La libertad, engaño e ilusión
Hace ya varias semanas que me comprometí con Animal de fondo a publicar un pequeño texto sobre la libertad. No sé si estará a la altura, pero allá va. Empecemos por la política: las sociedades liberales en las que vivimos recelan del estado como uno de los enemigos de la libertad. En tanto que no se entrometa en la vida de los ciudadanos podrán tomar sus propias decisiones. ¡Dejadme decidir por mí mismo!, parece decir el individuo liberal, sin darse cuenta de que para poder ejercer esa capacidad hace falta algo más que la mayoría de edad biológica o jurídica. Abrir espacios para la libertad no significa, ni mucho menos, que seamos libres o que vivamos en sociedades libres. Si la libertad es la ilusión de la decisión autónoma probablemente sea nuestro tiempo una de sus mayores expresiones. Por el contrario: si esperamos más de esta palabra, seguimos manteniendo diferentes formas de esclavitud y servidumbre: no externas y visibles, sino mucho más sutiles, prácticamente imperceptibles.





En apenas unos días volveremos a vivir uno más de los partidos del siglo que tocan en este año. La ironía pretende ser sólo aparente: el interés social (e incluso internacional) que despiertan este tipo de partidos es innegable. Es difícil encontrar cualquier otro espectáculo de masas capaz de convocar a tanta gente y generar tanta controversia: aquellos que han “mamado” el fútbol desde pequeños no pueden evitar que estos partidos marquen las fechas señaladas en el calendario. Para los seguidores más apasionados, se convierte casi en una religión: cada equipo tiene sus credos particulares, existen dioses (o semidioses) y todo partido cuenta con su ritual correspondiente. En fin, que hay filosofía para dar y tomar alrededor del balón y sus “golpeadores”. Tomemos, por poner un ejemplo, una pregunta relativamente sencilla: ¿De qué equipo eres? De partida la pregunta tiene su miga: decimos “ser” de un equipo, y renunciar a esta posibilidad es, para los forofos incondicionales, despreciar una de las maneras de ser fundamentales. ¿Qué es lo que determina ese “ser”? ¿Por qué elegimos apoyar a un equipo o a otro? 
Sin duda la noticia del día es