Pasar al contenido principal

De Tales de Mileto a la NASA

Ahora que sabemos que hay agua en el planeta rojo

El planeta Marte y la hipótesis de la vida extraterrestreSe venía hablando de ello en los últimos años y hace casi dos meses saltaba la noticia del hallazgo de agua en Marte. A partir de ahí se desatan las especulaciones (quien sabe si científicas o no) sobre la posibilidad de que exista vida extraterrestre, uno de los sueños de la ciencia ficción. La vieja intuición de Tales de Mileto cobra nueva actualidad: la conexión entre el agua y la vida fue intuida por el sabio griego y después confirmada y desarrollada por la ciencia, hasta el punto de que 26 siglos después seguimos siendo, en cierta forma, discípulos suyos. Hoy sabemos que nuestro cuerpo está formado principalmente por agua, y la teoría del caldo oceánico de Oparin establece un vínculo más científico que el de Tales entre el agua y la vida. Con todo, nuestro parentesco con el que es considerado el primer filósofo de la historia no se basa tanto en los contenidos cuanto en la actitud.

Oportunidad, ingenuidad, misterio y curiosidad. Estas son, entre otras, las circunstancias en las que Tales lanzó su mirada sobre la realidad, y se esconden con frecuencia en la ciencia actual. Se encontró en un momento peculiar de la historia, en el que podía observar sin prejuicios teóricos la naturaleza que le rodeaba, interrogarla sin más fondo teórico que los mitos que él mismo superó. Como un científico de la NASA se acerca al agua descubierta en Marte: sin que nadie antes que él lo haya podido estudiar, sin que ningún otro ser humano haya posado sus ojos ante ella con actitud científica. Y todo ello sin perder de vista en ningún momento que estamos ante una realidad desconocida, de la que necesariamente ignoramos más de lo que sabemos. Para Tales, el agua desentrañaba el misterio de la naturaleza. La solución explicativa se convierte ahora en un nuevo misterio.

Habrá lectores de formación científica a los que les parezca que la comparación entre las investigaciones de la NASA en Marte y las ideas defendidas por Tales de Mileto no es más que un anacronismo inaceptable. Sin embargo, es posible un punto de vista más hondo, en el que nos fijemos más en la forma de vida, en el modo de afrontar la realidad y sus problemas. La actitud científica que hoy tanto valoramos como integrantes de la civilización occidental encuentra sus orígenes en los serios "juegos” de los griegos que interpretaron la naturaleza como un espacio para el conocimiento, la reflexión y la experimentación. Hoy sabemos mucho más de lo que sabía Tales, pero aquellos que dedican su vida a contribuir al progreso de la ciencia siguen la estela de los que hace miles de años supieron maravillarse ante la naturaleza y encontraron en su curiosidad un manantial de preguntas y pensamiento. ¿Existen entonces tantas diferencias entre Tales y los científicos de la NASA"

P.D: fuente original de la imagen.