Ancestra
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Trastear con el pasado puede tener consecuencias inesperadas. En la mayoría de las ocasiones es un viaje a lo desconocido: uno nunca sabe lo que va a encontrar. Así le ocurre a Néstor, el protagonista de [2] Ancestra, una novela de [3] Enrique Ballesteros Fernández. Lo que inicialmente iba a ser una tranquila noche navideña en una casa de la sierra se convierte en una experiencia que cambiará su forma de ver la vida. Descubrir a su abuela será una manera de descubrirse a sí mismo, y de revisar algunos de los tópicos de los que ha vivido rodeado. Una mezcla inseparable de historia personal y colectiva que demuestra que la memoria es una forma más de conocimiento: somos memoria (frágil) y nos construimos desde la memoria. Y en el origen de la historia, como en tantas de nuestras historias, la casualidad: algo inesperado que nos sitúa en la necesidad de buscar(nos).
La búsqueda personal de Néstor es también una búsqueda colectiva: buzeando en los recuerdos y vivencias de su abuela revive toda una época, con movimientos sociales y políticos de signo incierto. Un movimiento anarquista que nace con mimbres débiles y se termina desmoronando. Traiciones y malos entendidos, grandes ideales con pies de barro. Ideologías mezcladas con religión y política que pervierten el sentido originario de ambas palabras. Todo esto concurre en Ancestra, el pueblo desde el que la abuela de Néstor trató de cambiar el mundo en que vivía. De esta manera, la novela nos incita a la superposición de tiempos y espacios: los años previos a la guerra civil se enlazan con estos otros tiempos nuestros, tan preocupados por recuperar el pasado. Ancestra nos obliga así a una reflexión sobre quiénes somos y especialmente sobre la importancia del pasado en la formación de esta identidad personal. Memoria histórica y colectiva que precisamente es cuestionada en la novela.
Hablando del pasado, el autor nos habla del presente: hay que evitar las visiones revanchistas y maniqueas de la historia. La destrucción no fue exclusiva de unos o de otros. En todas partes hubo barbarie, porque sus verdaderas raíces están en las pasiones humanas. El reconocimiento en el pasado que propone Enrique Ballesteros en su novela es también un ejercicio de neutralidad y análisis: aunque sea de una manera literaria e imaginativa, queda muy claro que la historia nunca puede ser la de vencedores y vencidos, buenos y malos. Si caricaturicamos el pasado, lo estamos despreciando, convirtiéndolo en mueca o espantapájaros. Por eso el final nos presenta otras maneras de respetarlo y cuidarlo, de conservarlo como un tesoro que puede acompañarnos a lo largo de toda nuestra vida. La lectura de Ancestra atrapa al lector desde el principio: las reflexiones que he tratado de recoger aquí cobran vida en los personajes, mezclándose con la intriga y el miedo. Así, resulta una novela atractiva y dinámica con una trama argumental que juega con los dos tiempos, con el tiempo que somos todos. Muy recomendable para abordar en clase aspectos como la identidad personal y su relación con el pasado.
Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule
Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1]
: http://www.enriqueballesteros.com/
[2] Ancestra: http://www.enriqueballesteros.com/index.php/la-novela
[3] Enrique Ballesteros Fernández: http://www.enriqueballesteros.com/index.php/autor
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