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¿Es la justicia un asunto procesal?

¿Es bueno saltarse las normas para hacer justicia?

La justicia es, sin lugar a dudas, uno de los pilares fundamentales de la democracia. Tendemos a pensar que consiste principalmente en cumplir con las leyes, por lo que de manera implícita estamos dando por sentado que las leyes también son justas. La justificación de la justicia (valga la redundancia) se transforma en la democracia en un largo proceso: la sociedad aprueba una constitución, una ley fundamental que establece un nuevo procedimiento, encargado de fijar cómo se aprobarán las leyes y cómo se velará por su cumplimiento. Así surge el parlamento, legitimado para legislar a partir de una votación. Y, por otro lado, un poder judicial que nunca puede extralimitarse en sus funciones: no puede dictar sentencia en función de gustos o preferencias personales, sino tan sólo teniendo en cuenta la ley. Única y exclusivamente la ley. Lo malo del asunto es que todo este intrincado mecanismo legal no es justo. O expresado de otra manera: hay casos en los que choca frontalmente con lo que una gran mayoría, de una forma más o menos intuitiva, entiende como justo.

El hecho de que tanto procedimiento y tanta regla vaya contra el sentido común apunta a que quizás la justicia tenga un poco que ver con contenidos. Y que por mucho que queramos vestirla con una neutralidad ciega, asistimos a diario a casos en los que parece ser capaz de ver por alguno de los ojos que en teoría están tapados por una venda. Las reglas procesales que en teoría son justas se traducen en largos y costosos procesos para quienes se lo pueden permitir, y en juicios rápidos y mecanizados para los ciudadanos anónimos, los que no salen en los periódicos no tienen suficientes recursos como agotar las vías existentes. La justicia es injusta en muchos casos, y uno de los motivos es que no puede esconder su origen. La crítica marxista sigue teniendo hoy cierta vigencia: las clases privilegiadas crean las leyes con los suficientes subterfugios. El recoveco legal necesario pensado para el día en el que sea un gran político, banquero o incluso un juez el que se sienta en el banquillo. Si la historia la escriben los vencedores, más aún ocurrirá esto con las leyes.

Un caso bien llamativo es el de el juez Garzón: ¿Qué ocurre si para hacer justicia hay que saltarse una de esas reglas, una de las normas procesales que, tratando de garantizar la justicia pueden provocar justamente lo contrario" No son pocos los que se ríen, por poner un ejemplo, del principio de justicia universal, pero es una de las mayores necesidades de este mundo nuestro, en el que el tribunal penal internacional es prácticamente un organismo vacío de competencias. ¿Acaso es justo que los dictadores de las últimas décadas puedan campar a sus anchas, y sean las víctimas las que tiene que seguir escondiéndose" Y no menos cierto es que los muertos de nuestra guerra, los de los dos bandos, tienen derecho a saber dónde están sus familiares si así lo desean. Lo justo es que sus reivindicaciones, las de familiares de republicanos y de nacionales, deben ser escuchadas, al margen de lo que diga una norma procesal. Al margen de quién tenga jurisdicción o quién no la tenga. Porque una sociedad que no repara los daños de una guerra y una dictadura sigue siendo cómplice de ambas. Una conclusión provisional: quizás la justicia humana sea tan limitada que jamás hará honor a esta palabra. No sé si esta idea nos acerca más al consuelo conformista, o a la desesperanza.

