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23 de Enero de 2012

5 ecos sobre el cierre de Megaupload

Desde hace días, el cierre de Megaupload viene ocupando buena parte de todo lo que se publica en Internet. Aunque no sea éste, ni mucho menos, uno de esos blogs capaces de crear opinión o seguidos por miles de personas, sí podemos abordar el asunto, aunque sea para decir cosas de que ya se han escuchado más de una vez. Tan sólo por lanzar al aire cinco ideas, que nos sirvan para comprobar al menos que cierto aire filosófico sigue sirviéndonos para pensar incluso sobre estas cuestiones “virtuales” que tan “reales” se han vuelto de un tiempo a esta parte.

  1. Algo que decíamos hace muy poco: la mejor manera de luchar contra los productores es no comprar sus productos. La red está llena de materiales y recursos alternativos, abiertos y gratuitos.
  2. Toma fuerza un ludismo de nuevo cuño: ya que la tecnología termina con formas tradicionales de producción se ataca esta nueva tecnología. Con una salvedad: el ludismo original atacaba formas capitalistas de producción. Son ahora éstas las que en cierta forma se defienden.
  3. Darwinismo empresarial: si megaupload facturaba cientos de millones, ¿no deberían pensar las productoras de música, series y películas que deben “adueñarse” de ese negocio, capitalizar sus productos copiando el modelo, en lugar de destruirlo?
  4. Cambio social y cultural: quizás nos estemos acercando a tiempos en los que no se puede vivir de escribir o de editar canciones en un soporte físico. ¿Es posible y pensable un mundo en que se escriba sin pretender un beneficio económico de ello?
  5. Poner puertas al campo: muerto megaupload, existen alternativas de todos conocidas. ¿Hasta qué punto puede el poder político o económico luchar contra la red y contra herramientas sencillas que cuentan, por otro lado, con usos absolutamente legítimos? La resistencia de los productores a asumir las nuevas pautas de consumo e intercambio tan sólo lograrán acrecentar y prolongar la agonía.
Publicado en Listas para pensar | 23/Ene/2012 | 11:44 | (2) comentarios | (0) trackbacks
15 de Diciembre de 2011

5 motivos para superar el enfrentamiento de “las dos culturas”

Es un tema recurrente en las aulas y ya conocido en filosofía: el enfrentamiento entre las ciencias y las humanidades. Volvía a salir hoy en clase, al hilo de la clasificación de las ciencias. Como si la célebre conferencia de C.P. Snow se hubiera dictado hoy, salían ideas que necesariamente nos obligan a repensar en asunto y sobre todo a defender la necesidad de superarlo. Aquí van cinco motivos que tratan de argumentarlo…

  1. La identificación acrítica de ciencia y “salidas laborales” está en la base de una orientación académica, por parte de familias y profesores, que confunde a los alumnos, y genera frustración personal en algunos de ellos.
  2. Los que se autodenominan “humanistas” viven en una sociedad caracterizada por una fuerte presencia de la ciencia. La necesitan incluso en algunas de sus investigaciones. Siendo así, no tiene sentido despreciarla.
  3. El capitalismo potencia la ciencia y la tecnología como elementos de crecimiento económico. Y en los últimos años están mostrando su lado más débil. El “olvido” o el desprecio (pretendido o no) de ciertos rasgos humanísticos está en las raíces de la crisis.
  4. La ciencia es cultura, porque somos hijos de varios siglos de pensamiento científico. Forma parte de nuestra mentalidad, de nuestro ser. La realidad quita la razón a cualquier actitud que pretenda oponer ciencias y humanidades: estamos construidos a partir de ambas.
  5. La discusión ciencias-letras es tan improductiva como desesperante. Ambas deben tomar conciencia de la importancia del saber en su conjunto, y especialmente de aquello que no se domina, de lo que se ignora. No hay otra forma de lograr el progreso cultural.
Publicado en Listas para pensar | 15/Dic/2011 | 15:21 | (2) comentarios | (0) trackbacks
16 de Noviembre de 2011

