Se enciende luz rasante
Desde hace unos días está a pleno rendimiento Luz rasante, un nuevo blog sobre arte y restauración. Cualquier lector tendrá la ocasión de introducirse de una forma amena y sencilla a los misterios de la restauración de todo tipo de bienes artísticos y culturales. Conocer y discutir sobre las técnicas, los criterios, las polémicas… Todo eso que alguna que otra vez vemos en el telediario y que quizás no comprendamos del todo. Procesos que, sin que nos demos cuenta, aparecen multiplicados en nuestra vida cotidiana. Vivimos rodeados de arte, que en muchas ocasiones ha estado sometido a procesos de restauración que nos son ajenos, algo que gracias a la lectura de Luz rasante podemos evitar. Por si todo esto fuera poco, podremos estar al tanto de las restauraciones más importantes en marcha y de las obras terminadas. Seguir leyendo…



Recuerdo que hace cosa de dos años un compañero me comentaba en el departamento que los blogs eran, en cierto modo, el sueño de todo filósofo: nunca antes había sido tan sencillo poder escribir, publicar textos y dirigirse a un público potencialmente tan alto como el que puede acceder a una bitácora. Lo cierto es que jamás me lo había planteado así: el uso que personalmente le había dado a este pequeño espacio era (entonces como hoy) fundamentalmente divulgativo y didáctico. Ni por asomo hubiera pensado que los “filósofos de verdad“, los que se ganan la vida creando nuevas teorías o haciendo refritos de las antiguas, pudieran ver en esta herramienta ese viejo sueño que les permita publicar lo que quieren, cuando quieren y como quieren. En todo esto hay implicados, por supuesto, otros muchos factores: el mundo editorial “tradicional” sirve supuestamente de “filtro” para separar lo que merece la pena (tanto en filosofía como en otras áreas) de lo superflúo, de manera que “viste” mucho más contar con publicaciones que con un blog personal.
Desde
El último juguete que Google ha puesto a nuestra disposición es Google Sky. Se lleva hablando de ello desde hace semanas: ya no sólo se ha mapeado el planeta tierra, sino que ahora es posible ver el universo a través de nuestras pantallas. Se dice (y es verdad) que las nuevas tecnologías de la comunicación han empequeñecido el mundo. Contactar con gentes de países remotos o informarnos de lo que les está ocurriendo es cuestión de un click y ancho de banda. A más megas más información, más posibilidades. Todo el mundo en nuestra pantalla. Habría que matizar bastante (obviamente es imposible que toda la realidad entre en una pantalla…), pero en cierta forma las distancias se han reducido. Y Google sky ha venido a demostrar que aún quedaban límites por superar: lo que hasta ahora era coto privado de astronautas, ingenieros de la NASA, expertos en física espacial y aficionados de la más diversa índole a orientar el telescopio, ahora se convierte en un espacio público. El universo no está ya tan lejano, no es ese misterio desconocido, sino que Google abre una puerta para quien quiera iniciarse en el conocimiento del mismo. Una aportación interesante, esta de Google, que no sólo facilita el acceso a un nuevo campo de conocimiento sino que también nos permite una nueva forma de comercio: el mercado interestelar.