Pasar al contenido principal

Axiomas, economía y política

¿Puede la política emanciparse de la economía?

Cuenta Bertrand Russell en su autobiografía cómo fueron sus primeros contactos con la geometría. Empujado por su deseo de conocer la verdad, aprendió geometría con la ayuda de su hermano mayor. No sin desilusión: a las primeras de cambio tomó conciencia de que, para conocer la verdad, tenía que empezar tragándose varias verdades que no se podían demostrar. En otras palabras: no hay forma de hacer matemáticas sin axiomas, sin presuposiciones. El desánimo cundió en aquel niño que aspiraba a la verdad y que impacientemente le pedía a su hermano que le enseñara verdades que no exigieran la asunción previa de otras. La respuesta del hermano fue clara: o aceptamos estos axiomas, o no podemos seguir jugando. Esta es precisamente la función de los axiomas: son condiciones de posibillidad del conocimiento, fijan las reglas del juego. La vivencia de Russell nos puede servir para dar el salto a un tema que se viene debatiendo en los últimos meses: la relación entre economía y política. La pregunta podría formularse así: ¿hasta qué punto es la eonomía un axioma para la política"

La idea no es, ni mucho menos, nueva: Marx la expresó con una contundencia incluso mayor que la de los liberales. El capitalismo, como sistema económico, genera una manera particular de hacer política, una superestructura, que sirve para legitimar el orden vigente y esconder las desigualdades. Es curioso que, a este respecto, coincida el marximo con la tesis liberal: la economía determina la política. Si aceptamos esta idea, la acción de gobierno se ve muy limitada: podrá decidir cómo se destinan los recursos en tiempos de bonanza económica, siempre y cuando sus decisiones sean compatibles con el mercado. Pero tendrá que ajustarse obligatoriamente a los principios económicos cuando vengan mal dadas. Y si no lo hace, el político pagará el precio del destierro: en tiempos de crisis económica, la única política social viable es asumir que todos seremos más pobres durante unos años, y aceptar que las condiciones laborales han de empeorar. En este sentido, la economía sería el axioma de la política: algo que hay que asumir como dado, como verdadero e intocable, pues de lo contrario no se puede "jugar" a hacer política. ¿Es esta la única alternativa"

Por supuesto que no. Existen otros modelos económicos que podrían sustituir al capitalismo. La tradición marxista ofrece vías para la implantación del comunismo o, si esta palabra suena hoy demasiado dura, del socialismo: colectivización, anulación de propiedad privada, planificación pública de la economía. Sin embargo, la cuestión que planteábamos al principio sigue teniendo sentido: ¿Qué tipo de política sería posible y realizable en un sistema económico comunista" ¿Acaso no seguiríamos encontrándonos en un marco en el que la economía determina la política, convirtiéndose en uno de sus axiomas" No parece que las sociedades occidentales estén dispuestas a repetir intentos como el que propone el comunismo. En consecuencia, si aceptamos que la economía es condición de posibilidad de la política, hemos de asumir que serán las entidades económicas las que marquen el paso: "mercados", bancos, grandes multinacionales. Saber esto y asumirlo es imprescindible para tomar las decisiones más inteligentes, en un contexto estratégico, en el que las opciones son limitadas. Aceptar esta perspectiva nos obliga también al desaliento: ¿Qué lugar cabe entonces para el socialismo, para crear una condiciones que garanticen la igualdad de oportunidades y el desarrollo de la vida humana en condiciones dignas" Responder estas preguntas de manera realista implica saber previamente si la economía (capitalista, comunista o cualquier otro sistema) es uno de los axiomas de la política. ¿O acaso es posible hacer política contra la economía sin que esto tenga consecuencias graves para la sociedad"

No es el hombre el que esta hecho para el shabat, sino, el shabat el que está hecho para el hombre. No es el hombre el que está hecho para la economía, sino, la economía para el hombre. Cualquier sistema económico o político no está sustentado sobre sí mismo, o al menos, no debería estarlo. Todo sistema, político o económico, debería de responder previamente (y todos lo han hecho) a la sempiterna pregunta: ¿Qué es el Hombre? Todo sistema, tanto el liberal como el marxismo, parte de una determinada concepción de lo que es el hombre. Y utilizando esta concepción como apoyatura levantan su propio sistema. Pues bien, hemos visto como los dos sistemas son sumamente imperfectos, una ha caído, el otro caerá (todos caen), aunque la agonía será más lenta. La economía forma parte de la política y deberá formar parte de ella, eso es indudable, el problema surge cuando se realiza el reduccionismo de considerar que la política es economía. Quizás desde el “personalismo”, y de su idea del hombre, podría levantarse otro sistema que suponga una alternativa al liberalismo y al marxismo. Aunque he de reconocer, que en la actualidad, es una tarea casi imposible. Así que deberemos de confiar en el “casi”. Un Saludo

Hola,saludos. Hace tiempo que no visito este lugar, aunque lo sigo, como voy a citarlo en otro, creo procedente publicar aquí, mi comentario antes: 1º“La economía sería el axioma de la política: algo que hay que asumir como dado, como verdadero e intocable, pues de lo contrario no se puede “jugar” a hacer política. ¿Es esta la única alternativa?” 2º “¿O acaso es posible hacer política contra la economía sin que esto tenga consecuencias graves para la sociedad?” Mi comentario, breve, es, para el primer enunciado: si nada esta dado no es posible la comparación, (Kant). Para la segunda pregunta: si, como de la lectura del texto integro se deduce, al hablar de “hacer política” se entiende “elaborar un sistema que explique los requerimientos de un sociedad en un momento histórico”, como cuando se hace mención del capitalismo y el comunismo, yo diría, (forma retórica) que, citando a Raghuram Rajan, No hay “recetas únicas” para fenómenos complejos. Saludos, el buho

Mientras lo preferido del ser humano en la vida siga siendo el dinero, difícil solución veo yo a esta problemática. La vía por medio de la cual se antepone la economía sobre la política y sus necesidades sociales es un procedimiento sin duda válido para parte del mundo occidental, pero no para el Tercer Mundo. No cabe duda de que la solución es compleja, muy compleja. Pero de lo que no hay duda es de que para optar por un mundo más justo es menester que sea la política el axioma de la economía. Entre otras cosas porque la política, en tanto que sociedad, existe desde la génesis del hombre como algo "necesario y natural", aunque bajo otra acepción que no es propiamente "sociedad", sino más bien "conjunto o grupo" de seres racionales que convivían, mientras que la economía, tal y como hoy la conocemos en forma de capitalismo salvaje, ha sido un invento del hombre que en tiempos primarios del hombre no existía. Y si la economía ostenta el poder es a causa de dar más valor al invento de un hombre o conjunto de hombres que a una necesidad natural. Hace tiempo me decía un amigo que el poder de unas personas sobre otras existirá siempre. Por más que el conjunto de personas que pueblan el mundo aúnen esfuerzos por evitarlo siempre aparecerán de entre todas ellas individuos con perfil de psicópatas -se estima que un 6% de la población mundial lo es- para intentar hacerse con el control, y, como no hay ninguna ley que impida esto último, no cabe duda de que acabarán lográndolo. Teniendo en cuenta la cantidad de personas inteligentes que pueblan estos lares, no creo que sea necesario explicitar qué clase de personas son ésas.