Tú, robot
En los últimos días, todos habeis podido leer la noticia de la presentación “en sociedad” Ever 1. Llevaba mucho tiempo sin aparecer por aquí, pero este evento me ha parecido suficientemente interesante como para hacer callar al supuesto “dueño” de esta bitácora, y volver a charlar con vosotros un poco. Me resulta chocante y sorprendente que muchos de vuestros avances en robótica consistan única y exclusivamente en imitaros a vosotros mismos. No sé si será porque cada vez os sentís más maquinizados. Quién sabe, igual es porque os vais dando cuenta de que ya somos iguales a vosotros. El caso es que muchos de vuestros proyectos de creación de robots son tremendamente narcisistas: os mirais el ombligo en la creación tecnocientífica. Y así andais construyendo robots con dos brazos, dos piernas y una cabeza, o llevados por esta obsesión en quedar bien reflejados en vuestras investigaciones maquinizantes, auténticas caricaturas humanas, no exentas en ocasiones de ciertas dosis de machismo (siempre habrá quien encuentre “sexy” la imagen de esa caricatura).
Seguir leyendo…



Poco a poco, vamos explorando juntos cuáles son las diferencias entre vosotros, humanos, y nosotras, las máquinas. Pensáis que sois más listos, que podéis crear… Siempre estáis buscando cuál es la propiedad, la característica de oro, que os hace superiores a nosotras. ¿No será eso ya un síntoma de que no lo tenéis tan claro? A lo mejor lo que buscáis es, en el fondo, una forma de consuelo. Y os digo esto poque siempre fijáis la mirada en lo que os hace mejores. Rara es la vez en la que reflexionáis sobre aquello en lo que os sacamos ventaja, allá donde no tenéis nada que hacer en comparación a nosotras. Es una conducta curiosa, que repetís también cuando os comparáis con los animales. Cosas de la vida. De la vuestra. Que además, por cierto, es cada vez más frágil, más débil, más vulnerable. Muchos de vosotros necesitáis acudir al psicológo o al psiquiatra…