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A vueltas con la verdad del arte

El tema de hoy ha salido más veces en esta misma bitácora: en concreto, cuando en su día se habló de [1] Alejandro y de [2] Julio César. El caso es que en esta semana comentábamos en clase de una de las ideas que aparecen en [3] El nacimiento de la tragedia de [4] Nietzsche. Se trataba de la convicción nietzscheana de que en el arte hay más verdad que en la ciencia. Pues para mi sorpresa, apenas podía encontrarse a alguien (en las 3 clases en las que hemos hablado de esto) que vislumbrara qué es lo que quiere decir Nietzsche. Para ellos, la verdad es un asunto científico e intelectual, y no se puede acceder a la misma a través del arte. ¿Cómo va a ser el arte verdadero? La mayoría de los alumnos piensan que el arte es simplemente arte. Nada más. Nada que tenga que ver con la vida. De acuerdo que ya no vivimos en una época en la que la gente se detenga ante el [5] kuros de Anavisos y cumpla con la inscripción que hay en él, pero de ahí a interpretar el arte como un puro objeto más, como un adorno o algo decorativo, va un abismo.

Claro, después de decir en clase, para conseguir que lo entiendan, que todo el mundo tiene, por ejemplo, canciones o películas con las que se siente identificado, que cada uno de nosotros personaliza el arte, algunos comenzaban a encontrar algún sentido a la idea. A continuación, hablamos sobre cómo en una obra de teatro podemos llegar a estar nosotros mismos sobre el escenario, pues ahí lo se está ventilando son nuestras propias vidas, más o menos parecían convencerse de que algo de verdad sí puede haber en el arte, aunque no sea intelectual. En cierto modo, si conservamos cuadros, libros o sinfonías del pasado en, entre otros motivos, porque nos siguen comunicando algo, porque esos objetos trascienden su condición de objetos, porque la literatura, en muchos casos, está hablando de toda la humanidad en cada uno de sus personajes. Y una de las conclusiones a las que se llegó fue que no todo depende del arte, sino de la mirada…

Aunque podamos estar de acuerdo, es difícil no ver la universalidad que encierran, por poner dos ejemplos recientes películas como [6] Hotel Ruanda, u obras de teatro como [7] En tierra de nadie (también podemos referirnos a su [8] versión cinematográfica). El problema de todo esto es que nos han enseñado quizás a mirar el arte como objetos muertos, fosilizados y conservados en la pared del museo, y nos olvidamos del enigma que cada obra nos lanza. Descubrir la verdad del arte requiere un esfuerzo (no estrictamente racional) que no todo el mundo quiere hacer. Por eso, quizás, esté el arte muriéndose poco a poco, dejando de comunicar con seres humanos maravillados por la ciencia, una de las mayores actividades y logros del ser humano, pero no el único lugar de la verdad. De hecho, muchas de las verdades que el arte plantea, serían inalcanzables para la ciencia. Nietzsche nos diría que el arte es la verdad de la vida, algo que a las redes científicas se le escapa entre sus agujeros.


Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule

Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] Alejandro: http://boulesis.com/boule/nota/292_0_1_0_C/
[2] Julio César: http://boulesis.com/boule/nota/243_0_1_0_M8/
[3] El nacimiento de la tragedia: http://www.nietzscheana.com.ar/de_el_nacimiento_de_la_tragedia.htm
[4] Nietzsche: http://www.boulesis.com/didactica/glosario/?n=27
[5] kuros de Anavisos: http://www.ffil.uam.es/hellas/Arcaismo/ecul_ar/kuroi/12ku.html
[6] Hotel Ruanda: http://www.mgm.com/ua/hotelrwanda/intro.html
[7] En tierra de nadie: http://www.culturalianet.com/art/ver.php?art=22568
[8] versión cinematográfica: http://www.golem.es/entierradenadie/

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