Pasar al contenido principal

5 ramas para una hoguera: la autoridad del profesorado

Más ideas para el tema de la autoridad docente
Llevamos días en los que no deja de arder la polémica en torno a la autoridad del profesorado. La reacciones en los grandes medios (prensa, radio, televisión...) y en los pequeños (bitácoras) han sido muy diversas. Una de las aportaciones que me ha parecido más lucida es la de Serenus. Me da la sensación de que estamos, una vez más, ante una moda pasajera y el tema caerá pronto en el olvido, pero con la única intención de avivar la llama del argumento, me atrevo hoy a añadir 5 ramitas más. Para que ardan, pero que no sea en el infierno.
  • Una sociedad que no confía en el profesorado difícilmente podrá tener un sistema estable y de calidad.
  • Que el profesorado tenga autoridad no significa que retornemos a modelos disciplinarios del pasado. Muchos profesores en activo hemos nacido ya después de la muerte del dictador: ¿Para cuándo nos quitaremos esos complejos"
  • Autoridad significa, etimológicamente, "ayudar a crecer". Independientemente de lo que digan las leyes: ¿Quién tendrá este tipo de autoridad en una sociedad en la que se les niega a los profesores"
  • La autoridad y el respeto no hay que gánarselos: ha de presuponérselos necesariamente a quien dedica su vida a funciones públicas tan esenciales como la enseñanza o la sanidad.
  • La autoridad y el respeto sí pueden perderse: necesitamos sistemas que sean exigentes con las personas que desempeñan las funciones indicadas. Ya va siendo hora de penalizar a quienes convierten la enseñanza en una actividad funcionarial, en el peor sentido de las palabras.

Absolutamente de acuerdo en las dos últimas. La autoridad habrá de suponerse. Si llevo a mi hijo con un profesor es porque supongo que tiene autoridad para enseñarle. Otra cosa es que con el comportamiento se pueda perder. Es cierto que debía haber algún sistema para retirar a los "absolutamente malos", que hacen muchísimo daño a los alumnos y al resto de compañeros. Lo que pasa es que no se me ocurre la manera de identificarlos. O me parece tan delicado que no quiero que se me ocurra. Pero desde luego no se debían permitir cosas que se permiten.

Y desde luego, lo de Serenus ha sido lo mejor que había visto escrito. Por cierto, el autor de Efervescente2h escribió una cosa de muy diferente tono y tras escribir su post, no quiso entrar en el debate con los comentaristas.

¡Hola! El tema de la confianza es vital. En alguna ocasión he mantenido conversaciones en un tono más fuerte que el habitual con familias que decían estar dispuestos a interponer denuncias y que decían que todo funcionaba muy mal. Cuando se soluciona el problema en cuestión, siguen matriculando a sus hijos en el mismo centro, cuando en la misma localidad y con muy poca diferencia de distancia existen tres centros educativos a mayores. A mi entender la polémica viene suscitada por la "mala prensa" de la palabra autoridad. No veo manera de ser docente si no se acepta, como premisa elemental, que dentro del aula el profesor no puede ser igual al alumno. Puede que aún tardemos años en asumirlo, pero todo volverá. Esperemos que no vuelva acompañado de los viejos modelos. Ya conocía la entrada de Juanjo sobre el tema, él conoce bien el asunto porque ha trabajado en contextos socioeconómicos complicados. Por lo que le he leído, el trabajo que ha desempeñado está basado en la cercanía y la disponibilidad, y me parece la vía adecuada. Y personalmente añadiría que esa cercanía y disponibilidad otorgan al profesorado una autoridad sobre aquellos que se sienten atendidos y escuchados. O dicho de otra forma: hay maneras de "ganarse" a los alumnos "chungos", y el hecho mismo de "ganárselos" reviste de autoridad a quien se los gana. ¡Gracias por tus comentarios!