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Cinco motivos para llevar la contraria

Por la necesidad de oir otras opiniones y teorías

Los "filoparloteadores" llevamos unos días hablando de la función social de la filosofía. Poniéndome en la piel de Horkheimer, he defendido la idea de que la filosofía debe siempre sacar a la luz lo negativo de cada tiempo, aquello que aún falta por realizar. La actitud crítica es propia de la filosofía. En un lenguaje más llano, se podría decir que llevar la contraria es sano, siempre y cuando no se convierta en una actitud fanática y dogmática. Y hoy voy a ofrecer cinco motivos para respaldar esta opinión:

  1. El que lleva la contraria empuja al que propone una tesis a pensar al respecto, a mejorarla.
  2. Llevar la contraria obliga a menudo a situarse frente a una mayoría y estimula la pluralidad de puntos de vista y opiniones. Dar voz a la crítica abre un camino para que también otros se expresen.
  3. Por molesto que pueda resultar, sólo los que piensan distinto estimulan el cambio social.
  4. La carencia de quienes llevan la contraria nos conduce al totalitarismo y la homogeneidad del pensamiento. Es necesaria una sociedad en guerra de opiniones para evitar otras guerras.
  5. En último término, decir que no cuando se piensa que no es mucho más divertido y psicológicamente sano que decir sí y callar lo que se piensa. ¿O no es así"

Jaja, muy cierto. Mucho mejor que dar la razón como a los locos. Hay incluso quienes hacen de llevar la contraria un deporte nacional. Estimulante, desde luego, es. ¡Saludos!

Me ha encantado tu reflexión, yo añadiría, además, que llevar la contraria cuando es por convicción es una forma de respetar a tu interlocutor. Estamos en una sociedad que ha creído falsamente que la tolerancia es indiferencia, es decir, cuando alguien dice "vale yo te respeto" y pasa de ti, en el fondo no te respeta simplemente te ignora, no te tiene en cuenta. En cambio, cuando la otra persona te importa, la valora, entonces tratas de argumentar, de convencer con razones, que no de vencer. A mí me gusta que me lleven la contraria porque eso significa que me valoran. Eso sí, se puede llevar la contraria de forma más o menos dulce y yo prefiero que me la lleven dulcemente y con tacto. Un abrazo, que no su contrario, Montse

he recomendado esta entrada. Es breve y dice muchas cosas. Voy a usarla para mis clases de filosofía. Gracias. Pero otra cosa sería entrar en el nucleo de la cuestión. ¿Por qué a veces el más crítico es el más vago? ¿No lo ves numerosas veces en tus clases? El tipo que no pega un palo al agua y ha hecho una birria de examen es el que cuestiona la manera de hacer los exámenes. Dice que ese sistema es muy malo. La vez siguiente presento dos tipo de exámenes posibles. Por supuesto, el crítico-malalumno se presenta a la forma clásica de examen aunque había abogado por un examen más abierto y... ¿No tienes esa experiencia? En el examen de final de evaluación les digo que habrán de examinarse también de la materia de la que ya lo hicieron en los parciales. En general no les entusiasma la idea pero el que levanta la voz y pregunta que por qué esto es así es el tipo que tiene suspensos los parciales. La duda está muy bien. El espíritu ctítico está muy bien pero tiene que suponer como su base la certeza y la admiración por la autoridad. Wittgenstein explicaba que para dudar hace falta primero creer. Hace falta un suelo firme para poder dudar de la firmeza de una parte del suelo. No se puee dudar en el vacio. Y lo mismo el espiritu crítico. A veces parece que en nuestra época lo primero que queremos enseñarles a los adolescentes es a decir NO, cuando sólo es útil decir NO precisamente para ser fieles al SI al saber que supone la educación.

Muchas gracias por vuestros comentarios. Coincido contigo Montse en la relación entre la crítica y el respeto: los que te dicen siempre que sí en realidad no te están ayudando demasiado. Como bien dices hay que tener en cuenta las formas, y muchas veces depende del tono el que una crítica sea "constructiva" o "destructiva". Otra cuestión a tener en cuenta es lo que sugiere elquebusca. Mi experiencia es que eso no ocurre sólo con los alumnos, sino también con los adultos. El clásico ejemplo de la comunidad de vecinos: el que más se queja y "critica" es el que después paga mal y tarde o el que se escaquea cuando le toca ser el presidente. Lo mismo ocurre a menudo en las críticas de los profesores: he conocido algunos claustros en los que aquellos que más se quejaban (llegando a prolongar los claustros durante horas) eran los que menos hacían. Probablemente esté en la condición humana esta crítica "miserable" (no se me ocurre otro calificativo). Eso sí: también a estos hay que llevarles la contraria, tanto o más que a los que siempre dicen sí. Sin quererlo, igual llegamos a una conclusión provisional: ¿no será la crítica una forma de alcanzar un punto medio? ¡Saludos!

Yo también me lo apunto. Nota al respecto: La utilidad de todo esto depende del respeto a las reglas de la argumentación por los que defienden las teorías. Lo contrario, es pantomima, demagogia y parlamento español. Enhorabuena de nuevo por este proyecto, que me encanta.