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¿Hubo dinosaurios buenos?

Nunca tuve el más mínimo interés por los dinosaurios. Quizás por un motivo generacional: la explosión jurásica me pilló ya en el extinto BUP, y no creo recordar ni una sola linea que hablase de los lagartos terribles en mis libros de texto. Sencillamente: no se estudiaba. Sirva esto como muestra de que la educación cambia: en el colegio han decidido dedicarle prácticamente un trimestre. Para más señas: educación infantil. Hay que echarle valor e imaginación al asunto: trabajar por proyectos y con dinosaurios.

Examinar: reflexión que me regalo un 7 de marzo

Toca preparar los exámenes. No importa si ayer, hoy o mañana. Estamos en fechas. Cuántas veces he oído aquello de "dime cómo examinas y te diré cómo enseñas". No sé si esto me dejaría en muy buen lugar. También me sé aquella otra de "terminamos examinando de la misma forma que nos examinaron a nosotros". Sea. Quizás me sirva como inicio. Examinar. Calificar. Evaluar. Reflejar en un dichoso y maldito número lo que alguien sabe de filosofía. ¿Acaso es eso lo que debo cuantificar? ¿Lo que sabe de filosofía, lo que sabe filosofar...? O mejor: ni filosofía, ni filosofar.

Michel Onfray: la filosofía entre fogones

"Toda cocina revela un cuerpo al mismo tiempo que un estilo, si no un mundo. Cuando era niño tuve que entender el significado de la pobreza y los fines de mes de mis padres: me lo revelaban los huevos o las papas. O la falta de carne. En la mesa de un padre trabajador agrícola, el pescado era un lujo. No llenaba el estómago y nunca parecía oportuno. El provinciano solo dispone de comidas someras y rústicas: los alimentos preciosos, especiales o delicados." (Michel Onfray, El vientre de los filósofos. Crítica de la razón dietética)

Tiempo de sentimientos

Probablemente sea una reacción al racionalismo y una de las señas de identidad de eso que llamamos posmodernidad. Me estoy refiriendo a la asunción de los sentimientos como criterio decisivo, como uno de los máximos valores a tener en cuenta y considerar en todos los ámbitos de la vida. Las llamadas a respetar los sentimientos del otro se complementan con una incitación permanente a ponernos en su lugar, a compartir esos sentimientos. Es una de más de las contradicciones de nuestro tiempo: precisamente cuando nada vale, los sentimientos pasan a considerarse absoluto.

Sartre: la fiesta y la existencia

"Dostoievsky escribe: "Si Dios no existiera, todo estaría permitido". Este es el punto de partida del existencialismo. En efecto, todo está permitido si Dios no existe y, en consecuencia, el hombre puede hacer botellón y orinar en las aceras. No encuentra ante todo excusas. Si, en efecto, la fiesta precede a la esencia, no se podrá jamás explicar la referencia a una naturaleza humana dada y fija; dicho de otro modo, no hay determinismo, el hombre es libre, el hombre es libertad." (Jean Paul Sartre, el existencialismo es la juerga padre)

Ser para otro

Hace no mucho saltaba la noticia de que en España consultamos el móvil unas 150 veces al día. Lo de menos es el número real, y hay por ahí quienes ponen en duda la cifra o tratar de matizarla. No hacen falta estadísticas ni nada parecido: basta ir viendo cómo vamos por la calle. Cuando no directamente obnubilados por la pantalla y pegados a ella, sacándolo del bolsillo para desbloquearlo y confirmar que no tenemos ningún nuevo mensaje/notificación/mail/llamada.

La mayor estafa educativa de la democracia

Wert se fue, pero la LOMCE se quedó. Con la inestabilidad política algunos albergábamos la esperanza de que no llegara a aplicarse. La única opción de gobierno alternativa al que tenemos ahora se ahogó en su propio jugo. Así que para desgracia de la comunidad educativa la ley se aplicó por completo. Como suele ser habitual en estos casos, el profesorado ha hecho la guerra por su cuenta: que si me falta la filosofía, que menudo atentado contra la música, que si es intolerable lo que pasa con la tecnología. Cada cual a su garbanzo.

Decíamos ayer

Decíamos ayer que pronto hará un año sin publicar en este blog. Que el tiempo corre que vuela y que los hábitos se pierden. Que a veces la vida se entromete en lo que uno tenía pensado o por pensar y hay que dedicar las horas y los afanes en otros temas. Más vivos, más urgentes que la escritura. Que los blogs están ya más que muertos y que sus asesinos campan por ahí a sus anchas, conectando entre sí a miles de millones de seres humanos a golpe de "me gusta" o mensajes enanos.

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