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Entrevista a Felipe Garrido y Ximo Llerena (II)

Sobre la enseñanza de la filosofía

Ayer publicábamos la primera parte de la entrevista a Felipe Garrido y Ximo Llerena, abordando algunos temas cruciales para el sistema educativo. Hoy continuamos con la segunda parte, charlando sobre la enseñanza de la filosofía: Cambiamos de tema, y empezamos con la enseñanza de la filosofía, con una pregunta de Borja Contreras: Las horas de Filosofía en la enseñanza dan muchas vueltas desde la LOGSE hasta aquí, y la tendencia es que vayan a menos. El proyecto de la LOE consistía en sustituir la mayor parte de las materias de Filosofía por la tan mentada "educación para la ciudadanía”. Finalmente, la Ley mantuvo parcialmente las materias, aunque infiltrándole a la Ética y a la Filosofía de 1º de Bachiller contenidos "ciudadanísticos”. Durante un tiempo el PP afirmaba defender la continuidad de la Filosofía, pero la práctica en las comunidades que gobierna -véase la valenciana- no nos permite creer en su buena voluntad. ¿Cuánto tiempo pensáis que se mantendrá la Filosofía como asignatura antes de ser sustituida por alguna "comida rápida” intelectual del estilo de la mentada"

Respuesta: La asignatura de filosofía ha sufrido últimamente graves ataques. Sin embargo los profesores hemos sido capaces de movilizarnos y, aunque, como bien dices, se intentó eliminar la filosofía del curriculum de cuarto de ESO y de primero de bachillerato, al final conseguimos que se mantuviera, de un modo o de otro. Esto demuestra que por fuertes que sean los ataques –y el de la LOE era de primera magnitud-, seguimos ahí. Así que somos optimistas: ya puede ser grave lo que haga el PP para superar lo que intentó hacer el PSOE ¿Por cuánto tiempo aguantaremos" Depende de nosotros y de la buena salud de nuestro colectivo: los profesores de filosofía. De hecho, no parece que los políticos tengan, en general e independientemente de su ‘color’ ninguna animadversión especial hacia la filosofía. Ellos atacan a quien pueden atacar sin demasiado coste. Tampoco hay ningún clamor popular contra ella ni es una asignatura especialmente desagradable para los alumnos; al contrario, normalmente les gusta. Los únicos a los que hemos escuchado (y leído) furibundos ataques a nuestra disciplina son profesores de filosofía. El mayor peligro está, entonces, en nuestra propia actitud ante la disciplina. Son profesores de filosofía los que reniegan de su asignatura y anhelan vagas aproximaciones científicas a los problemas clásicos de la filosofía, o los que echan pestes de la tradición filosófica, o los que quieren ‘sacar la filosofía a la calle’ (se entiende que la quieren ‘sacar’ de las aulas), o los que han aceptado de buen grado y con entusiasmo beligerante esos contenidos ‘ciudadanísticos’. Pero insistimos: somos optimistas.

"Una buena clase magistral no es aburrida, todo lo contrario. Pero tiene que ser magistral. El problema es que para dar una buena clase magistral hace falta mucha preparación y dominio del lenguaje, hay que tener cosas que decir más allá de la repetición mecánica de un libro de texto, hay que gozar verdaderamente de la disciplina que se está explicando y creer en lo que uno está diciendo y, sobre todo, han de ser originales: no se puede uno descargar una clase magistral de Internet, sino que tiene que pensarla cada vez, y eso cuesta mucho esfuerzo."

Ahondando un poco más en la relación entre la filosofía y la ciudadanía. Como sabéis la competencia ciudadana forma parte de la lista de competencias básicas, y a esto se le une una crítica que algunos profesores de filosofía venían sosteniendo en los años previos a la reforma, apuntando que los temas de filosofía moral y política apenas se explicaban por falta de tiempo, mientras que nos deteníamos en otros temas más alejados de la realidad diaria como la metafísica y la teoría del conocimiento. En este sentido, hay quienes piensan que el acento de la "ciudadanía” puede incluso beneficiar a las asignaturas filosóficas siempre que se las dote de una asignación horaria suficiente. ¿Qué opinión os merece esta tesis" ¿Implica la ciudadanía una "pérdida” de "sustancia filosófica”, por llamarla de alguna manera, o simplemente una formación filosófica que incide en temas más prácticos"

