filosofía, deliberación y pensamiento

Boulesis.com · Página inicial · Filosofía, deliberación y pensamiento
Estás en Boulesis.com > Boulé > Anotación: Deporte y fe

Deporte y fe

Entre la incredulidad científica y el fervor deportivo · Actualidad


Vuelta ciclista a EspañaQue el deporte tiene conexiones con la filosofía es algo que más de una vez se ha comentado por aquí. Es una fuente ¿inagotable? de mitos, y sus consecuencias sociológicas no son precisamente pequeñas: los medios de comunicación han convertido el deporte en un espectáculo de masas, y los eventos deportivos tienen a día de hoy consecuencias económicas y políticas. El deporte es mucho más que deporte. Y resulta que las noticias de los últimos meses han puesto sobre la mesa una dimensión del deporte de la que aún no habíamos hablado: deporte y religión. Desde que la sospecha del dopaje cayó sobre el ciclismo, se han sucedido multitud de declaraciones, tanto en su defensa, como en contra del mismo. Se ha hablado de la muerte del ciclismo, de su mentira, su falsedad, se ha dicho que no es un deporte, que está adulterado y que en realidad hace décadas se convirtió en lo contrario de lo que predica. Para mucho es el deporte que representa la mentira por excelencia: el engaño, la trampa y la traición. Frente al maligno del ciclismo, hay quien emprende la misión redentora: nos hemos cansado de oír a algunos periodistas y ciclistas que nos han pedido excarecidamente que tengamos “fe” en su deporte. Hemos de “creer” en ellos, confiar en su pureza. Y es que, decíamos al principio, el deporte es forjador de mitos: las descreidas y ateas sociedades occidentales han de practicar la nueva religión deportiva. Ya que no creemos en lo que no vemos, creamos al menos en lo que sí que vemos (aunque sea por televisión): en los ciclistas.

Las divinidades del pedal no nos resultan muy lejanas: podemos dudar del septimo cielo habitado por Armstrong, o de las 5 aventuras épicas de Induráin y sus argonautas. Como diría Descartes, podemos llevar la duda todo lo lejos que queramos, pero lo cierto es que el ciclismo está lleno de nombres legendarios, de dioses capaces de soportar sobre la bici varias horas de intensas palizas: corredores que paraban para comer o cubrir otras necesidades esenciales, o aquellos que corrían con catarros, fiebres y toses. La historia sagrada de la bici está llena de nombres y deidades, de seres humanos capaces de realizar esfuerzos sobrehumanos. Eran los tiempos de la fe ciega, de los ídolos y los rituales de adoración de la más diversa índole: premios en metálico (los semidioses también comen), pero también homenajes, reportajes, honores, glorias… Todo levantado sobre la fe de la gente, sobre la credibilidad de las deidades, sobre la limpieza y honestidad de personas que competían en circunstancias de igualdad y justicia. Eso era básicamente el deporte: un reducto de los mitos y de la fe, en sociedades en las que la crítica a las creencias comenzaba a ser una posición intelectual avanzada, progresista, que años después terminaría imponiéndose.

Se dejaba de creer en Dios (o en los dioses), pero se creía en los hombres: Perico podía subir el Tourmalet y realizar un descenso vertiginoso. Entonces llegó el cisma, la reforma, la crítica. Llegó la racionalidad y el desencantanmiento del mundo. Es lo que tiene la ciencia: desentraña los misterios que toca. Congela las creencias hasta precipitar su contenido y someterlo a pruebas insuperables. Entonces apareció la conciencia y supimos que los dioses no eran tales: que existen néctares secretos (o no tanto) capaces de multiplicar su rendimiento, que están detrás de sus heroicidades. No es el hombre, es el veneno el que pedalea. La heoricidad ahora no es batir el tiempo en la contrareloj, sino apostar la salud del futuro en favor de una fama pasajera. No gana el mejor, gana el más listo, el que cuenta con un mejor asesoramiento “médico”. Muchos de los sacerdotes mediáticos que divinizaron el ciclismo han pasado a demonizarlo, y en medio de todo esto, permanecen algunos irreductibles que nos piden lo imposible: “creer en los que no vemos”. ¿Acaso no es la credibilidad la base de todo deporte? ¿No exige toda competición una “fé” en el juego limpio, en la imparcialidad e igualdad de condiciones de todos los participantes? ¿Es el ciclismo el único deporte al que debemos extender la duda? ¿Qué intereses (equipos, medios de comunicación, ciclistas profesionales, otros deportistas…) entran en juego en todas estas cuestiones? ¿Nos exige el deporte una fe que viene desmentida por la vida cotidiana? ¿Acaso hay juego limpio en esta última? Preguntas duras y difíciles, tanto para los que disfrutan con la bici, con el deporte en general o para los que aún puedan pensar que vivimos en el mundo del “fair play”.

