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Descartes no se equivoca, ¿nunca?

De la duda a la certeza más absoluta

Ocurre en filosofía a veces un fenómeno singular: una teoría termina trayendo consigo consecuencias que no se esperaban al principio, que nos sitúan en una posición totalmente alejada de la inicial y que tampoco encaja muy bien con el sentido común. Y es que la filosofía tiene, para bien o para mal, algo de extravagante: según qué tipo de ideas producen cuando menos extrañeza o escándalo. Un ejemplo podría ser Descartes, cuya filosofía trata como punto de partida evitar totalmente el error. No en vano es Descartes heredero del siglo XVI en el que se produce la crisis del modelo geocéntrico y la reforma protestante, con las consiguientes guerras de religión, en las que la mezcla de banderas políticas y credos religiosos dejó una estela de muerte y destrucción por Europa. Acosado por la duda, por el temor a equivocarse, Descartes quiso construir un sistema en el que el error no tuviera cabida.

Explicada en una clase de bachillerato, la filosofía cartesiana produce extrañeza en varios momentos. El primero de ellos suele ser al presentar la hipótesis del genio maligno: ¿Y si existiera un ser perverso empeñado en que viviéramos permanentemente en el error, en que la equivocación fuera una constante en nuestras vidas" Confiados en la consistencia de lo real, la mayoría de los alumnos suele decir que esto es una paranoia. Es inadmisible tan sólo plantearlo como hipótesis en este mundo nuestro que nos han creado, en el que la verdad puede prácticamente tocarse con las manos. El planteamiento se vuelve aún más embarazoso cuando se explica la solución cartesiana. No hay manera de escapar al genio maligno que no sea acudiendo a un concepto tan "potente" como polémico y oscuro: Dios. Tras ofrecer unas demostraciones más que discutibles, Descartes nos viene a decir que el ser perfecto, bueno y veraz, no puede permitir que vivamos en el engaño, por lo que podemos (y debemos) fiarnos de nuestros sentidos. Dios es así, el antídoto para el demonio del conocimiento.

Muchos alumnos de bachillerato suelen acusar a Descartes de ser "un flojo" al plantear su solución. El racionalista y ordenado filósofo intenta un triple mortal fallido. Después de prometer método y regla, saca de la chistera un conejo que llevaba ahí escondido mucho tiempo. En otras palabras: se le ve el truco. Y no sólo eso: supongamos que aceptamos barco, y estamos dispuestos a creer que el filósofo francés demuestra la existencia de ese Dios bueno y veraz que vela para que conozcamos la verdad. Urgido por el error, Descartes logra fundamentar nuestro conocimiento. La insidiosa y molesta pregunta es: ¿Por qué entonces nos equivocamos" Si Dios vela por nuestro conocimiento, ¿cómo es posible que haya quienes yerran en sus afirmaciones sobre el mundo que nos rodea" ¿Habría lugar para la diversidad de opiniones y puntos de vista si existiera un Dios que nos garantizara el conocimiento" Cosas de la filosofía: tan preocupado estaba Descartes por evitar el error, que al final construyó un sistema en el que había lugar para el fallo. Lo cual es un defecto grave, cuando todos tenemos la certeza de que en el mundo hay error y verdad.

Vamos a dar por supuesto que la demostración de Descartes de la existencia de un Dios bueno y veraz es correcta. Pero creo que es exactamente eso lo que trataba de demostrar Descartes. Y por qué digo esto último. Porque el añadir: “que vela para que conozcamos la verdad”, es algo, que no creo que estuviese en la consideración de Descartes. Personalmente considero que Descartes necesitaba a toda costa, para que su sistema se sostuviese solo, demostrar la existencia de la Verdad (Dios), y así, poder eliminar la existencia de un posible genio maligno que desbaratase todo su sistema. Otra cosa bien distinta es el acceso a dicha Verdad. Dicho acceso es arduo y penoso, y a través, de nociones claras y distintas. Y es por esto, por lo que es posible el error. Pero el error no afecta a la Verdad, sino, a la vía de acceso a la misma. Personalmente no considero que Descarte considerase que la mente humana es igual de perfecta que la Divina. Dios no nos garantiza el conocimiento sino la Verdad. Bueno, al menos así lo entiendo yo. Un Saludo

Dice Bertrand Russell de Descartes que era rígidamente determinista, "... no fue difícil extender la teoría de que los animales eran autómatas, ¿por qué no decir lo mismo del hombre y simplificar haciendo de él un materialismo consecuente?. Este paso fue dado de hecho en el siglo XVIII." Descartes puede parecer flojo en comparación con otros filósofos, pero está claro que su delicadeza abrió el camino a una libertad de pensamiento muy amplia. Quizá confundimos la tibieza con lo dicho, la delicadeza, cualidad que puede ser mucho más fuerte que la contundencia de lo que generó por ejemplo la filosofía de Nietzsche, éste sí que fue un tipo duro y muy liberador, si hubiese podido poner un poquito de delicadeza a sus ideas, quizá se podrían haber evitado malinterpretaciones en su Alemania.

