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Entrevista a José Antonio Marina (I)

Primera parte de nuestro diálogo virtual con el filósofo español · Entrevistas


José Antonio MarinaHoy compartimos con vosotros las primeras respuestas de José Antonio Marina a las preguntas que formulábamos hace un par de meses. La entrevista se lanzó, como sabéis a mediados de diciembre, pero entre el advenimiento de la navidad, y otros motivos (como los problemas técnicos de la última semana) no hemos podido publicar todas las respuestas hasta hoy. Comenzaremos hoy abordando el tema de la inteligencia y de los sentimientos. Hemos añadido algunas preguntas a las que vosotros escribisteis en su día, y esperamos que os resulte interesante. Se nota que José Antonio Marina ha puesto toda la carne en el asador, y seguro que podréis encontrar ideas reveladoras y sugerentes.

Boulesis.-Comencemos la entrevista con el tema de la inteligencia. Desde el conocido libro de Daniel Goleman, parece que la inteligencia emocional hubiera ?eclipsado? a aquella otra concepción de la inteligencia, más clásica y más académica. ¿qué opinión le merece este fenómeno?

José Antonio Marina.- Fui de los primeros en comentar el libro de Goleman, y lo hice elogiosamente. Es una obra de divulgación, bien informada, que llamó la atención sobre un tema importante. Sin embargo, cuando apareció la moda de la ?inteligencia emocional? me pareció llegado el momento de tratar el libro con más rigor crítico. La inteligencia ?sin más- es la facultad de aprovechar y elaborar la información para resolver los problemas que la situación nos plantea. Está dirigida a la acción. Los problemas teóricos son sólo un caso particular de los problemas prácticos. Y todos los problemas prácticos incluyen valores, sentimientos, deseos, proyectos, decisiones. Todo esto es inteligencia.

B.-La inteligencia ?puramente intelectual? o ?académica?, por llamarla de alguna manera, ha caído en descrédito, pero también el propio conocimiento como tal. Parece que la inteligencia humana estuviera destinada sólo al ?éxito? económico, a la fama, el consumo, la popularidad. Frente a este inteligencia ?materialista?, ?consumista?, que es la que se potencia en la sociedad, Mikimoss plantea una pregunta esencial: En una sociedad donde los valores mayoritarios son maximizar las posesiones (el consumismo), el ser listos (tener maldad, que diría el castizo), los placeres inmediatos (hedonismo) y el aspecto físico (narcisismo), ¿por qué iban a querer ser nuestros vástagos más inteligentes (en el sentido cotidiano, académico), o poseer determinados conocimientos -matemáticas, historia, filosofía- cuya relación con la consecución de tales valores es tan lejana si no inexistente?

JAM.- Hay que relacionar la inteligencia no con el conocimiento, sino con la felicidad. Con los dos tipos de felicidad: la privada, y la pública. A la felicidad pública (o política, como prefiero decir) se le conoce también con el nombre de justicia. Es importante relacionar la justicia con la felicidad. Es la necesidad de hacer compatibles los planes privados de felicidad, los deseos, los proyectos, las ambiciones, lo que ha ido estableciendo normas de convivencia, es decir, normas éticas. La ética no es un conjunto de preceptos que descienden del más allá. Es el conjunto de soluciones más inteligentes que se nos han ocurrido para resolver los problemas fundamentales que afectan a nuestra felicidad y a nuestra convivencia.

B.-¿Por qué hay que saber matemáticas o historia?

JAM.- Puede haber una razón de afición o vocacion personal. En los demás casos, tenemos que saber relacionar esos conocimientos con las metas fundamentales (felicidad/justicia). He intentado explicar estas relaciones en el caso de la historia y de la lectura en dos libros que he escrito con María de la Válgoma: La lucha por la dignidad y La magia de leer. La historia que debemos aprender es la historia del esfuerzo de la especie humana por humanizarse. Y hemos de leer porque nuestra inteligencia es lingüística y nuestra convivencia ?íntima y política- también lo es. La lectura nos permite guiarnos por argumentos. Todas las dictaduras han disuadido de leer porque la lectura es una llamada a la liberación y, por lo tanto, peligrosa.