La vida del lógos es la vida mejor

Terminamos Aristóteles en esta época, y se suele comentar su defensa de la vida teórica como la más propia del ser humano. Aunque la reflexión de Aristóteles tenga ya algunos siglos, no está de más retomarla en nuestros días y ver si hoy, como hace veinticuatro siglos, la vida del lógos (y no la vida pirata) es la vida mejor. Veamos algunas ventajas…

  1. La vida dedicada al conocimiento es barata. Existen bibliotecas, centros cívicos, lugares en los que enchufarse a la red, actividades de difusión de la cultura… Mucho más barato que vivir entregado a otras actividades. Esto, es los tiempos que corren, es una gran ventaja.
  2. Es una forma de vida autosuficiente: tal y como defendió el propio Aristóteles, quien vive para conocer se basta a sí mismo. No son preciso artilugios extraños, ni un séquito de aplaudidores.
  3. Aprender por uno mismo es una experiencia placentera: está demostrado que cuando apredemos algo, o logramos algún descubrimiento que nos ha costado esfuerzo, liberamos endorfinas, el neurotransmisor del place.
  4. Porque es un estilo de vida humano realista: frente a otras alternativas, que expresan cierto escapismo o incluso cierto pesimismo vital, quienes optar por el conocimiento desarrollan capacidades propias, y son capaces de orientarse en el presente en que viven.
  5. Porque es la manera de vivir que más progreso y desarrollo ha generado en nuestra especie. Si hoy somos como somos y vivimos como vivimos es una consecuencia de todos aquellos que, antes que nosotros, han sentido curiosidad, han entregado su vida al saber. no habría mayor síntoma de estupidez que despreciar esta herencia.
Publicado en Listas para pensar | 16/Nov/2011 | 14:55 | (3) comentarios | (0) trackbacks
25 de Octubre de 2011

Los garra rufa se comen… los pies de Platón

No gozan de muy buena salud muchas de las ideas platónicas sobre el ser humano. Hablar en nuestro tiempo de alma y cuerpo produce casi escándalo, por lo que nadie se atreve a decir que el cuerpo debe ser dominado por el alma. Los llamados “valores del espí­ritu” han entrado en barrena, y hoy ofrecemos cinco símbolos cotidianos que dejan bien claro el declive de las propuestas platónicas:

  1. El culto al cuerpo: esta expresión le parecería contradictoria al filósofo griego. De alguna manera el “culto” tiene algo que ver con la “cultura”, por lo que no puede estar centrada en el cuerpo.
  2. Los garra rufa: pagar para que unos pececillos se alimenten con las células muertas de tus pies, sería para el viejo Platón una aberración. ¿Acaso dejarían nuestros pies de cumplir su función esencial sin el consabido chuperreteo de los caros peces?
  3. Wellness: es paradójico que el filósofo que con mayor énfasis defendió el Bien, vea cómo hoy ocupa su lugar una palabra tan cool como esta. Viva el wellness, aunque no sea “lo bueno”.
  4. Estética personal: el filósofo ateniense renegaba del mundo material que consideraba engañoso. Hoy la estética es considerada por muchos más importante que la ética.
  5. Cuidado personal (o su versión más snob personal care): la mejor manera de cuidarse a uno mismo sería, para Platón, preocuparse por lo que sabe, no por el aspecto. Y esto por no hablar de todas las éticas del cuidado, que nada tienen que ver con los negocios de la belleza.
Publicado en Listas para pensar | 25/Oct/2011 | 09:24 | Añade tu comentario | (0) trackbacks
20 de Septiembre de 2011

Cinco maneras de “hacerse el Ikea”