Respuesta: Nos cuesta creer que realmente la metafísica y la epistemología estén alejados de la ‘realidad’ diaria. El problema más profundo que nuestra realidad diaria nos plantea es, precisamente, qué podemos considerar real y cómo podemos saberlo. La reflexión moral y política depende de la respuesta que demos a esos interrogantes. ¿o no es el Estado de Platón deudor de su doctrina de las ideas y de la ciencia" ¿No es la ‘provisionalidad’ moral de Descartes una consecuencia de sus exigencias epistemológicas" ¿No es el emotivismo y el liberalismo de Hume el resultado de su crítica al conocimiento y a la ontología" ¿No es la caracterización de la razón práctica en Kant una extensión del uso de la razón posibilitada por la crítica de la razón teórica y de sus pretensiones de conocimiento" En fin, ¿desde cuándo se puede hacer filosofía moral y política sin metafísica ni teoría del conocimiento" Una visión completa y auténtica de la filosofía no puede ignorar ni a la metafísica, ni a la teoría del conocimiento ni a la ética y la política, y si lo hace, es a costa de falsear la filosofía misma. Ahora bien, en efecto, hay un problema de tiempo. Pero eso no se resuelve amputando contenidos, sino dando más horas (o recuperando las que ya teníamos y perdimos). El hecho de que la asignatura de primero de bachillerato se llame ‘Filosofía y ciudadanía’ no le quita a la filosofía ninguna sustancia, pues la reflexión política siempre ha formado parte de la filosofía. El problema es que se ha intentado quitar a la reflexión política sustancia filosófica, y eso es muy grave.

Desde vuestra experiencia de aula, ¿cómo hacer de la filosofía algo interesante y atractivo para alumnos que rondan los 16 y 18 años y que probablemente tengan unas inquietudes que no coinciden precisamente con las que se suelen abordar en las clases de filosofía"

Respuesta: No intentando que la filosofía sea interesante y atractiva, sino filosofía.

Una de las críticas más habituales que solemos recibir los profesores de asignaturas humanísticas (historia, filosofía, etc) es que abusamos de las clases magistrales. ¿Qué responderíais a esta crítica"

Respuesta: Responderíamos a la gallega: ¿y qué tienen de malo las clases magistrales" Probablemente la clase magistral no es la mejor forma de enseñar a traducir a César, resolver ecuaciones de segundo grado, o hablar francés, pero es una buena forma de explicar la Revolución Francesa, la generación del 98 o la Dialéctica Trascendental. Una buena clase magistral no es aburrida, todo lo contrario. Pero tiene que ser magistral. El problema es que para dar una buena clase magistral hace falta mucha preparación y dominio del lenguaje, hay que tener cosas que decir más allá de la repetición mecánica de un libro de texto, hay que gozar verdaderamente de la disciplina que se está explicando y creer en lo que uno está diciendo y, sobre todo, han de ser originales: no se puede uno descargar una clase magistral de Internet, sino que tiene que pensarla cada vez, y eso cuesta mucho esfuerzo. No se trata de dar muchas o pocas clases magistrales, sino de darlas bien. Y respecto a la virtud, no es posible el exceso.

Una de las experiencias en la que estáis involucrados junto a otros compañeros de la Comunidad Valenciana es la Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante. Una sociedad que no es meramente académico, sino que también pretende llegar incluso a las aulas a través de recursos didácticos y actividades como la Olimpiada Filosófica. Os agradecería que nos contéis cómo surgió vuestra Sociedad, qué actividades realiza...

Respuesta: La Sociedad de Filosofía de la Provincia de Alicante (SFPA) surge como reacción a los ataques a la enseñanza de la filosofía que se produjeron tras la aprobación de la LOE. Como ha señalado Borja Contreras en una pregunta anterior, la Filosofía prácticamente desaparecía, convertida en Educación para la Ciudadanía. En algún momento recibimos un correo electrónico de Ángel Martín, actual presidente de la SFPA convocando una asamblea de profesores para tratar el tema y organizar alguna respuesta. Nos reunimos en Alicante bastantes profesores de filosofía y discutimos sobre la cuestión. En otras comunidades habia una fuerte reacción contra las medidas que iban a terminar con la filosofía y muchas de ellas estaban lideradas por sociedades de filosofía. El modelo que nosotros tuvimos entonces fue la Sociedad de Filosofía de la Región de Murcia, que prácticamente lideró la ‘resistencia’. En la Comunidad Valenciana no hubo una reacción fuerte y decidimos organizarla nosotros y constituirnos en sociedad. Por otra parte, en ninguna universidad de la provincia de Alicante es posible cursar estudios de filosofia, que se imparten en la Universidad de Valencia. La lejanía conduce al final al aislamiento, lo que tenía como consecuencia la escasez de actividades relacionadas con la filosofía en Alicante y la práctica ausencia de oferta formativa filosófica para los profesores de filosofía. Decidimos entonces constituirnos en sociedad con el objetivo de defender la asignatura de filosofía y revitalizar las actividades filosóficas en la provincia de Alicante.

