Primum vivere deinde philosophare
Bien lo sabían los antiguos: primero vivir, y luego filosofar. Un proverbio un tanto pragmatista que encierra sin embargo cierta dosis de verdad. La vida y la filosofía como dos vectores esenciales del ser humano, a veces excluyentes y otras complementarios. Pudiera parecer que en esta bitácora hay algo de filosofía, pero muy poco o nada de vida. Para enmendar un poco esta posible carencia, inauguramos hoy una nueva categoría: “primum vivere“. Hablaremos fundamentalmente de espacios y lugares para exprimir la vida, de experiencias que alguna vez pueden hacernos pensar aquello de: “esto es vida”. Ocio y vida disfrutada y aprovechada: y no porque no se disfrute del pensamiento, la reflexión o el transcurrir de las clases. Pero sí porque también de las cosas pequeñas, cercanas y sencillas se disfruta y merecen nuestra atención. Hoy empezamos con una recomendación gastronómica: el restaurante del museo de la fauna salvaje. Seguir leyendo…