El ser humano necesita crear ficciones para vivir. Es una manera más de abrir el mundo, de introducir posibilidad, de plantear hipótesis. La filosofía no es ajena a esta tendencia y no son pocos los pensadores que en sus textos introducen estas ficciones a través de una conocida expresión: “como si” (investigado más a fondo por Hans Vaihinger). Una invitación a “hacernos los suecos” (”hacerse el Ikea” dice algún amigo mío por ahí…), a vivir asumiendo ideas que no siempre se corresponden con la realidad, pero que nos puede convenir aceptar. Como no podría ser de otra manera, es imprescindible cierta capacidad crítica ante estas invitaciones. Aquí sugerimos cinco para empezar el debate:

  1. Empezamos con el ejemplo del propio Vaihinger: aunque la ciencia nuestro conocimiento sobre la realidad que nos rodea se caracterice por cierto grado de incertidumbre y probabilidad, hay que vivir como si fuera una ajustada descripción de la misma: ¿Qué otra opción nos queda?
  2. Un “como si” ético que puede acercarse a la resignación: puede que estemos rodeados de personas que no cumplen con su deber. Aun así, hemos de vivir “como si” todos lo hicieran. De otra forma, si deicidiéramos no obrar moralmente porque otros no lo hacen, perderíamos nuestras propias convicciones éticas o, simplemente, nos degradaríamos moralmente.
  3. Un “como si” psicológico: en múltiples ocasiones es preferible vivir “como si” no huibéramos vivido ciertas experiencias o fracasos personales. La “buena salud” psicológica es el principal motivo para este olvido intencionado o para el intento de enfocar nuestra propia vida de una manera positiva.
  4. Un “como si” kantiano, a medio camino entre la ética y la religión: aunque creamos que el alma humana es mortal y Dios no existe, hay que vivir como si el alma fuera inmortal y Dios existiera. De otra forma, según Kant, no es posible construir una ética.
  5. Un “como si” existencial: todos sabemos que algún día hemos de morir. Sin embargo hemos de vivir como si nuestra vida no fuera a terminar nunca. De lo contrario, no nos ocuparíamos de nada ajeno a nuestro propia muerte y dejaríamos escapar nuestra vida.
Publicado en Listas para pensar | 20/Sep/2011 | 10:33 | (2) comentarios | (0) trackbacks
6 de Junio de 2011

Cinco motivos para desconfiar de ciencia=verdad

Vivimos en medio de una sociedad científica y tecnológica, en la que ocurre un fenómeno curioso: se atribuye al conocimiento científico la potestad sobre la verdad. Hecho que se manifiesta incluso en los centros educativos, donde algunos profesores se atreven incluso a cuestionar el sentido del estudio de las asignaturas humanísticas. Ciencia es igual a verdad, se dice, sin que nos quede muy claro qué es eso de la ciencia y en qué consiste la verdad. Así que nunca está de más criticar este positivismo de nueva apariencia que se va imponiendo de una forma tan silenciosa como contundente:

  1. Hay cuestiones que no se pueden responder científicamente: por mucho que pueda doler a algunos, los problemas de la ética, la política, la economía o la sociología no admiten una respuesta universal y con aspiraciones de mantenerse a lo largo del tiempo.
  2. La ciencia es también una manera de interpretar la realidad. “No hay hechos sino interpretaciones”, advertía Nietzsche hace más de un siglo. Y lo cierto es que la científica es sólo una más de las múltiples maneras de mirar lo real. Y no siempre la más adecuada.
  3. La ciencia, como todo lo que hace el ser humano, es histórica. Sabiendo que las investigaciones de hoy serán continuadas, refutadas o modificadas en las próximas décadas, ¿por qué seguir manteniendo esa identidad entre verdad y conocimiento científico?
  4. La ciencia no es neutral: selecciona su objeto de estudio, la manera de investigarlo, los fines, la rentabilidad de la investigación… Habiendo tantos y tantos factores “demasiado humanos” parece mentira que se la identifique con la verdad, la objetividad, la neutralidad, el saber “definitivo”.
  5. Ciencia e interés: el conocimiento humano está siempre alentado por un interés. Y alguien está interesado en que pensemos que la ciencia es verdad. ¿Por qué será?
Publicado en Listas para pensar | 6/Jun/2011 | 19:10 | (8) comentarios | (1) trackbacks
11 de Mayo de 2011