§ | Miguel | 18/Sep/2007 | 14:38 | Añadir comentario | Añadir trackback

Más anotaciones relacionadas

3 comentarios a “Deporte y fe”

» Escribe tu comentario

La verdad es que he dado con este texto por pura casualidad, casualmente…buscando algún artículo interesante sobre didáctica en el aprendizaje del ciclismo. El asunto es que me encontrado con esto. Creo que partes de dos premisas erroneas e igualmente hipócritas a mi modesto entender. La primera es la asociación deporte y salud. Esta asociación está bien para el que practica deporte, no para un profesional del deporte, cualquiera que este sea. Cualquier persona entendida en la materia, médicos, entrenadores, deportistas o cualquiera que profundice en el deporte profesional podría decir sin riesgo a equivocarse que el deporte de élite es insano. Me atrevería a decir que insano por definición; el clásico “más alto, más fuerte y más lejos” no es más que una frase bonita o…toda una declaración de intenciones. Nuestro cuerpo no está pensado para los excesos que se le piden en al alta competición. Los deportistas llevan sus cuerpos más allá de lo razonable, más allá de cualquier razonamiento lógico sobre la funcionalidad del cuerpo. Respecto al ciclismo… bueno hacerse más de 30.000 km en un año, correr más de 90 días, tener que comer, en ocasiones, a las 05:00 a.m., pasar del calor axfisiante al frío de las montañas…creeme eso no es salud. Eso es una profesión y muy exigente por cierto. Lo mismo podríamos decir de la mayoría de deportes en su vertiente profesional.
La segunda es pensar que el deporte profesional es deporte. Es más espectáculo que deporte y aquí cada uno decide que quiere ver si deporte o espectáculo. Si quiere ver deporte que se vaya a ver a deportistas aficionados, los profesionales dan espectáculo a través de un “deporte”. En el ciclismo todos quieren ver el Tour con sus inhumanas etapas tanto en lóngitud como en dureza, todos quieren ver ataques, desfallecimientos, descensos a tumba abierta. De qué hablamos? de deporte o espectáculo? no nos confundamos. Para esto los Yankis son más prácticos. Quieren especáculo y en la NBA, por ejemplo, pueden utilizar todo aquello que puedas comprar en una farmacia. Te consideran mayor y responsable, lo que haga cada con su cuerpo… ellos quieren espectáculo.
No demonicemos al ciclista, reflexionemos ¿deporte o espectáculo y negocio? Una vez lo tengamos claro, una vez dejemos la hipocresia social en casa resolver cualquier otra cuestión es relativamente fácil.
Como dijo Virenque hace años cuando el escándolo Festina “que piensan que subimos los puertos a 30Km/h con un plato de espaguetis”, pues eso.
Por cierto hay algo que se dice en el ciclismo, desconozco si en otros deportes, y es que “de un burro no se hace un caballo de carreras” POr mucho que dopes a un burro, no ganará a un caballo con buenas condiciones y bien entrenado. Toda aportación externa, todo “dopaje” puede ser una ayuda, pero sólo una ayuda, nunca conseguirá sacar “un caballo de carreras de un burro”.
Podríamos seguir hablando del “dopaje social” de si muchas sustancias prohibidas se utilizan como practica dopante o como vigilancia de la salud. Induraín era asmático, y consumía salbutamol (creo que esa es el principio activo exacto). El salbutamol es una sustancia prohibida. ¿qué hacía Induraín, cuidar su salud o doparse? Yo lo tengo claro.
Hablar es gratis, el papel lo aguanta todo y la ignorancia atrevida.
Creo que lo justo es tener un poco de coherencia y menos hipocresía y me refiero a la sociedad en general.
Esta es mi opinión
Un saludo
Fernando

§1 | Fernando | 26/10/2007 | 18:57

¡Hola Fernando!
En ningún caso se está partiendo de la suposición que iguala deporte y salud. La única suposición de que se parte (y que los medios de comunicación hacen que esté ampliamente extendida) es que el deporte es una actividad regulada por normas que son iguales para todos y que todos los participantes lo hacen en igualdad de condiciones. Es ahí cuando surgen los “mitos”. Los “inmortales del deporte” lo son precisamente porque logran cosas (sin hacer trampas, y resalto este aspecto) que el resto del mundo no consigue. Así de sencillo.

Por otro lado, te invito a que leas otras anotaciones que se han dedicado al deporte en esta misma bitácora, en las que precisamente se apuntan algunas de las ideas que señalas. Me permito darte los enlaces:
Juego, deporte, espectáuclo y negocio
¿Deporte profesional?
Juegos, deporte… moral
¡Saludos!
Miguel.

§2 | Miguel | 28/10/2007 | 21:30

Escribe tu comentario

Trackbacks a “Deporte y fe”

Para marcar una referencia o hacer un trackback a esta anotación utiliza esta URL

Enviado desde meneame.net :

Deporte y fe (c&p) Se dejaba de creer en Dios (o en los dioses), pero se creía en los hombres: Perico podía subir el Tourmalet y realizar un descenso vertiginoso. Entonces llegó el cisma, la reforma, la crítica. Llegó la racionalidad y el desencantanmiento...

-->