Un café filosófico en Valladolid
Casi por casualidad, supe el pasado fin de semana de la existencia de un café filosófico organizado en Valladolid: se trata de Penicilina filosófica, una iniciativa puesta en marcha y coordinada por Óliver Álvarez, miembro de ASEPRAF. Para los que no estén familiarizados con este tipo de actividades, los cafés filosóficos consisten en reuniones abiertas en las que dialogar sobre cuestiones de corte filosófico sin apoyarse en las referencias a los libros o a determinadas tradiciones de pensamiento, sino tomando la vida cotidiana como fundamento. Cuanto menos especializado y más plural sea el grupo de participantes, tanto mejor: no es, ni mucho menos, una charla de eruditos o expertos, sino un auténtico diálogo filosófico de quienes tienen la propia vida y sus experiencias como mejor argumento. Los cafés filosóficos llevan celebrándose desde hace años en varias ciudades de nuestra geografía y desde hace algo más de un año le ha tocado el turno al vallisoletano, que viene a completar a iniciativas que están ya en desarrollo en ciudades como León, Segovia o Salamanca.



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