Origen
La cuestión de la diferencia entre el sueño y la vigilia tiene un largo recorrido en filosofía. Aparece también en la literatura, el arte y, como no podía ser de otra manera, el cine. Origen, una de las películas del verano, juega con esta oposición, añadiéndole una particularidad: la posibilidad de cambiar la vida real a través de los sueños. El protagonista de la película se ha convertido, muy a su pesar, en un especialista en este tipo de “intervenciones”: después de haber soñado durante mucho tiempo junto a su pareja, se ve obligado a vivir para siempre alejado de su familia. En ese destierro, real y sentimental, se dedica a profundizar en su habilidad, trabajando para empresas y gobiernos con la finalidad de extraer información a personas influyentes mientras duermen. Escapando de quienes le persiguen aparece un último encargo, que podrá permitirle volver a su casa si es completado con éxito. Como se ve, se entremezlan situaciones filosóficas, con otras características de las películas de acción, cristalizando en lo que algunos llaman, seguramente con precipitación, la Matrix del siglo XXI.



Hay recuerdos que marcan a toda una generación, para bien y para mal. Canciones, programas televisivos, glorias deportivas… imágenes que se guardan en la retina para siempre. Mi adolescencia y la de otros tantos millones fue invadida no hace tiempo por un nuevo “deporte” que venía de los EEUU: el
Aristóteles dedicó uno de los libros de su
Durante el pasado verano pude leer una novela escrita por un profesor de filosofía: 