“Hay que relacionar la inteligencia no con el conocimiento, sino con la felicidad.”

B.-¿Es esa inteligencia emocional una de las ausencias más importantes en la educación, tanto la que se da en las familias, como la que se ofrece en los centros educativos?

JAM.- Al hablar de ?educación? conviene aclarar que todos educamos siempre, queramos o no queramos. Pero podemos educar bien o mal. Inevitablemente se educa emocionalmente en la familia y en la escuela. Lo que ocurre es que, si atendemos a las numerosas disfunciones psicológicas o sociales que se dan, no parece que estemos haciéndolo bien. Aumenta la depresión, la agresividad, los fracasos educativos, las quiebras familiares, la insolidaridad. Conviene advertir que los sentimientos son el órgano psicológico mediante el que entramos en contacto con el mundo de los valores. Por eso, una educación emocional, sentimental, afectiva o como queráis llamarla, es inevitablemente una educación en valores.

B.-Rafael Ortega concreta aún un poco más: ¿cómo sería posible plantear una educación basada en los sentimientos? ¿Cómo puede hacerse esto también en nuestras relaciones familiares?

JAM.- En ?Aprender a vivir? expuse una pedagogía de los recursos personales. Los hábitos afectivos, los estilos sentimentales que nos hace ser optimistas o pesimistas, resistentes o frágiles, envidiosos o desprendidos, activos o pasivos, depresivos o entusiastas, agresivos o pacíficos, capaces o incapaces de amar, se van adquiriendo a lo largo de la vida. Durante los primeros años, el influjo de la familia, y de los primeros cuidadores, es muy importante. Estamos formando el ?carácter?. A partir de ese carácter debemos desarrollar otros hábitos de convivencia, modos de relacionarnos, de interactuar, respetar, querer, colaborar.

(Mañana continuaremos con la segunda parte de la entrevista)
—–

§ | Miguel | 1/Mar/2006 | 08:21 | Añadir comentario |

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3 comentarios a “Entrevista a José Antonio Marina (I)”

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Soy una mujer de 50 años que ya desde niña intentaba buscarle sentido a la vida. Estoy matriculada en filosofía y me gusta, pero de donde más he aprendido es de los libros de Jose Antonio Marina porque toda su sabiduría está a nuestro servicio y también para nuestro disfrute. Para mí sus libros se han convertido en manuales de los que no puedo prescindir.
Un saludo cordial y mi agradecimiento.

§1 | carmen | 2/01/2007 | 13:21

Soy medico y ya hace unos años empecé a leer los ariculos del maestro j.a.marina con gran interés, fue para mi un gran descubrimiento y luego lohe buscado en el inetrnet, he seguido sus ensayos entrevistas y me parece un hombre admirable , humano , profundo, sincero.Últimamente he visto un gran revuelo a sus propuestas de su trabajo entre otros autores de los trabajos para Educación ára la Ciudadanía, no entiendo eso es tan necesario y hay tanto respeto a la dignidad humana ,me parece que hay gato encerrado en los atacantes,pero siendo yo de un apartado lugar de MÉXICO donde tenemos tantos problemas no puedo llegar al fondo.
De cualquier manera mi profundo respeto y admiración al Maestro Marina y su trabajo su filosofía de la vida y su sencilléz y claridad para exponer temas no sencillos.
Atentamente Rose Mary Pérez y Pérez

§2 | ROSE MARY PEREZ | 22/09/2007 | 20:56

Felicidades a este SEÑOR, la lectura de sus libros debiera ser obligada, caray como se aprende a vivir, cuando los has leido, mi gratitud eterna y mi cariño. G.

§3 | Griselda Cuervo Alarcòn | 31/07/2010 | 04:44

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