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El mito y el logos

Cualquier alumno de filosofía ha escuchado alguna vez esta expresión: “el paso del mito al lógos”. Se dice que con este acontecimiento nace la filosofía, allá por el siglo VII a.C., y que a partir del mismo ya nada puede volver a ser como antes. Cuando el hombre comienza a cuestionarse a sí mismo y a todo lo que le rodea, y cuando comienza a dar respuestas de tipo racional, ya no es capaz de contentarse con las respuestas míticas. [1] Ortega (siempre Ortega, con sus lúcidas expresiones) solía decir que “los dioses se degradan en causas”. Consecuencia de todo esto es, en el fondo, toda la tradición “logocéntrica”. Esta monstruosa palabra viene a decir que la civilización occidental viene marcada por el racionalismo, y todos sus “productos” asociados, como son la ciencia, la filosofía…

Sin embargo, creo que pensar esta oposición de un modo polarizado no explica bien ni la historia ni la identidad occidental. Para bien o para mal, seguimos siendo lógicos, pero conservamos también comportamientos absolutamente míticos. Los desarrollos científicos y los descubrimientos conviven con pitonisas, horóscopos, curanderos… Necesitamos saber, pero también necesitamos soñar. Sabemos de un modo lógico, pero soñamos de un modo mítico. La ciencia nos maravilla y nos asombra, pero seguimos reservando parte de nuestro tiempo para el arte, la música, los cuentos, lo increíble. Mientras [2] Newton redactaba la revolución de la física moderna investigaba fórmulas alquímicas. Nos cansamos de la razón y a menudo recurrimos a la fantasía o a la imaginación como tabla de salvación.

Mito y logos, ciencias y letras, razón e imaginación. Pares de conceptos que parecen inconciliables, y que, sin embargo, están escritos en lo más hondo de nuestros códigos. No se puede vivir de un modo absolutamente racional, pero tampoco entregados a los cuentos. El ser humano reparte su tiempo y esfuerzo entre estas dos componentes, que además se necesitan mutuamente. El mito incluye siempre cierta coherencia lógica o “antropológica”, y la ciencia, igualmente, incluye siempre ciertos conceptos que la aproximan a la literatura. Mito y lógos se necesitan, y en cierto modo se implican mutuamente, y son dos componentes esenciales del ser humano. No hay ciencia sin mito, ni mito que no incluya cierta forma de conocimiento. Algo que ya intuyeran en su día los autores de la [3] Escuela de Frankfurt: La Ilustración es mito y el mito es ya Ilustración.

P.D: una iniciativa actual del mundo de la fantasía, del mito, del cuento y la literatura es el segundo aniversario de [4] Hans Christian Andersen.


Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule

Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] Ortega: http://idd00qaa.eresmas.net/ortega/
[2] Newton: http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd97/Biografias/03-1-b-newton.html
[3] Escuela de Frankfurt: http://www.boulesis.com/especial/escueladefrankfurt/
[4] Hans Christian Andersen: http://es.hca2005.net/

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