Por la naturaleza: hay motivos racionales
Cuando la política se entromete en asuntos científicos hemos de ser, cuando menos, cautelosos. Y eso es lo que ha ocurrido en los últimos años con todo lo que rodea la ecología: capa de ozono, cambio climático, efecto invernadero… Convertir este tipo de cuestiones en asuntos parlamentarios es sospechoso: el negocio del reciclaje o de las energías renovables, la doble moral de no producir nuclear, estar expuesto a sus efectos y comprarla y un largo etcétera que podríamos comentar paso a paso. Flaco favor le hace a la naturaleza la polítización de la ciencia. Y más flaco aún la ciencia profética y apocalíptica: el argumento del miedo y la culpabilidad jamás fue propio y característico del conocimiento científico. Más aún, cuando nos movemos en un terreno tan complejo como el de la ecología, en el que ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo. Si la política de partidos hace bandera de una ciencia más que dudosa y esta ciencia ofrece, al menos en su versión divulgativa, el miedo generalizado como argumento, la respuesta filosófica no puede ser más que una: la crítica. Seguir leyendo…



El ver y el mirar son dos verbos filosóficos. Aunque a menudo lo olvidemos y nos perdamos en brumas conceptuales y en discusiones sin sentido, el origen de la filosofía se encuentra en la mirada.
Respondiendo al
La feria de la cultura ha puesto sus ojos sobre Darwin y el