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Caos, azar y modelos científicos

¿Hasta qué punto podemos conocer la naturaleza?

UniversoComentábamos hace unos días en la clase de CTS las diferentes concepciones del universo. Siguiendo los apuntes elaborados por el más amigo virtual, distinguíamos la visión mecanicista, ejemplificada en el demonio de Laplace, con las líneas científicas que proponer la indeterminación, el azar y el caos, como la mejor forma de acceder a la naturaleza. El caso es que en apenas 200 años se ha pasado de un universo cerrado a otro abierto. La inteligencia capaz de predecir y retrodecir el estado del universo en cualquier punto del tiempo ha dejado paso a la probabilidad, la estadística y los modelos estocásticos como la mejor forma de comprender fenómenos que no encajan en modelos tradicionales. Ya decía Heráclito que a la naturaleza le gusta esconderse: las partículas elementales y la estructura del universo no se dejan explicar tan fácilmente como había previsto la física clásica. La mecánica cuántica y la teoría de la relatividad proponen precisamente la superación de los modelos cerrados y deterministas.

Los agujeros negros, la expansión del universo, o el comportamiento de las partículas elementales que pretende estudiar el famoso acelerador del CERN. Todos ellos son ejemplos de fenómenos naturales indeterministas, en los que entra en juego el desorden y el azar. Los científicos llevan décadas desarrollando modelos que traten de domesticar estos fenómenos de hacerlos compatibles con el número, la ley y la regularidad. La cuestión de fondo es muy relevante tanto para la filosofía de la ciencia como para la teoría del conocimiento: ¿se puede conocer el azar y el caos" Durante siglos nuestra forma de acceder a la naturaleza ha descansado sobre un gran supuesto: la regularidad. La naturaleza estaba ordenada, había unas leyes que regían los procesos naturales. ¿Es posible hacer ciencia desde el presupuesto contrario" Es fácil darse cuenta del cambio de perspectiva: de presuponer que podiamos incluso anticiparnos a la naturaleza a aceptar que existen procesos en los que hemos de conformarnos con una aproximación.

El problema de "matematizar" el caos y el azar parece conducirnos a una difícil elección: o bien no es posible matematizarlo demasiado o bien no es tan "azaroso" y "caótico" como pensábamos. Si el azar es explicable en función de regularidades estadísticas no parece ser demasiado "azaroso" (valga la expresión). La propia expresión de "teoría del caos" puede llevar a confusión: ¿es posible elaborar una sistematización completa de leyes que expliquen algo que por definición es desordenado" No quiere esto decir que haya que despreciar los esfuerzos de físicos y matemáticos por comprender mejor este tipo de fenómenos. Pero sí que los conceptos de caos y azar tienen implicaciones metafísicas y epistemológicas que quizás deberían ser tenidas en cuenta por los científicos, ya que habría que plantear la actualización de las palabras "ciencia" y "conocimiento" en función de estas nuevas características. ¿Es conocer sinónimo de aspiración a la universalidad, idea "fundacional" de la ciencia occidental que aparece ya en Platón y Aristóteles" ¿Buscamos regularidades y leyes cuando conocemos" ¿Es posible entonces conocer lo que por definición es desordenado" ¿Cómo afecta a la sistematicidad de la ciencia el concepto de caos" Desafíos de esa naturaleza que disfruta ocultándose.

P.D: Hay que agradecer y dedicar este y los sucesivos artículos que salgan sobre CTS a Luis González, que me pasó unos apuntes muy trabajados para dar la asignatura.

Gracias por lo que toca (aunque ni me siento fuente ni garganta profunda y todo lo positivo que saques es mérito de tu lectura). La cuestión del caos me confunde. En clase, al comentar este tema, parto del supuesto de que el mundo se nos ofrece inicialmente como caos porque el mundo en su imprevisión y en su poder (creador y destructor) turba nuestra percepción y ánimo. Quizás la primera respuesta sea mítico-religiosa (romper el caos por la confianza en Dios o el Espíritu).O tal vez no. Quizás, en un momento inicial + 1, casi concomitante con el caos primigenio de Adán, en el primer día de la creación, el misterio de la mente-ciencia nos lleva a descubrir las formas, el orden, las regularidades. Al fin y al cabo somos hijos de Dios, sea, portadores de lenguaje y razón. De igual modo, la moderna teoría del caos nos habla de modelos impredecibles o caóticos...pero que funcionan con leyes deterministas conocidas y hasta simples. Parece como si la explicabilidad y la inexplicabilidad, el orden y el caos fueran nombres para una misma realidad: la mente sorprendida por su poder de explicar un mundo que se muestra comprensible. En última instancia, tal vez, la diferencia entre mundo caos - mundo orden se debiera sustituir por la diferencia entre una actitud manipulativa(si soy capaz de predecir, soy capaz de manipular y repetir) y actitud contemplativa ( si no hay predicción, sólo soy capaz de dejarme llevar por las formas que florecen entre las cosas, entre el terror y la ternura, en el reino de la diferencia irrepetible). La teoría del caos, la filosofía de los fractales etc. me resultan formas de una mirada zen. Una extraña religiosidad metida en el corazón de la tecnociencia. Pero todo esto lo digo confuso.

[...] Dando la espalda, curiosamente, a algunos de los resultados científicos más relevantes que marcan fronteras en la propia naturaleza y en nuestra propia capacidad de conocimiento: la exaltación metafísica de la ciencia se ve [...]