5 grandes desafíos filosóficos

Una de las áreas filosóficas más divertidas y entretenidas es, sin lugar a dudas, la lógica. No sólo porque a menudo nos puede llevar a consecuencias que a primera vista nos pueden parecer irracionales, sino fundamentalmente por la aspiración a ser un conocimiento bien elaborado. Todos, nos guste o no la filosofía, aspiramos a ser lógicos, y disfrutamos en mayor o menor medida con los juegos lógicos. El problema de estos es precisamente que algunos nos conducen a situaciones paradójicas que no se puden solucionar. Para quien tenga interés en el tema citamos a continuación cinco de los más conocidos:

  1. Las paradojas de Zenón de Elea, relativas al movimiento: ¿Cómo explicar el movimiento que es continúo a partir de la suma de momentos discretos?
  2. Paradoja del mentiroso: ¿Qué valor de verdad tiene la proposición “esta proposición es falsa”?
  3. Paradoja de Russell: ¿Puede existir el conjunto de todos los conjuntos que no pertenecen a sí mismo?
  4. Juego de la caja de Newcomb: ¿Es posible engañar a una inteligencia capaz de adivinar lo que vamos a escoger?
  5. Paradoja de Arrow: es imposible elegir de una manera democrática, racional y eficaz.
Publicado en Listas para pensar | 11/May/2011 | 18:20 | Añade tu comentario | (0) trackbacks
14 de Abril de 2011

5 ideas sobre la tolerancia

Nos acercamos a unos días con sentidos muy diversos: culturales, religiosos, tradicionales, económicos… La celebración de la semana santa se va convirtiendo año a año en un asunto polémico, objeto incluso de concentraciones en contra. Una tendencia que seguramente tenderá a incrementarse en el futuro. No estaría de más recuperar alguna de las ideas de la Carta sobre la tolerancia, e ir pensando algunas ideas alrededor de este concepto:

  1. La tolerencia ha de practarse por igual con todos los credos y religiones, tanto con las que pertenecen a nuestra propia tradición cultural como hacia las ajenas. Esto incluye, por supuesto, a todos aquellos que no tiene credo alguno.
  2. La tolerancia implica aceptar que las propias creencias no tienen por qué imponerse sobre el resto. El mayor enemigo de la tolerancia es el dogmatismo.
  3. El mejor aliado de la intolerancia es la ignorancia: las actitudes más intransigentes suelen ofrecer planteamientos y críticas que muestran la ignorancia de quien los formula, no la debilidad de lo criticado.
  4. La tolerancia no puede nunca aspirar a la desaparición “pacífica” de la diversidad y la pluiarliadad. Tolerar significa ser cosnciente de que siempre habrá quienes piensen distinto. Cualquier otra alternativa, corre el peligro de acercarse al totalitarismo.
  5. La tolerancia tiene límites irrenunciables: no hay que tolerar al intolerante, ni tampoco a quien aboga por romper reglas elementales del juego, como puede ser en democracia los derechos humanos.
Publicado en Listas para pensar | 14/Abr/2011 | 11:49 | (1) comentario | (0) trackbacks
14 de Marzo de 2011

Cinco sentencias para las sesiones de evaluación

En muchos institutos comienzan esta semana las sesiones de evaluación. Tres meses de trabajos, actividades de clase, comentarios y exámenes que terminan cristalizando en una nota, fatídica o salvífica según los casos. Antes de la impresión de los boletines se celebra el ritual de siempre: la sesión de evaluación, a la que cada profesor acude con su cuaderno de notas, dispuesto no sólo a calificar sino también a comentar la evolución de los alumnos, uno por uno. Entre la ironía y el humor, ofrecemos hoy cinco de los comentarios más escuchados, para proveer a quien lo necesite de frases que compartir o incluso mejor: tópicos que desterrar.

