Entre la ironía, el pesimismo y el escepticismo, y siempre con una sonrisa en la boca, sugerimos a continuación algunas razones para no comenzar el año mintiéndonos, proponiéndonos para el año que comienza objetivos que quedaron irrealizados en los doce meses pasados. Así que, no nos engañemos, tenemos muchos motivos para ser realistas y no plantearnos nuevo objetivos para este 2008:
- Porque la mayoría de las veces no los cumplimos.
- Porque, como diría Epicuro, la mayoría de esos deseos no son ni naturales ni necesarios, sino artificialmente inducidos. Pura mercadotecnia.
- Porque muchos de esos deseos nos los hemos propuesto ya antes. Si no hemos sido capaces de realizarlos en x años, ¿vamos a lograrlo en los próximos 12 meses?
- Porque cumplir esos deseos puede producir insatisfacción. ¿Qué es más importante llegar al lugar buscado o disfrutar del camino?
- Una última aportación puede ser schopenhaueriana (y compartida por el budismo): si no nos planteamos ningún deseo, no sufriremos la insatisfacción de no haberlos cumplido. Apuntarse a un gimnasio es la condición necesaria para sufrir 3 meses después, cuando después de haber pagado matrícula y mensualidades no adelgazamos ni logramos la figura deseada.