Actualmente llevamos a cabo varias actividades, entre las que destacamos la Olimpiada de Filosofía, de la cual nos sentimos particularmente orgullosos, y que este año conocerá su cuarta edición. Otra de las actividades es un seminario que se ofrece cada año consistente en una serie de charlas sobre distintos temas filosóficos, impartidas por especialistas, que constituye prácticamente la única oferta formativa para el profesorado relacionada con la filosofía en la provincia de Alicante y cuyas sesiones, desde el año pasado, quedan grabadas y a disposición de quien desee consultarlas. Por otra parte, en el blog de la SFPA se tratan cuestiones de interés para los profesores de filosofía y, en general, para todos los interesados en nuestra disciplina. Para el futuro tenemos proyectada la edición de una revista de filosofía, entre otras cosas que, esperamos, tengamos el tiempo, la salud y el dinero para llevar a cabo.

Concluimos este apartado con una pregunta de tono más personal planteada por Juanjo y que en cierta manera apunta a algo que todo profesor, independientemente de la materia que imparta, debería cuestionarse: ¿Sois profesores mejores que vuestros profesores de filosofía de instituto" ¿Preparáis a vuestros alumnos mejor que vosotros fuisteis preparados por vuestros profesores de filosofía de instituto" Y en el fondo, ¿en qué medida ello es debido a los políticos"

Respuesta de Felipe Garrido: se da la circunstancia de que, precisamente, fue Ximo Llerena mi profesor de filosofía en el instituto. Para mi no sólo fue un buen profesor, sino el mejor que tuve. Realmente no recuerdo con precisión sus clases ni creo que yo comprendiera realmente ninguno de los autores que estudiamos (sería algo presuncioso creer que acabé C.O.U. comprendiendo verdaderamente a Platón, Descartes o Kant). Lo que sí recuerdo es estar a gusto en clase y la sensación de estar descubriendo algo importante. Lo que aprendí, y creo que eso es lo que define a un buen profesor, fue un estilo, una forma de enfrentarse a la filosofía. Yo no creo ser mejor profesor que él, pero intento crear en clase el mismo ambiente que me hizo a mí interesarme por la asignatura. A veces creo conseguirlo, otras veces no. En cualquier caso, no me corresponde a mí juzgarme como profesor.

Sobre si los políticos tienen algo que ver en esto, la respuesta es que los políticos son tan responsables de que haya buenos profesores como de que haya buenos padres. Las leyes pueden hacer la paternidad más difícil e incluso pueden impedirla, pero un buen padre lo es con independencia de las leyes y de los políticos. Con los profesores y los alumnos ocurre algo parecido. Las leyes hacen posible que exista un lugar donde los profesores puedan ganarse la vida dando clase, pero no hacen a los profesores mejores. Sí que pueden, sin embargo, corromper la relación entre el profesor y sus alumnos.

Respuesta de Ximo Llerena: No. No creo ser mejor. Tuve dos profesores distintos, uno en 3º de Bup y otro en COU. De tercero, aunque no recuerdo el contenido objetivo de las clases, sí me queda una impresión (subjetiva) de que el profesor era muy bueno, las clases me interesaban y me producían placer. Fue entonces cuando empecé a plantearme el estudiar filosofía. En COU yo ya estaba rendido a la filosofía y a los filósofos; a los presocráticos, a Platon, a Descartes... Al profesor lo recuerdo como aquél que me los presentaba. Me gustaban aquellas clases en las que se hablaba del arjé de los presocráticos o del Dios -que lo era todo- de Spinoza. Más que ninguna otra.

¿Preparar mejor o peor" No tengo ni idea. Como profesor tengo una idea de lo que consigo de mis alumnos, pero como alumno ignoro que fue lo que mis compañeros sacaron de provecho. En mi caso lo que obtuve fue el gusto por el filosofía -y el saber de su existencia. ¿Los políticos" No creo que tengan mucho que ver en estas cuestiones concretas que preguntas. Pero sí tienen que ver con la persistencia o no de esas clases en los institutos. Y con muchísimas otras cosas relevantes para la educación pública.

Mañana aparecerá la tercera parte de la entrevista, dedicada a cuestiones relacionadsa con las nuevas tecnologías.