Quisiera comenzar pidiendo disculpas porque este post (y no se volverá a repetir) es muy largo, demasiado largo. Espero al menos que os resulte interesante. Si no todo, al menos, alguna parte. Comienzas, Miguel, diciendo: “La justicia es, sin lugar a dudas, uno de los pilares fundamentales de la democracia.” Si lo que se quiere decir es exactamente lo que se dice, pues entonces, estoy totalmente de acuerdo. Si lo que se quiere decir es que sólo en los regímenes democráticos existe la justicia, pues entonces, no puedo compartir dicha afirmación. Porque interpretada así, se da a entender, que sólo existe la justicia si existe la democracia. Y tanta justicia existía en la antigua Grecia, en Egipto o en la Edad Media como en la actualidad. Y en un sentido, ya veremos cuál, más que ahora. El problema es que el concepto de qué es el derecho no es unívoco. El que no sea unívoco no significa que sea equívoco, sino, que sus diferentes significados hay que en entenderlos de forma analógica. Existen tres concepciones del Derecho: -Como Justicia, entendida ésta como la existencia de un Derecho Objetivo -Como Derecho Subjetivo. La potencia moral que poseen los individuos para gobernarse a sí mismos en aquello que les corresponde de suyo. -Y entendido como norma o como ley. Esta ley puede ser entendida como ley natural o como ley positiva. Hoy en día se interpreta como ley positiva. Pues bien, todo el proceso histórico que arranca desde la ilustración culmina en una concepción de la Juridicidad o del Derecho que acaba reduciéndola a una norma o ley (que es la concepción del derecho aceptada en nuestros días). Ese fue el mismo camino que siguió la ciencia y que acabó, igualmente, reduciendo la Naturaleza a un conjunto de leyes. ¿Que esa es la concepción del Derecho que deseamos que sea? Pues bien, sea. Pero que sea con todos sus consecuencias. Y su principal consecuencia es que en esta concepción del derecho desaparece el concepto de justicia entendida como la existencia de un Derecho Objetivo o de la capacidad del hombre para gestionar lo que de suyo le corresponde en justicia. Antes se consideraba que los hombres, y por su naturaleza, poseían una serie de Derechos objetivos, y que las diferentes leyes, y por justicia, tenían que adecuarse a ellos. Ahora no, ahora se considera justo aquello que establece la ley. Antes era la ley la que se debía de adecuar a la justicia mientras que ahora es la justicia la que viene determinada por la ley. ¿Que esa es la baraja con la que jugamos? Pues sea. Pero por favor, no rompan, y cuando no interesa, la baraja a mitad de la partida. Lo que no se puede hacer, y se hace con bastante frecuencia (posiblemente influido por una mala interpretación de ciertos mangas) es considerar que no existen unos derechos objetivos, y por tanto, independientes de las leyes positivas, y a continuación, y cuando se nos antoje, decir que existen unos Derechos Humanos (a-históricos y a-culturales) que deben de ser defendidos en todo tiempo y en todo lugar. Por otra parte el problema no radica tanto en que la justicia no sea totalmente ciega como en que sea totalmente tuerta. En que sólo se vea con un ojo, el izquierdo o el derecho. Y quien mejor ejemplifica esto último es el juez Garzón. Porque ha sido él mismo, y no yo, el que ha dicho que él es un juez de izquierdas. Por cierto, vayan ustedes a saber qué significa ser un juez de izquierdas o un médico de izquierdas o un fontanero de derechas. Sólo desde una visión maniquea de la realidad española (tan en boga en los últimos tiempos) puede entenderse esa afirmación de Garzón. En realidad no es maniquea, sino, y en su caso, cínica. Ante la pregunta que formula Miguel ¿Qué ocurre si para hacer justicia hay que saltarse una de esas reglas, una de las normas procesales que, tratando de garantizar la justicia pueden provocar justamente lo contrario? hay un famoso adagio que reza: “No se puede incumplir la ley so pretexto de intentar defenderla”. Por cierto, que la pregunta no atañe al caso Garzón. Pero lo que más me asombra es que siga defendiendo al juez garzón con argumentos, y perdóname miguel (aunque tú no lo hayas defendido), falsos. Y digo falsos, porque al juez Garzón, no se le juzga por lo que supuestamente se dice que se le juzga. Y me centraré en uno de sus causas abiertas (la del franquismo). Y me centraré en ella porque es la que aquí nos ocupa y la más proclive a la manipulación. Todavía no he escuchado a ninguno de los defensores a ultranza de Garzón esgrimir un razonamiento que lo justifique en su actuación de las escuchas ilegales más allá de un: “es que van a por él”. En un ejercicio memorístico, que considero del todo necesario, decir que hubo un colectivo que acudió al juez Garzón para que iniciara un proceso en contra, y entre otros, de Santiago Carrillo por crímenes de guerra cometidos en la Guerra Civil (Paracuellos del Jarama). Por cierto, una de las mayores atrocidades que se cometieron en la guerra civil. Pues bien, qué dijo Garzón. Pues dijo que ello no era posible porque existía en España una ley de amnistía, y que por tanto, esos delitos (en caso de serlos) no podían ser juzgados. Pero es que a continuación vino otro colectivo que quería iniciar un proceso en contra del bando franquista por crímenes de Guerra. Y cuál fue la respuesta de Garzón. Creen que fue: “que ello no era posible porque existía en España una ley de amnistía, y que por tanto, esos delitos (en caso de serlos) no podían ser juzgados.”