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Aquí no hay quien viva

El portero y las vecinas de Aquí no hay quien vivaA veces parece que lo que no existe en la televisión sencillamente no existe. O que desde la cajita se inventan nuevos géneros, como si estuviera aún el Mediterráneo por descubrir. Cosa curiosa, por ejemplo, el éxito unánime de [1] aquí no hay quien viva. La mueca, la exageración y el costumbrismo existen desde siglos en literatura. La ridiculización como recurso cómico la utlizaban los griegos. Y qué decir del esperpento, que de una manera insuperable manejó el cráneo privilegiado de [2] Valle-Inclán. Un tipo de humor, en definitiva, que viene existiendo desde hace mucho, mucho tiempo, y que sin embargo, aparece ante nuestra vista como algo completamente novedoso.

Y es que, no nos engañemos, todos los personajes de la serie han pasado por el callejón de la calle del gato: en ninguna comunidad se pegan por ser presidente, nadie cree que serlo sea un honor (justo al revés, se tiende a pensar que es un engorro…), ni los porteros van por ahí diciendo a sus vecinos “un poquito de por favor”. Sin embargo, a lo mejor todos nuestros vecinos (y nosotros en tanto que vecinos de los demás…) tenemos algo de las caricaturas que desfilan por la pantalla: quien más quien menos conoce a alguien que es un poco cotilla y otro tanto arpía (como las vecinas de la serie), quien más quien menos soporta algún vecino que está pendiente de querer aparentar lo que no se es, o quien más quien menos aguanta a gente a la que le gusta darse mucha importancia por las cosas que resultan de lo más cotidiano.

Ya decía [3] Aristóteles que la tragedia servía, entre otras cosas, como catarsis para el espectador. Puede que por eso triunfe esta serie de televisión, porque resulta purificadora para el que la ve: purificador verse reflejado ahí, en los gestos, las reacciones y las actitudes de los personajes. Purificador por ver reflejado a otras gentes que forman parte de su vida diaria, y en el “malvado” ejercicio de criticarles viendo la tele no recurre a otras instancias que pueden ser más agresivas o dañinas. Catárquico porque por un rato se olvida uno de los propios problemas para reirse de los problemas de los demás, para hacer más liviana y llevadera la propia existencia. Quién sabe. A lo mejor, una forma más de escapar. Puede que ocurra con la serie lo que con tantas otras cosas. Puede que Aquí no hay quien viva triunfe porque de ciento en viento nos pueda dar por pensar que aquí no hay quien viva…


Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule

Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] aquí no hay quien viva: http://www.antena3.com/aquinohayquienviva/
[2] Valle-Inclán: http://www.terra.es/personal3/framontb/valle-inclan/castellano/valle-inclan.htm
[3] Aristóteles: http://www.boulesis.com/didactica/glosario/?n=24

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