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El orden: ¿en tu cabeza o en la realidad?

Del cosmos a tu cuarto, ¿existe el orden?
¿Dónde está el último libro que estás leyendo" ¿Se apilan los folios y las carpetas en tu cuarto" ¿Están esparcidos por el suelo tus calcetines o la ropa que llevaste ayer" ¿Por qué no encuentras esa hoja que estaba en una carpeta de color rojo" Preguntas que, dependiendo de nuestra forma de ser, nos pueden haber asediado en mayor o menor medida. Preguntas que, en realidad, tienen un inmenso precedente en el pensamiento griego: el cosmos. El universo entendido como un orden, como algo organizado y dispuesto de un modo correcto: esos "vagabundos" que son los planetas deambulan aparentemente sin rumbo, pero en realidad siguen caminos marcados. El asombro que sintieron los primeros pensadores griegos ante ese orden que empezaba a ser descubierto, ante esa maravilla armoniosa de la que ellos mismos formaban parte, es sin duda uno de los impulsos al pensamiento científico. El mismo que está debajo de las leyes de Newton o de aquella sentencia de Einstein: "Dios no juega a los dados con el Universo"

Si bien es cierto que esta idea de orden se ha visto sometida a crítica (pensemos en la teoría del caos), no menos cierto es que estas críticas aluden a determinados procesos de la naturaleza. La idea de orden (legalidad, regularidad...) es uno de los grandes presupuestos científicos. ¿Tiene esta idea una existencia real o es simplemente una creación antropomórfica, un orden creado "a nuestra imagen y semejanza", a la altura del conocimiento y los parámetros humanos" El orden termina convirtiéndose en una de las claves del universo: las explicaciones materialista se ven obligadas a negar su existencia (no hay tal orden en la naturaleza, sino que es el ser humano el que proyecta esta idea) o a explicar cómo el orden puede emerger de un modo azaroso a partir del caos. Por otro lado, las teorías creacionistas o espiritualistas se agarran a este concepto (que se puede manifestar, por ejemplo, en la finalidad que se manifiesta en los comportamientos de los seres vivos) como una muestra de que ha de existir una Inteligencia superior (démosle el nombre que queramos) que ha "previsto" o "ordenado" toda la realidad

Las preguntas, como se ve, nos llevan más lejos de lo que en un principio habríamos pensado. Y más aún si cuestionamos la propia existencia del orden: ¿qué es el orden" ¿En qué consiste" ¿Cuándo podemos decir que una habitación está ordenada" ¿Acaso no es el orden de unos lo que otros denominan "desorden"" Puede que tu cuarto sea contemplado con auténtico terror por alguien ajeno al mismo. Eso no impide que tú sepas qué lugar ocupa cada cosa, y que las puedas localizar sin problemas. ¿Podría una tercera persona calificar esa configuración concreta de las cosas como "desorden"" ¿Puede existir un orden (personal, diferente al del resto) en lo que la gran mayoría de la gente calificaría de "desorden"" Es fácil comprobar, entonces, que ya no se trata de discutir si existe un orden en la realidad o en nuestra forma de pensar, sino de cuestionar al mismo concepto de orden. ¿Por qué la serie numérica 3-8-13 es már ordenada que la serie 37-79-1" ¿En función de qué criterio podemos decir que una habitación X está más ordenada que otra Y" Anímate a dar tu opinión (eso sí, antes ordena tu cuarto, no sea que por tanto filosofar vayamos a provocar un conflicto doméstico...)

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En mi opinión, creo que cuando algo puede describirse utilizando menos información que otra cosa, está más ordenado.

el orden no depende de las cosas que tengas, mas bien depende que cosas son necesarias por momentos en tu vida y a su vez tu memoria este ordenada (ojo solo es un comentario del cuarto o habitacion) al ordenar solo se emplea un etilo propio y diferente a otro sin reclamar a una autoridad la aprobacion de un resultado en comun, si no mas bien a su gusto personal y adecuado para su armonia con su contexto. al emplear ciertas disciplinas puede alterar su estilo con un plus de optimo resultado, creando un ambiente mas oscuro, relajante o diferente sigun sea su eleccion.

Estoy de acuerdo con la opinión que cada uno tiene un concepto de lo que significa orden, pero para que sea aceptado debe estar de acuerdo con lo socialmente aceptado, por ejemplo si estoy leyendo un libro en la noche antes de dormir, "se vé mal" debajo de la almohada, o debajo de la cama y se vé bien en la biblioteca, pero todas las noches toca traerlo y llevarlo a su sitio, la pregunta que hago es: ¿vale la pena gastar el tiempo haciendo esas idas y vueltas mientras leyemos el libro para que haya "orden"?

Yo soy desordenado y no me da lo mismo. No sé como ser ordenado, y descubrí que en realidad no logro internalizar la idea de orden. Esta relacionado con mi ubicación en el espacio, tengo un problema con eso. El desorden va desde cuando escribo en una hoja, hasta cuando estoy ordenando ropa o cualquier otra cosa. Es un problema muy profundo. Entre otras cosas descubrí que tiene que ver con una intolerancia, que no me permite tomarme como un punto de referencia en forma total y permanente. Algo así como confirmarme en mi existencia. Sin tomarnos a nosotros mismos como referencia, no podemos saber cual es la derecha o la izquierda. Izquierda de qué?. Lo mismo sucedera con todo otro tipo de dimensiones. Por otro lado, tiene que ver con una inconformidad con respecto a la cualidad interpersonal con la que originariamente aceptamos la idea del orden. Cuando el orden, el deber, se impone como algo a cumplir para el otro y no se lo relaciona con la razón fundamental: que es para sentirnos mejor con nosotros mismos.