La teoría de los seis grados
Desde hace ya un tiempo viene circulando por la red una versión tecnológica de una propuesta de la primera mitad del siglo XX: me estoy refiriendo a la teoría de los seis grados. El ejemplo es casi familiar: dentro de una red social como Facebook, tan sólo hay seis personas entre cada uno de nosotros y cualquier otra persona del mundo. El mundo es grande sólo en apariencia: tú conoces a alguien que a su vez conoce a alguien que a su vez conoce a alguien… que conoce a Obama o a Bin Laden, igual nos da (aunque quizás deberíamos revisar con quiénes nos relacionamos si potencialmente podemos contactar con ambos…). Seis pasos entre Juan López Pérez y Jürgen Habermas. Sencillamente asombroso. Aunque la teoría haya cobrado nueva vida gracias a la-red-que-todo-lo-conecta, en realidad tiene ya cierto recorrido y lleva discutiéndose varias décadas dentro de la sociología y la psicología, con algún que otro experimento realizado al respecto. ¿Qué aporta entonces Internet al invento?





La integración de la técnica en los ámbitos que podrían considerarse más genuinamente humanos es un proceso que viene ya de antiguo. La máquina y el hombre mantienen una larga relación de amistad, hundida en el tiempo y refrendada con cada descubrimiento tecnológico que nos ayuda a sobrevivir o a vivir mejor. Una auténtica “filía” por la tecnología que tampoco está exenta de odio: a menudo se la culpa de desastres o catástrofes de dimensiones históricas. Con el surgimiento de internet, la valoración parece más unanime: las voces críticas son menores y da la sensación de que la red fuera una oportunidad sin precedentes en lo que a la creación difusión de la cultura se refiere. La relación hombre-tecnología puede abrirse a otras perspectivas: ya no sólo la propia de la valoración moral o política de una tecnología dada sino incluso antropológica. La técnica nos ayuda a entender nuestra condición. Nos conocemos mejor gracias a la técnica, dimensión indispensable de nuestro ser. Y la cuestión de hoy proyecta esta pregunta sobre internet: ¿Nos ayuda Internet a conocernos mejor? ¿Es una buena imagen de lo que somos?