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Absentismo escolar

Porque hay quien cree que la educación es inútil
Imagen del absentismo: Y después, ¿qué"Una de las lacras de nuestro sistema educativo es, según se dice, el alto índice de alumnos que no terminan la secundaria. En otras palabras, el fracaso escolar. Ya hay orientaciones psicológicas que lo identifican como una "consecuencia, un problema generado por un trastorno del comportamiento". El fracaso escolar está directamente relacionado con el abandono, que suele comenzar con absentismo más o menos continuado. Cualquiera que dé clase en primer ciclo sabe que no todos los alumnos que comienzan en primero llegarán a titular en 4º pero la selección la hacen a menudo los propios alumnos dejando de acudir a las clases. El absentismo es, en algunas zonas y en algunos centros, un problema educativo y social (me gusta el título de este informe, que señala a la sociedad y no sólo a la educación) y mucho me temo que su solución es complicada.

Cualquier docente sabe que existen comisiones y programas de absentismo que realizan un seguimiento de las ausencias de los alumnos. Surgen organismos, protocolos y largos procesos administrativos que pretenden atajar un problema que no se resuelve con papeles ni con comisiones. En muchos casos, el origen del absentismo es cultural: hay grupos sociales, étnias y culturas para los que la educación no representa una oportunidad sino lastre. No reproduzco tópicos, y podríamos buscar estadísticas para demostrarlo. Si el único argumento que la sociedad puede plantear a esta actitud consiste en cartas enviadas por una comisión o avisos de posibles multas por parte de la fiscalía de menores, me temo que la batalla está perdida de antemano. Hay un choque cultural entre aquellos grupos que no valoran la cultura ni la educación y la ley estatal que obliga a la escolarización hasta los 16 años. Acudir al instituto es para un porcentaje pequeño pero significativo un castigo, una imposición y no encaja en los planes de futuro de esos alumnos.

¿Resolveremos algo el día que estos alumnos se vean obligados a estar en las aulas" Tengo mis dudas de que ese día llegue: por lo que he oído hace falta una sentencia ejemplarizante y que siente jurisprudencia, en la que la familia sea duramente castigada. Pero si eso ocurriera surgiría de inmediato otro problema: alumnos que acuden a las aulas sin libros y problemas de indisciplina (y hablo por experiencia propia). Obligar a estar en un aula a quien no quiere permanecer allí no es solucionar el absentismo. Favorecer los cambios sociales y culturales para que todos los grupos sociales valoren la educación como una oportunidad y como un ingrediente esencial en el desarrollo del ser humano es la única forma de solventar el absentismo. Hacen falta estas transformaciones y no burocracias administrativas, fiscalías de menores o cartas enviadas desde comisiones que están atadas de pies y manos. Otro problema es que esta propuesta sea fácil de realizar: quizás salgan voces criticas que señalan la intolerancia y la falta de respeto a la diversidad cultural de estas propuestas. Entre tanto, ahí estará el absentismo, segando futuros de alumnos que jamás podrán decidir por sí mismos o no, porque la cultura, etnia o familia a la que pertenecen ya ha decidido previamente que la educación es un estorbo.

P.D: fuente original de la imagen.

"En muchos casos, el origen del absentismo es cultural: hay grupos sociales, étnias y culturas para los que la educación no representa una oportunidad sino lastre." ------------ Yo diría que todos los casos es cultural, y que no en tantos está relacionado con una etnia o determinado grupo, sino directamente con la "cultura adolescente", en la que basta que al adolescente "se le oblige" a hacer determinada cosa (leer un libro, entrar a clase...) para que la rechace de forma instintiva. Por otro lado, entrar a clase ha de ser absolutamente obligatorio hasta los 16 años. Y si hacen falta sentencias ejemplarizantes, que las haya. Nos jugamos mucho.

¡Saludos! Pues mira, hace unos días tuve una conversación con una familia en la que el padre hablaba sobre su hija de 13 años en los siguientes términos: "Yo no quiero que mi hija venga a clase, pero sé que la ley la obliga. Por eso le pido que no interfiera en el derecho a la educación del resto de sus compañeros. Mi hija no va a estudiar. Se va a casar pronto y va a cuidar de su marido y así es como va a ser feliz. Tú no lo entiendes, pero es mi cultura y tienes que respetarla. Ya lo tenemos hablado, yo quiero que sea así y ella también". Con la excusa de la cultura y la tolerancia a lo diferente este tipo de discursos terminan legitimándose. Por desgracia, así es.

Vaya por Dios... había escrito un comentario bastante amplio analizando la tendencia de la sociedad a ignorar los beneficios de las actividades que no se perciben de forma inmediata sino a largo plazo, pero lo he perdido al enviar el comentario sin introducir el email. Básicamente la idea que defendía es que los individuos en general -y de forma especial los más jóvenes por carecer de la perspectiva necesaria de su propia vida- tendemos a tomar decisiones en base a los resultados inmediatos: ir a clase esta mañana me resultará probablemente aburrido y cansado mientras que dedicar ese tiempo a actividades ociosas es, a corto plazo, una opción que me reporta más beneficios. Sé que fumarme un cigarrillo a largo plazo acabará perjudicándome, pero a corto plazo esos perjuicios son inapreciables y sin embargo sí aprecio los beneficios -el placer, o lo que sea que sienta un fumador, lo desconozco- de tal actividad. En base a esto considero la obligación una necesidad. Si todos los estudiantes se viesen libres de la obligación de acudir a clase, por muy bien que les hagamos entender que a la larga esa educación tendrá un valor incalculable tanto en su formación profesional como personal, las aulas estarían vacías. Ahora bien, es imprescindible que dicha obligación parta del entorno familiar. Es a ellos a quienes sí debemos convencer de que la educación es algo necesario. Ellos, en colaboración con el centro educativo, han de ser los responsables de hacer ver al alumno la existencia de dicha obligación. Un saludo.

...En mi opinión personal y profesional, absentismo escolar no es = a etnia gitana(solo se sabe hablar de ellos cuando nos referimos a este tema,y está bastante obsoleto).Hoy por hoy SOMOS TODOS RESPONSABLES...las familias,la escuela y la sociedad (y no estoy hablando de utopias)...Como Educadora Social en ámbito Escolar, muchas veces me pregunto ¿Qué hace la escuela y la familia para que un niño/a de primaria no quiera ir o no le guste?Y aquí comienza la prevención...Cuando hablamos de nuestros adolescentes(acaso pensais que son monstruos??)nos tiramos las manos a la cabeza,olvidando que alguna vez también lo fuimos,en toda su esencia,independientemente del avance de la sociedad.Entonces,¿por qué no los "acompañamos" en su desarrollo personal?y dejamos de quejarnos! Si un alumno de primaria falla a clase¿de quien es la responsabilidad?evidentemente de sus padres,veamos pues qué podemos hacer para que no se prolongue en el tiempo.Una vez el alumno/a entra en la adolescencia,dependerá de lo motivado que esté para continuar sus estudios.Aunque la ley les obligue a estar dentro del centro,¿quien asegura que "sirva" para algo?,al final todos "nos quemamos"! Por esto lanzo un mensaje a quien corresponda...¿Por que no tenemos en cuenta los diferentes perfiles de alumnos y establecemos planes de actuación dentro de los centros(talleres,programas de garantia social,etc)bajándolos a edades entre los 14-15años?será más gratificante para TODOS y les ayudaremos a ser buenas personas. UN BESO ENORME A ESAS PEQUEÑAS PERSONITAS.