  1. Esta persona no tiene base, es imposible que apruebe este curso.
  2. Aún no me explico qué hace en bachillerato. (Otra variante: este chaval no es de bachillerato)
  3. Tiene cabeza, pero no hace absolutamente nada. (Variante: podría sacarlo, pero no le da la gana)
  4. Bastante hace con la familia que tiene. (Variante: no puede hacer más con lo que tiene en casa)
  5. Falla de coco. (Variante: trabaja mucho, pero no le da de sí)

Hay paradojas educativas: las causas del fracaso siempre son ajenas a los centros. Los alumnos buenos, llegan a serlo gracias a sus profesores. Y lo que es peor: las frases se repiten en la primera y en la última evaluación: como si entre medias nada hubiera ocurrido.

Publicado en Listas para pensar | 14/Mar/2011 | 16:38 | (5) comentarios | (0) trackbacks
3 de Febrero de 2011

5 preguntas molestas

En filosofía cuentan tanto las preguntas como las respuestas. Es más: algunos de los grandes de la historia lo son porque han sido capaces de abordar problemas viejos con interrogantes nuevos, poniendo al día la reflexión de quienes les precedieron, situandola en las condiciones de su tiempo. Sin tantas pretensiones, y sólo por seguir jugando con el pensamiento y las ideas, sugerimos hoy cinco interrogantes que podrían plantearse en nuestros días y que quizás entronquen con grandes temas de la reflexión filosófica del pasado:

  1. ¿Es el capitalismo un problema o una solución? ¿Existen sistemas alternativos que sean viables?
  2. ¿En qué se ha convertido el deseado logro de la libertad en las sociedades actuales, caracterizadas por grandes mecanismos de masificación y homogeneización del pensamiento?
  3. ¿Cómo salvar el abismo que existe entre los gobernantes y las sociedades que los eligen? ¿Dejará la política de ser una actividad de elites?
  4. ¿Aspiran los sistemas educativos a “humanizarnos” o están construidos con la única finalidad de alimentar el sistema productivo?
  5. ¿Cómo se puede escapar al pensamiento único?

Si alguien tiene respuestas o quieres apuntar más preguntas, hay barra libre de pensamiento esta tarde…

Publicado en Listas para pensar | 3/Feb/2011 | 15:28 | (10) comentarios | (1) trackbacks
21 de Diciembre de 2010

5 maneras filosóficas de enfrentarse al gordo

Mañana empiezan las vacaciones con la misma tradición de todos los años: el sorteo de navidad. Seguramente la mayoría de profesores de filosofía del país tengan ya varios décimos en su cartera: el de su centro de trabajo, alguno familiar, el de la panadería… Eso no impide enfocar el tema con cierto humor, y asumir las pequeñas contradicciones en las que caemos: probablemente no sea propio de filósofos participar de este tipo de eventos. Y para respaldar esta idea, ahí van cinco propuestas distintas alrededor de un mismo tema: el gordo de navidad.