Descartes no era rígidamente determinista,sino,rígidamente dualista. El determinismo, para él, sólo era aplicable a la res extensa, y por tanto, a los animales y al cuerpo humano, es decir, a lo puramente material. Pero el mundo del espíritu (res cogitans) quedaba fuera de dicho determinismo. Pedirle a Descartes que redujese la persona a lo puramente material sería obligarle a que abrazara un materialismo inconsecuente con su propia doctrina. El materialismo del siglo XVIII tuvo que reducir la res cogitans a res extensa para poder sostener un materialismo consecuente. Cosa, que por supuesto, Descartes, no hubiese tolerado. Un Saludo

Gracias Elías por tu corrección, es totalmente acertada. Pretendía hacer una defensa del dualista Descartes por lo que dijeron de él los alumnos y que aparece también así calificado por estudiosos del asunto. Sin embargo recuerdo una clase magistral de alguno de mis profesores, no consigo recordar quién de ellos, que mantenía lo contrario y nos habló de precisamente lo que apunto, su delicadeza, su extremada sensibilidad, haciéndonos leerle y compararle con tampoco recuerdo bien, apreciando lo bien que escribía, lo fácil que era comprender lo que decía y guardo un grato recuerdo de aquel de aquel desvelamiento. Un cordial saludo.

Hola P.Gutiérrez Decía Ortega que la claridad debe ser la cortesía del filósofo. Y a bien, que Descartes cumplió con dicha máxima. De hecho fue el primer filósofo francés que no escribió en latín- como mandaba la tradición- sino en su lengua vernácula. Y las razones de ello fueron: "Y si escribo en francés —decía Descartes al término de su Discurso—, que es la lengua de mi país, en, lugar de hacerlo en latín, que es el idioma empleado por mis preceptores, es porque espero que los que hagan uso de su pura razón natural juzgarán mejor mis opiniones que los que sólo creen en los libros antiguos; y en cuanto a los que unen el buen sentido con el estudio, únicos que deseo sean mis jueces, no serán seguramente tan parciales en favor del latín que se nieguen a oír mis razones por ir explicadas en lengua vulgar." Un Cordial Saludo

Hola Elías, gracias por tu comentario y por tu saludo. Siguiendo con la aseveración de los alumnos de que la demostración de la existencia de Dios en Descartes es "floja" y a pesar de mis simpatías por el filósofo en cuestión, es una opinión muy generalizada en diferentes autores, además de la de Russell, "Las pruebas de Descartes de la existencia de Dios no son muy originales ... vienen de la filosofía escolástica. Éstas fueron mejor expuestas por Leibniz ...". Y añado también nada menos que a Copleston, "... es difícil ver cómo pueden conciliarse esa interpretación del carácter innato de la idea de Dios y otras afirmaciones de Descates.". Efectivamente su demostración quizá haya que convenir que no es lo más "fuerte" de su pensamiento filosófico, lo cual no le quita, en mi opinión, ni un ápice en cuanto al mantenimiento de mi simpatía por él, ni en la enorme importancia que tiene para la Historia de la Filosofía y el desarrollo evolutivo del pensamiento en general. Agradezco una vez más tus comentarios y el ejercicio de clarificación generosa que me ofreces, como explicaba Ortega al que citas y al que con ello reafirmas en su comentario muy a propósito. Un cordial saludo Elías.

