El lado “humano” del estado
Sin duda la noticia del día es la liberación de los secuestrados del Alakrana. Era una noticia que se hacía esperar pero que tenía que producirse tarde o temprano, lo cual no quiere decir que sea celebrada y festejada por todos. Durante los días de secuestro hemos podido escuchar opiniones y teorías para todos los gustos. El caso es que también en este caso aparecen cuestiones éticas y políticas que vuelven a acercarnos a la filosofía, de la cual podemos huir todo cuanto queramos: no por ello deja de surgir una y otra vez en las noticias más comentadas. No hay manera de afrontar el problema sin una preconcepción del estado, su naturaleza y sus fines. De forma que el tomar postura ante una noticia de actualidad como un secuestro internacional nos obliga a adentrarnos en el terreno de la filosofía política queramos o no. Hasta cierto punto, la respuesta depende de una pregunta esencial: ¿Es el estado de derecho un conjunto de principios legales que han de aplicarse sistemáticamente y sin excepción?



El verano trae consigo estas cosas: aunque todos tendemos a pensar que nunca pasa nada, cada año hay algún evento que se convierte en una de las noticias estivales, capaz de surtir a los famélicos telediarios y periódicos de horas y páginas de información. Lo malo de que estas cosas ocurran en verano es que la vacación impide abordarlas en esta bitácora como merecieran. Sin embargo, el tema de hoy sigue coleando por lo que nada impide poner la etiqueta de “actualidad” al acontecimiento planetario del verano, bastante más “universal” y “cósmico” que la coincidencia en el poder de dos altos mandatarios: me estoy refiriendo al funeral de
Dice el diccionario de la RAE que la
Durante estos días, se exhibe por nuestro país Miley Ray Cyrus, conocida entre el público adolescente como Hannah Montana. Es difícil no toparse con ella: navegando por internet, leyendo el periódico o digiriendo el telediario. Lo más probable es que antes o después nos cuenten algo de este nuevo producto televisivo, artefacto de los cálculos mercadotécnicos. Algunas de las imágenes son abrumadoras: adolescente de 16 años acosada por miles de fans allá donde va. Si nos remitimos a la etimoología, la palabra adolescencia guarda cierta familiaridad con el adolecer. Se trata de un periodo de carencias. Algo que los “hacedores” de Hannah han invertido: han creado una chavala que se presenta ante su público como un icono, un ídolo al que imitar y seguir. Ninguna estrella adolescete es adolescente, y esta no es una excepción: la imagen pública transmite seguridad, equilibrio emocional, madurez e incluso ciertos valores morales. La publi y el disney logra que los adolescestes persigan y adoren a un modelo que psicológicamente vive en las antípodas de lo que ellos experimentan. Pero no es esta la única lección “antropológica” que podemos extraer del reclamo de la industria cultural.