  1. Zenón de Citio, por ejemplo, nos diría que la riqueza a que aspira quien juega es innecesaria para alcanzar la felicidad. Se trata de una más de las pantomimas sociales que habría que boicotear. Como mucho, un cínico falsificaría un décimo del número ganador. Ahí queda la idea…
  2. Montaigne nos ofrecería una mezcla de estoicismo y escepticismo: ganar el premio podría ser incluso una desgracia. Y si enfocamos el tema desde un punto de vista teórico, no hay motivo alguno para comprar un décimo: el “¿Qué se yo?” de la vida diaria es especialmente válido para la lotería.
  3. David Hume podría ser de los pocos que nos animen a gastar el dinero en este tipo de juegos. Jugar es uno de los muchos placeres que hay en la vida, y la ilusión (totalmente infundada) del posible premio puede ser esa sensación moral placentera que justifique echar veinte euros a nuestro número favorito.
  4. Mucho más crítico se mostraría Marx. La lotería es también el opio del pueblo: las probabilidad son prácticamente nulas, y en el fondo el deseo de dinero nos involucra en una dinámica de pensamiento puramente capitalista.
  5. La lotería es una forma más de decadencia nihilista, nos podría decir Nietzsche. Es una forma de esperar de la fortuna lo que no se puede lograr por uno mismo, y nos orienta a la pasividad, a dejar de desarrollar lo que somos. El superhombre no desearía el gordo, porque no es algo que pueda realizar por sí mismo.
Publicado en Listas para pensar | 21/Dic/2010 | 13:07 | (5) comentarios | (1) trackbacks
25 de Noviembre de 2010

Cinco “eternos” filosóficos

La grandeza y la miseria de la filosofía están en que sus preguntas jamás se contestan de una manera definitiva: la curva del interrogante filosófico recorre la historia de la humanidad, sin alcanzar el punto final. Aunque en cada tiempo se conteste desde un contexto histórico y unas preocupaciones propias, terminan apareciendo temas que ya se han tratado anteriormente. Ofrecemos cinco oposiciones conceptuales en lucha, que siguen vivas desde hace más de veinte siglos:

  1. Esencia/apariencia: la existencia de un sustrato que soporte los datos que reciben nuestros sentidos es aún controvertida, pero no deja de aparecer en la filosofía de cada época.
  2. Universal/relativo: desde el comienzo de la reflexión humana se está buscando una verdad universal, así como un valor moral que sea válido en todas las culturas. Comenzaron ganando la partida los universalistas, pero en nuestros días los relativistas parecen dominar la contienda.
  3. Teísmo/ateísmo: las pretendidas demostraciones de la existencia de Dios han compartido escenarios con los que han denunciado la impostura de tal idea. La cuestión sigue tan abierta como en tiempos de los primeros sapiens.
  4. Razón/sentidos: esta oposición ha desbordado el ámbito propio de la teoría del conocimiento, extendiéndose a la psicología que lleva ya décadas afirmando la relación directa e innegable entre la razón y las emociones. Una respuesta “recreada” para un debate de siempre.
  5. Filosofía/Antifilosofía: en tanto que la filosofía se cuestiona a sí misma, tampoco falta en debate en torno a su vigencia/legitimidad/necesidad. Los partidarios de la misma afirman que es inherente al ser humano el interrogarse. Sus detractores, responden diciendo que se trata de una disciplina inútil, en tanto que sus preguntas jamás son respondidas. Aún hoy, se pueden encontrar ambas perspectivas entre los “filósofos profesionales”.

Viendo como está el asunto, termino con una pregunta difícil: ¿Acaso no hay que tener mucho valor para adentrarse en los terrenos de la filosofía?

Publicado en Listas para pensar | 25/Nov/2010 | 11:20 | (5) comentarios | (0) trackbacks
9 de Noviembre de 2010

5 motivos para la violencia

No sé si la paz es un valor moral en alza, pero si recabáramos la opinión de nuestros vecinos, todos dirían que está por encima de la guerra y la violencia. Paradojas de la vida: queremos vivir en paz y las guerras no paran, como tampoco lo hacen los conflictos armados. Somos pacíficos, al menos de boquilla. El pacifismo goza de un amplio predicamento, pero esto no quiere decir que convirtamos la paz en valor absoluto: existen situaciones en los que la violencia o incluso la guerra parece justificada. Veamos algunas de ellas:

  1. Evitar un mal mayor que la propia guerra: Russell defendió la partipación en la II Guerra Mundial para que el nazismo no se extendiera por Europa.
  2. La legítima defensa: la violencia se justifica como respuesta a una agresión o para no llegar a ser agredidos.
  3. En reacción a la tiranía: uno de los viejos tópicos de la filosofía política se cuestiona sobre si es lícito que el pueblo se levante contra el tirano que le oprime. Y no son pocos los autores que responden con un sí rotundo.
  4. En favor del bien común o el orden social: las fuerzas de seguridad pueden comportarse de una manera violenta en tanto que la situación así lo requiera. En una sociedad democrática, la policía y el ejército tienen el monopolio de la violencia.
  5. Reparar una injusticia, castigar un delito o reparar un daño: independientemente de que aceptemos o no la pena de muerte, los diferentes códigos penales establecen los castigos correspondientes a cada infracción de la ley. Desde los (incivilizados) castigos físicos a la (civilizada) privación de libertad. Formas más o menos sutiles de violencia.

Ante esta lista, ¿qué lugar queda para la paz? ¿Acaso no es posible hacer similitudes con situaciones actuales que justifiquen la violencia? ¿Se puede defender la paz como valor absoluto o el pacifismo ha de verse acompañado de una reflexión crítica?

Publicado en Listas para pensar | 9/Nov/2010 | 18:52 | (6) comentarios | (5) trackbacks
7 de Octubre de 2010

Cinco grandes falacias para la política

Las falacias eran antes uno de los temas característicos de la asignatura de Filosofía. La última reforma, expandiendo el aroma a “ciudadanía” eliminó la lógica del currículum, y las falacias (al igual que las paradojas) han quedado en una especie de “limbo académico”: si se explican es más por “voluntarismo” docente que por recomendaciones legales. No se sabe si acaso será esto una maniobra política, para que los ciudadanos sean “buenos” (en el sentido de “dóciles”) y no se den cuenta de la cantidad de falacias que circulan por nuestro parlamento. Aquí van algunas de ellas:

  1. Falacia ad hominem: consiste en descalificar o insultar al oponente. Lo más patético del caso es que este tipo de falacia suele ser aplaudida por los compañeros de partido. Mal asunto: aquellos que aplauden son todavía más necios que los que han de recurrir al insulto como único recurso argumentativo.
  2. Argumento de autoridad: establece la verdad de la tesis defendida por los conocimientos que posee quien lo defiende. La cantidad de asuntos que se resuelven apelando “a los expertos”, produce estupor: desde el aborto hasta la tauromaquia, pasando por la política económica. Lo que no parece estimarse es que siempre será posible encontrar “expertos” que defiendan la tesis opuesta.
  3. Argumento ad baculum: el argumento de la fuerza parece lo más antidemocrático posible, pero también tienen su versión política. Algunos ejemplos: las decisiones políticas en parlamentos con mayoría absoluta o el recurso al decreto-ley al que recientemente se ha visto obligado más de un gobierno.
  4. Falacia ad populum: la sociedad o “el pueblo” sólo tiene razón cuando a los políticos les interesa y a menudo argumentan trasladando a la sociedad que representan sus propias ideas. Defendiendo propuestas contrapuestas, todos pretenden ser los abanderados de los intereses del pueblo.
  5. Falacia ad nauseam: apela a los sentimientos y las emociones y a la repetición de lemas que no aportan razones y se dirigen a la parte pasional del ser humano. Abundan, fundamentalmente, en la campaña electoral, con promesas que nos presentan un futuro idílico. Igual da prometer pleno empleo y subida de pensiones, que hablar del futuro de los niños. Todo será verdad, siempre y cuando no se razone demasiado y se repita el mensaje hasta la náusea.
Publicado en Listas para pensar | 7/Oct/2010 | 15:00 | (4) comentarios | (1) trackbacks
7 de Junio de 2010

