Pasar al contenido principal

El mejor alumno de la clase

¿Qué valoramos en los alumnos?

¿Quién es el mejor alumno de la clase"Como si de un imán se tratara, el mundo educativo suele acaparar el noventa por ciento, si no más, de las conversaciones entre docentes. Y no siempre para mal: también se puede hablar, por ejemplo, de los mejores alumnos de cada grupo. Un tema en el que, como no podía ser de otra manera, tampoco hay unanimidad: cada profesor cuenta con sus propia "tipología", en la que puede haber rasgos de lo más diverso. Están, por ejemplo, los que consideran que los mejores son siempre aquellos que logran las mejores notas: si somos profesores de un centro educativo y los alumnos vienen a estudiar, la opción más lógica apunta a esta concepción técnica del asunto. Pero ello no impide que haya otras formas de valorar a quienes día a día vienen a las aulas con el afán de aprender: quizás el objetivo del sistema no debería ser sólo la formación intelectual, sino también fomentar que quien termina la secundaria, el bachillerato o un ciclo formativo cualquiera sea una buena persona. Y evidentemente no tiene por qué coincidir aquel que se empeña en sacar las mejores notas posibles con el que es tenido por bueno.

La diversidad es tan grande que en ocasiones los mejores alumnos son incluso los que suspenden: si entramos a valorar las circunstancias personales, hay casos en los que obtener un 3 o un 4 en condiciones adversas puede ser más valioso que sacar un 9. O al menos así lo piensan algunos profesores. La empatía puede llevarnos a identificarnos con los que el sistema considera fracasados: es un éxito educativo que los alumnos que han crecido en ambientes hostiles y condiciones familiares difíciles acudan con regularidad y no terminen repitiendo aquello que están viviendo día a día fuera de su centro educativo. Por eso no es de extrañar, por ejemplo, que la visión de un coordinador de convivencia o un jefe de estudios no siempre coincida con la del resto de compañeros: el tipo de alumnos y problemas a los que han de hacer frente de manera cotidiana lleva a orientar nuestras preferencias en direcciones muy distintas a las que podría tener un profesor que tampoco coincidirán necesariamente con las de un tutor de un determinado grupo.

Los modelos se pueden multiplicar casi hasta el infinito. Se puede valorar también todo aquello que los alumnos hacen fuera de las aulas: tocar instrumentos musicales, practicar algún deporte, desarrollar alguna afición que no necesariamente tiene cabida en la enseñanza formal. Son complementos que pueden servir de indicadores: el que es capaz de complementar el estudio diario con otras actividades muestra capacidad de adaptación y autonomía. Virtudes bien distintas a las del alumno "vividor" que también es considerado por algunos profesores como el mejor: una muestra más de inteligencia (no necesariamente académica) es desarrollar las correspondientes virtudes emocionales y sociales, mantener buenas relaciones con los compañeros y disfrutar de la vida dedicando al estudio el tiempo indispensable para lograr el objetivo buscado. No son poco los que se esfuerzan lo justo y necesario en el terreno académico, pero luego son capaces de contar con cierto carisma que les convierte en líderes naturales de la clase. ¿Acaso no son estos también buenos alumnos" Tipologías y formas de vida que despiertan disparidad de opiniones entre el profesorado. Porque de fondo se mantiene una cuestión que sirve también para los valores morales: ¿Son los alumnos "buenos" por sus cualidades objetivas o les hacemos "buenos" los profesores al proyectar nuestras preferencias personales" A saber...

P.D: Fuente de la imagen

creo que es un debate muy interesante y que refleja las prioridades de cada docente/persona. Según lo que valoremos más, veremos que un alumno es mejor que otro. Y luego está el feeling personal, que hace que queramos a ése que no es el mejor pero que nos alegra el día o nos plantea retos constantes

¿Son los alumnos “buenos” por sus cualidades objetivas o les hacemos “buenos” los profesores al proyectar nuestras preferencias personales? ¿Son los Nazis “malos” por sus cualidades objetivas o les hacemos “malos” las personas al proyectar nuestras preferencias personales? Un Saludo