El no debate
El debate de hoy es tan irrelevante como trascendente. Irrelevante porque parece que a estas alturas del partido se sabe ya quién va a ganar las próximas elecciones. Porque, por otro lado, es un no debate: todo está absolutamente pactado. Se conocen ya los tiempos y los temas, los turnos y las posiciones. Y lo más importante: es irrelevante porque faltan muchos partidos políticos. Es ilusorio pretender que todos los que se presentan puedan compartir plató televisivo. Pero sí sería posible que los seis o siete partidos que más votos recibieron en las últimas elecciones puedan exponer sus ideas y sus propuestas. Bastante asentado está ya el bipartidismo en la sociedad española como para que tenga que venir ahora la “academia de la tele” a respaldar la idea de que tenems que elegir entre dos opciones tan aparentemente opuestas como mutuamente dependientes.