Humanismo deportivo

Los grandes mitos del deporte lo son no sólo por ganar muchos trofeos, partidos y competiciones. Una de las maneras de ser un semidios es, sin duda, volver a vencer tras un tiempo de derrota, después de superar una larga travesía por el desierto. Algo de esto sucedió ayer en la final de Roland Garros. Hay deportistas que casi nos devuelven la fe en el deporte, que nos hacen creer que es esfuerzo y superación lo que se ve por la tele y no un mero espectáculo. Hay gestas deportivas que nos van mostrando cierto humanismo que puede enlazarse también con el que a artistas y filósofos les puede resultar más cercano. Supongamos hoy que el tenis fuera filosofía y veamos cuáles podrían ser los cinco principios del humanismo deportivo:

  1. Antes que deportista se es persona: los valores morales están por encima del triunfo. Si el deporte es bien entendido no vale aquello de que el fin justifica los medios.
  2. La rivalidad no es excluyente con la amistad y tampoco con la admiración del rival. Hay que aprender a ver en los demás aquello que nos falta. Imitarlo es una forma de aprendizaje.
  3. Competir nos perfecciona, saca lo mejor de nosotros mismos y nos obliga a progresar. El espíritu de superación debería crecer a raíz de la competición en tanto que tomamos conciencia de que competimos fundamentalmente con nosotros mismos.
  4. El orgullo y la soberbia son vicios humanos: saber ganar es estar alejado de estas actitudes. Su opuesto, la humildad, nos sitúa en un plano más real: antes o después llegará una derrota.
  5. El deporte nos sitúa en sociedad: necesitamos de los demás para jugar. El individualismo o el egoísmo conduce, a largo plazo, a la destrucción del propio yo que se pretende proteger.

¿Acaso no nos muestan estos principios un modelo de humanidad? Seguramente alejado de la real, pero no por ello rechazable.

Publicado en Listas para pensar | 7/Jun/2010 | 17:50 | (1) comentario | (0) trackbacks
12 de Mayo de 2010

Estos son los responsables

Vivimos tiempos de responsabilidades. No sólo es importante ser responsable sino que se nos pide educar en la responsabilidad. Nunca antes había estado tan de moda esta palabra. Y como suele ocurrir con las palabras: cuando se dicen mucho se desgastan. Y así llevamos más de tres años de crisis económica, sin que nadie sepa muy bien cuál es el origen. Y como hoy el tema anda calentito, pasamos a proponer la evasión de responsabilidades que desde hace un tiempo va circulando por nuestro país.

  • Los políticos no son responsables de la crisis, y culpan de la misma al sector financiero: a los bancos y a los “especuladores” que atacan las economías débiles.
  • Los líderes financieros culpan a la clase política, por ser incapaz de hacer las “reformas estructurales” (fórmula mágica de oscuro significado) necesarias para el país.
  • Los empresarios, miran hacia los sindicatos: ellos han sido el gran obstáculo para los cambios del mercado laboral que son inaplazables.
  • Los sindicatos, por su parte, culpan a los empresarios, y también a las pequeñas y medianas empresas, ya que piensan sólo en guardar sus beneficios y no invierten en creación de empleo.
  • Los trabajadores del sector privado, todos ellos eficientes y excelentes en su productividad, culpan al funcionariado, tan improductivo e ineficaz que supone un lastre para el país.

Estos son los tiempos que nos tocan. Los mismos en los que cualquier docente mañana, en un aula, ha de decir a los alumnos lo importante que es ser responsable en la vida. Y así todos podrán aprender el enorme abismo que separa el dicho del hecho. Será difícil que aprendan una segunda lección: no hay mayor responsabilidad que la de cumplir honradamente con el trabajo propio, como hacen millones de ciudadanos todos los días. Por mucho que sean traicionados por quienes dicen representar sus intereses.

Publicado en Listas para pensar | 12/May/2010 | 19:06 | (4) comentarios | (1) trackbacks

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