Hola P.Gutiérrez: No te digo nada nuevo al decirte que el argumento de la existencia de Dios, según Descartes, se basa en el conocido como argumento ontológico. Vendría a decir (según la exposición que del mismo hizo Descartes): 1. Cualquier cosa que percibo clara y distintivamente contenida en la idea de algo, debe ser cierta. (Por clara y distintivamente Descartes entiende cosas como su Pienso, luego existo) 2. Clara y distintivamente percibo que la existencia necesaria está contenida en la idea de Dios. 3. Por tanto, Dios existe. La principal crítica al argumento suele ser que no ofrece premisa alguna a la demostración más allá de cualidades inherentes a la proposición no demostrada, conduciendo a un argumento circular en el que las premisas se basan en las conclusiones, las cuales a su vez se basan en las premisas, conformando una falacia por petición de principio. Entre los pensadores ilustres (no se entienda como un criterio de autoridad) que han estado a favor del argumento ontológico cabe citar a Avicena, Anselmo de Canterbury, Descartes o Spinoza. Entre los pensadores ilustres que han estado en contra del argumento ontológico cabe citar a Hume, Kant, Santo Tomás de Aquino o Bertrand Rusell. Por favor, créeme, lo que voy a decir a continuación no es una crítica a tus alumnos. De hecho me parece maravilloso que piensen y debatan sobre dichas cuestiones. Entiendo lo que se quiere decir con “floja”¿Pero es que existe alguna demostración “fuerte” de la existencia de Dios? Los creyentes-hoy en día- han aceptado que a Dios no se lo puede “demostrar”, sino tan solo, “mostrar”. La gente que no cree en la existencia de Dios considera, que la demostración o la mostración de Dios, incumbe sólo a los creyentes. Lo cual es cierto. Pero es que no aceptar la existencia de Dios es igualmente una creencia. Es tan creencia como la creencia en su existencia. Y es ahora, y a ellos, a los que toca demostrar o mostrar la no existencia de Dios. Con argumentos “fuertes” o “débiles”. Honestamente considero que es tan razonable creer en la existencia de Dios como en su no existencia. Existen razones “razonables” para decantarse hacia un lado o hacia el otro según la experiencia vital. Pero nos toca a todos, fuerte o débilmente, dar razones de nuestras creencias. Y a lo largo de una vida- todos- lo hacemos lo mejor que podemos y sabemos. Quien considere que se puede demostrar o mostrar de forma "fuerte" la existencia o no existencia de Dios, poco conoce, las limitaciones humanas. Un cordial Saludo

Hola Elías, gracias una vez más por tu comentario. Nada que añadir, estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices. Hasta la próxima ocasión, un saludo cordial.

Saludos, Muy interesante el tema; veo que os olvidáis de que Descartes inventa el "racionalismo moderno"; hacéis alusion al término demostración muchas veces, de lo que se podía inferir que lo consideráis raconalista; la novedad en Descartes es que la "razón se hace racional", porque no es solamente que la razón "sea lógica" en él, como pueda serlo un niño que cuenta con los dedos, sino que su CONDUCTA es racional, es decir, que se "da cuenta" de la operación de contar, desborda la lógica. Descartes el alguien decisivo para aclarar nuestra propia y actual exsitencia, y nuestra fuerza y limitación; da una base sólida a la vida con métodos científicos, superando las niebls de los desconocido y lo religioso, y se lanza a la conquista y construcción del mundo material. Ahora bien, ¿cómo es posible que sentando estas bases tan racionales hable con frecuencia de cosas tan poco racionale sy científicas como Dios, alma...? Para él estas palabras han cambiado de "sentido", y son un pretexto tanto para hablar de ciertas cosas como de salvar a la Inquisición. Se produce en él y otros como Leibniz, Spinoza, Malebranche una "inversión teológica": Dios deja de ser algo "sobre" lo que se habla par apasar a ser algo "desde" lo que se habla. Y la sideas teológicas no sirven ya para hablar acerca de Dios sino que servirán para hablar del mundo. Esta es la "Razón Moderna". Ejemplo de esto es su propia vida: siendo soldado se dedicó a viajar por Alemania, Francia, Italia y Suiza, como hacen hoy los turistas y también soldados. Su figura permanece en cierto mistario, el mismo que vemos en sus alusiones a la divinidad; él mismo se proclamó el "filósofo de la máscara", para no tener problemas con la Inquisición; en 1633, cuando se entera de la condenacióln a Galileo, deja en suspenso la publicación de su Física; y enle Discurso.., dice de la religión y el Estado que "su autoridad es tan podderosa sobre mis acciones como mi propia razón sobre mis pensamientos"; todo gran esfuerzo intelectual requiere de una vida tranquila, por eso quizás dijera eso; el hombre Descartes y los que aún siguen siendo modernos, deja de bucear, como dice Vidal Peña, en su yo autobiográfico porque ese "yo" está compuesto de ingredientes que lo desbordan por todas partes....

Excelente apostilla Heracles, enhorabuena. A mí Descartes me sigue "cayendo" simpático. Sin más disquisiciones filosóficas. Solo éste añadido personal que espero no dañe vuestra razón intelectiva. Un saludo Heracles o heracles. Gracias por tu comentario, sinceramente.

De nada P. Gutiérrez. Descartes no era tan contundente como Nietzsche porque la época no lo permitía, está claro; pero en la superficie de la máscara y detrás ¡bueno si hay contundencia! Le fue la vida en ello.