las últimas consecuencias de sus ideas. De la frase del poeta, quisiera hoy saltar a la teoría del filósofo: por mucho que Jorge Manrique la eternizara en sus coplas, la idea contaba ya con cierto recorrido. Al menos hasta Platón, pero a buen seguro estaría presente en otras mentes pensantes bastante antes de que al filósofo ateniense la formulase. Me estoy refiriendo a lo que después ha recibido el nombre de “historicismo”: la idea según la cual la especie humana ha ido degenerando como especie, de manera que la historia se dirige hacia una finalidad que consiste en la destrucción de la vida humana. Seguir leyendo…



La experiencia nos resulta familiar y conocida. Abrimos nuestro coche y nos sentamos en en el asiento del conductor. Abrochamos el cinturón, ajustamos espejos. Llave de contacto y giro. Coche arrancado. La pregunta habitual y que no siempre se suele formular es: ¿A dónde voy? El coche sirve para desplazarme. Me lleva de un lugar a otro: es el espacio lo que está en juego. Esta es la visión cotidiana, la que todos damos por supuesta. En un viaje rutinario, asumimos que nos movemos en un espacio que no cambia, y en un tiempo que tampoco podemos modificar a nuestro antojo. De manera inconsciente, sin habérnoslo cuestionado previamente, aceptamos que el espacio y el tiempo son “absolutos”, independientes el uno del otro. Algo de lo que ni siquiera nos damos cuenta: sin quererlo nos identificamos con ideas y presupuestos presentes en la física de Newton. Sin embargo, el asunto cambia cuando nos animamos a pisar el acelerador. Entonces podría darnos por pensar qué estamos haciendo exactamente cuando pasamos de 100 a 120 km/h.
Estas cosas pasan en la red: por azares del destino he sabido de la exposición que a partir de mañana realizará el fotógrafo español
El arte está ahí. Vivimos acostumbrados a su presencia ya que logra colarse por los rincones más imperceptibles. Nos levantamos por las mañanas y andamos por los pasillos de casa, probablemente adornados por algún tipo de cuadro o manifestación artística. Escuchamos música en el coche y nos cruzamos, dependiendo de dónde vivamos, con artistas callejeros de la más diversa índole. Estamos rodeados. Y más hoy que el concepto de arte urbano campea a sus anchas por muros y parques. La vida de cada uno tiene su propia dimensión “artística” y no hay nadie que no tenga algún tipo de preferencia o gusto estético. Estando así las cosas, una de las preguntas más repetidas (y no por ello contestadas) es la que apunta hacia la función social del arte. Puesto que todas las sociedades y culturas incorporan, de una forma u otra, formas de producción artísticas, ¿cuál es el “para qué” social del arte? ¿Cómo es que la propia sociedad alienta y estimula la producción artítica?
Al final del curso pasado, contacté con
Hoy empiezo con una anécdota, ocurrida esta misma mañana: alumno de 1º de ESO que sufre una caída durante el recreo. Se golpea la cabeza y al levantarse de nuevo siente un poco de mareo. Como tantas otras ocasiones, los profesores de guardia acompañan al alumno a jefatura de estudios para que sus padres puedan venir a buscarle y acudir al médico. En lo que venía el padre a buscarle, me acerqué a la clase del alumno a recoger su mochila y su abrigo. Fue cargar con la mochila a la espalda y recordar inmediatamente las noticias que salen en los medios de comunicación cuando no tienen nada que contar: el enorme peso que tienen que soportar las espaldas aún sin formar de los alumnos de secundaria. No sé cuantos libros y cuadernos llevaría en la mochila, pero el caso es que pesaba lo suyo. Cuando el alumno se fue, discutíamos sobre el tema en jefatura: algunos compañeros decían que a su edad a todos nos ha tocado cargar. Otro aludía a la idea del gobierno de equipar con un portátil a cada alumno, lo cual debería disminuir el peso transportado.