Sigue el camino…del lógos
No todos saben que uno de los evangelios utiliza la palabra “lógos” como referencia al nacimiento de Jesús. Quizás sea tan sólo un guiño a la filosofía, pero no en vano otra de las metáforas habituales es también la luz, que casualmente suele asociarse a la razón. Entramos, un año más, en un tiempo de símbolos: luz que gana a la noche. Por ello ofrecemos para terminar este primer trimestre una felicitación que mezcla filosofía y geografía. Como los magos fueron a adorar al niño, hemos elaborado un mapa filosófico de diferentes rutas del lógos. Cada filosófo, por supuesto, con una frase totalmente descontextualizada pero que quizás pueda tener algo que ver con la navidad… Seguir leyendo…



A cada suceso más o menos trágico le suele seguir un intento de elaboración teórica, un esbozo de explicación. Además de la consabida reconstrucción de los hechos, aparecen los correspondientes psicólogos. Después de haber hablado con todos los implicados llegan a una conclusión sospechosamente parecida: el criminal sufrió durante su infancia algún tipo de trauma que nos ayuda a comprender por qué ha terminado cometiendo el delito. Según el estereotipo más extendido, la infancia es el tiempo de la vulnerabilidad: el niño está expuesto a la influencia del mundo adulto, que en cierta manera le modela. El entorno define a cada niño y así determina lo que podrá llegar a ser cada uno. Y no sólo para los crímenes más atroces: la lectura de la biografía de personas sobresalientes suelen incidir también en cómo fue la infancia, el tiempo de la formación del carácter. ¿Hasta qué punto podemos aceptar esta perspectiva “infantilista” sobre la personalidad humana? 
Mientras terminábamos la explicación de la política de Aristóteles, ha surgido en las clases de 2º de bachillerato el debate en torno a la democracia como sistema político y las condiciones necesarias para su mantenimiento. Según Aristóteles, la clase media es la columna vertebral de la sociedad. Ninguna formación política democrática puede subsistir sin una clase media amplia, que sirva de motor para el desarrollo social y de colchón amortiguador de los posibles golpes, como puede ser la guerra (o la crisis económica). La cuestión parece confirmarse si centramos nuestra atención en muchas democracias inestables de nuestro mundo: junto a una mayoría de personas en el umbral de la pobreza, convive un pequeño grupo de ricos y privilegiados. La sociedad está fracturada o, expresado de una forma más dura, sencillamente no existe sociedad alguna. Otra de las ideas aristotélicas apunta a que cada ciudad, por su organización política, proyecta una forma de vida particular, crea una forma de ser, un “ethos”. O dicho de otra forma: que si crecemos acostumbrados a la democracia viviremos de un modo democrático, en tanto que cada forma de gobierno crea una “cultura política”. ¿Tenía razón en todo esto el pensador griego?