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Cables y neutrinos

Por si no tuviéramos suficiente con la económica, estamos en medio de una pequeña crisis científica. Hace unos días se nos contaba que [1] un problema en la conexión de un cable es el responsable de que la teoría de Einstein se viera refutada en el experimento realizado meses atrás. Así que en apenas medio año, hemos pasado de tener un experimento que refutaba una teoría ampliamente aceptada a un experimento refutado. Algo que en cierta manera, debería servir de pequeña lección de humildad para todos los que defienden la ciencia con el fanatismo que otrora acompañaba a los partidarios de la religióno de otras formas de pensameinto . Y es que hay que tener cuidado con el mito y el logos, no sea que de tanto fiarnos de nuestra razón y su capacidad explicativa, la terminemos mitificando, anulando así cualquier posibilidad de conocimiento científico. Dicho en otras palabras: si la ciencia quiere avanzar ha de asumirse a sí misma como provisional, limitada e imperfecta.

En cierta manera, la humildad es también un valor añadido en el conocimiento. Si una propuesta teórica se presenta a modo de hipótesis puede resultar más fecunda que si da por hecho que es una verdad inamovible. Más aún, me atrevería a decir que es una actitud muy común en los grandes científicos del mundo: si se leen los discursos de los premios Nobel de disciplinas científicas, en muchos de ellos aparece un reconocimiento implícito del trabajo por hacer, de los límites del conocimiento humano, y de la provisionalidad de toda contribución a la historia de la ciencia. Los que trabajan en primera linea lo saben y así lo manifiestan públicamente. Por eso es difícil explicar el dogmatismo, casi se podría decir intolerancia, que se puede detectar en algunos medios de comunicación, o incluso en las propias aulas. Los grandes científicos del mundo saben de la complejidad de los problemas y nosotros nos dedicamos a explicar a los alumnos que la ciencia puede llegar a saberlo todo. Las personas más sabias de nuestro tiempo son conscientes de unos límites que jamás aparecen en los periódicos.

Los neutrinos viajan rápido, y también lo hace la luz. ¿Podrán los primeros superar a la segunda? Sólo el tiempo lo dirá. Ambos superan en velocidad a a destrucción del prejucicio, tarea que Einstein calificó como imposible. El caso es que la incertidumbre generada es una imagen excelente de lo que es la ciencia de verdad, la que se realiza en laboratorios y grandes proyectos de investigación: experimentación, duda, hipótesis. Anhelo de luz en medio de claroscuros, de muchos terrenos que se le han ganado a la ignorancia y la superstición, pero aún abierta y tolerante hacia otros dicursos. Sólo una ciencia que olvida o ignora su propia historia puede adoptar actitudes de desprecio, soberbia o dogmatismo. Y en este sentido las reacciones de la mayoría de científicos alrededor del asunto han venido marcados por la prudencia, concepto con más resonancias éticas que científicas: antes de rechazar una teoría tan ampliamente aceptada como la de la relatividad hay que confirmar el experimento. Veremos qué sucede en los próximos meses, pero no estaría de más que una concepción de la ciencia más real invadiera los grandes medios y las aulas. De otra manera estamos vendiendo humo a la sociedad.


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Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] un problema en la conexión de un cable: http://francisthemulenews.wordpress.com/2012/02/22/un-cable-mal-conectado-es-el-
responsable-de-que-opera-observara-neutrinos-superluminicos/

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