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Emoticonos y lenguaje

Cuando faltan o no bastan las palabras
emoticonos"No es lo mismo chatear con tal persona. Nunca incluye emoticonos y no maneja muy bien el código". La idea que esta frase expresa puede estar en la cabeza de más de uno y más de dos. La red impone sus códigos, sus formas de socialización: hace diez años bastaba con tener un correo para "existir" en la red. Hoy ya es necesaria una bitácora, una página web o ser un miembro (a ser posible destacado) de alguna de las múltiples formas de redes sociales y comunidades virtuales: Twitter, facebook... Más que en cualquier otro ámbito, en Internet ser es ser percibido. Con sus correspondientes formas de comportamiento, entre las que brillan con luz propia los emoticonos. Un nuevo código que se combina con el lenguaje escrito. Las caras con las más diversas expresiones están integradas en chats, foros y bitácoras, y no es difícil pasearse por la red y encontrar a gentes, en páginas de la más variada temática, que acompañan sus mensajes de gestos, sentimientos y emociones. Y todo ello gracias a los emoticonos.

Estos "iconos de la emoción" tienen más significado del que aparentemente pudiéramos pensar. Para empezar, resulta muy llamativo (y hasta cierto punto inquietante) que nuestra capacidad de expresión necesite de este tipo de apoyos. ¿Seríamos capaces de expresarnos sin un emoticono" Su uso se debe, creo, a dos causas esenciales: o bien se es incapaz de expresar la misma idea con un matiz de alegría, tristeza, enfado o comlicidad (principales "emociones" de estos iconos) o bien, sencillamente, se pretende ahorrar espacio. Para qué escribir en 10 líneas lo que puede describirse en la mitad añadiendo tres o cuatro iconos. La economía del lenguaje, igual que sucede en los móviles, juega con sus propios criterios, y a menudo logra que su lógica intachable sea aceptada por todos los usuarios. El problema es que esta economía puede provocar, en el terreno lingüístico, pobreza. Paradoja y contradicción: a mayor economía, menor capacidad expresiva.

Pero vayamos un poco más allá: los emoticonos implican también una homogeneización de la expresividad, de las emociones y los sentimientos. Con los emoticonos no caben los matices. El muñeco que ríe se limita a eso: a reír. ¿Acaso lo hace con sarcasmo" ¿Con ironía" ¿Es una risa noble" ¿Sana" ¿Malintencionada" Nadie lo sabe. La convicción perversa de que una imagen vale más que mil palabras nos lleva a vernos en la necesidad de acompañar de imágenes nuestras palabras. Quien sabe: puede que, a la larga, seamos incapaces de expresar nuestras emociones, sentimientos, pasiones, sin estas simpáticas y graciosas imágenes que son los emoticonos. Todos sentimos igual, todos vivimos igual. El repertorio de nuestras emociones es limitado porque, por otro lado, muchas de ellas no se pueden expresar con una simple cara. La nostalgia y la melancolía, por poner dos casos, son "inefables" en el lenguaje emoticónico. Como si las emociones fueran sólo caras. El siguiente paso: pensamienticonos, ideiconos. Para que todos pensemos igual. Para que no sepamos pensar.

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Yo creo que la utilización de los emoticonos se hace precisa por la rapidez con la que parimos los mensajes a través de la tecnología. Si uno se detuviera lo suficiente a la hora de escribir, posiblemente sería capaz de encontrar las palabras adecuadas para transmitir el tono con el que se quiere comunicar. Pero, aunque es cierto que la tecnología nos ha hecho recuperar el lenguaje escrito, también es cierto que lo que prima es la inmediatez. Uno no se puede detener a escoger las palabras con cuidado. Escribe el mensaje lo más rápido que puede y cómo no está seguro de que sea entendido, lo acompaña de emoticonos. Es como si dijera: "oye, que esto te lo estoy diciendo en buen plan, eh". Ese matiz que añade el emoticono se podría confiar a las propias palabras solo con que nos tomaramos el tiempo suficiente para escogerlas con cuidado.

Como bien dices, ahora tener un correo electrónico ya no es la noticia más interesante, como sí lo era hace diez años. Actualmente, las páginas personales son el boom en el mundo de las redes y cada vez más personas se interesan por ser parte de esta realidad. Las páginas o redes sociales son, desde luego, el primer paso para crearse una identidad en Internet. El mundo de la tecnología cada vez es más rápido y eso se aprecia claramente en la comunicación que establecemos por Internet. Ya sea por ahorrar espacio o simplemente la falta de tiempo, nos damos cuenta que las palabras cada vez son más cortas y, en muchos casos, simplemente se recurre a una figura para dar a conocer lo que queremos en ese momento. Una forma de lenguaje que es más utilizada por los jóvenes. A medida que los años transcurren somos testigos que el Internet también va cambiando. Ahora es posible acceder a miles de posibilidades con sólo tener una conexión a este medio. Ya sea para buscar trabajo ( http://www.cv-resume.org/curriculumvitae/busqueda-empleo/ ), matricularnos en la universidad, realizar compras, participar en concursos, etc. Todo es posible sin tener que salir de nuestros hogares. Un beneficio que no podemos desaprovechar.