. No, esa no fue la respuesta. La respuesta fue: Sí, por supuesto, adelante. Supongo que eso es lo que entiende el juez Garzón por ser un juez de izquierdas. Garzón, y a petición de dicho grupo, ordenó abrir unas fosas (creo que en Granada y en Huesca) donde se pensaban que iban a encontrar a republicanos fusilados a manos del bando franquista. Pero lo que se encontraron fueron los cadáveres (con camisas azules en una de las fosas) del bando nacional. Pues bien, la orden de Garzón fue: ¡Tapen las fosas! Pero es que al juez Garzón no se le juzga por abrir unas tumbar sí y otra no o por pedir el certificado de defunción de Franco. No, al juez Garzón se le juzga porque un juez de la Audiencia Nacional no es competente para juzgar sobre dichos asuntos. Fue la propia fiscalía de la Audiencia Nacional quien le dijo por activa por pasiva y por perifrástica que él no era competente para juzgar sobre dichos asuntos. No se trata por tanto de que si él no lo juzga entonces no se juzga. Se trata de que él no es el órgano competente para pronunciarse sobre dichos temas. Qué les parecería a ustedes si un juez de un juzgado ordinario intentara juzgar la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña so pretexto de que si él no juzga esa causa, el Tribunal Constitucional, tampoco lo hará porque está politizado. En realidad, ambos casos no son simétricos. En ambos casos, ninguno de ellos es competente para juzgar dichos temas. Pero la diferencia radica en que el tribunal Constitucional sí que puede juzgar la constitucionalidad del Estatuto de Cataluña mientras que el Tribunal Supremo no puede juzgar sobre esas cuestiones debido a la ley de amnistía. Y si no estamos de acuerdo con la actual situación, pues entonces, acabamos con la ley de amnistía y los juzgamos a todos (franquista - estos en mayor proporción, obviamente- comunistas, anarquistas y etarras) que se beneficiaron de dichas medidas. ¿Y qué hizo el juez Garzón a sabiendas de que él no era el competente para juzgar sobre dicha materia? Pues lo que ha hecho durante toda su carrera jurídico-política. Hacer lo que la ha dado la gana. Sí, el mismo que cuando aspiraba a ser Ministro de Justicia escondía (a sabiendas de lo que hacía) en su cajón el caso GAL (con el sufrimiento e injusticia que conlleva hacia las víctimas) pero que cuando no le dieron dicho ministerio entonces nos “vendió la moto” (al que quiso comprarla, claro está) de que le parecía indigna la injusticia cometida por los GAL, y que por tanto, se veía en la obligación moral de impulsar dicho procedimiento. Verán, pese a lo antedicho, no soy tan ingenuo para creerme la historia que yo mismo he contado. Todos recordarán el caso Mario Conde. Mario Conde era tolerado mientras que permanecía en su faceta de banquero. Cuando quiso dar el salto a la política (aunque él ahora lo niegue) ni Felipe González ni Aznar estaban dispuesto a que les “robase” ni un solo voto. Y fueron a por él. Por supuesto que todo lo que hizo en su banco sería verdad (pero es que si dicho proceso se lo hubieran hecho a Botín, o a otro banco cualquiera, también hubiera caído). Es decir, los motivos que se alegaron para ir en contra de Mario Conde no son los que se esgrimieron, pero Mario Conde, hizo aquello de lo que se le acusaba. Le condenaron porque hizo lo que hizo (y eso que hizo era constitutivo de delito) aunque aquellos que instigaron su causa se mantuvieran en la sombra o esgrimieran otros motivos. Pues bien, creo que esto es lo mismo que ocurre con Garzón. Y creo que hasta los propios jueces, por motivos que aquí no voy a explicar, van a por él. Ahora bien, que Garzón hizo lo que hizo, lo hizo. Y lo que hizo es ilegal (y ese es el problema). El problema es que cuando la justicia no es independiente pasa lo que está pasando. Y uno de los principales responsables de que la justicia no sea independiente la tiene el propio juez Garzón. Ahora, y simplemente, el juez Garzón va a ser devorado por el mismo monstruo que él tanto contribuyó a crear. ¿Cuál es el problema ahora? Pero lo más patético, aunque cierto (y es lo que le confiere dicho patetismo) sea ese último grito lastimoso proferido por Garzón, y antes de ser devorado por dicho monstruo, que es: “Yo no creo en la justicia”. Ahora nos viene el Sr. Garzón, que tanto ha contribuido al descrédito de la justicia y a la politización de la misma (no separación de poderes), a decirnos que él no cree en la Justicia porque se está cometiendo una injusticia en su persona. ¿Y cuál es el problema ahora, Sr. Garzón? En esta historia no hay mirlos blancos. Sería de una ingenuidad pasmosa intentar convencerles de que en esta historia el único culpable es el juez Garzón como que alguien intente convencerme de que el único inocente es el Juez Garzón. Garzón tiene lo que se merece La justicia tiene lo que se merece Y los españoles tenemos lo que nos merecemos Aquí no gana nadie. Y los únicos que no tienen (ni tenían) lo que se merecen son los de siempre, las víctimas. Un Saludo

Hola Elias. Mi felicitación por tu comentario. Cuando hace días leí el texto de Miguel pensé contestar pero, pensándolo mejor, decidí que no merecía la pena. Mi punto de vista va en otra dirección. Si se admite que,en nombre de una "justicia de sentido común"(¿?) se pueden saltar las leyes, se está dando patente de corso a los justicieros privados, estilo Charles Bronson, frecuentes en series de TV, y, más literariamente, en el romanticismo alemán,Schiller. Dice Aranguren en "Etica y Politica", "¿pero alguien cree que hay una moral individual?", aunque reconoce que la adecuación entre lo ético y lo justo, entendido como lo derivado del derecho positivo, es problemática. Además, este comentario me reafirma en mi idea,ya expuesta, de que los profesores de filosofía, de hecho, al exponer en clase sus interpretaciones particulares, manipulan la formación de los alumnos, es decir adoctrinan.Supongo que esto es inevitable. Saludos.

¡Hola Buho! Por alusiones, tan sólo apuntar que estás deduciendo más de la cuenta, ya que no necesariamente todo lo que aparece en este blog es contenido de una clase, en la que como profesor mantengo la neutralidad mayor que puedo en mis intervenciones. Por otro lado, no termino de ver que simplemente cuestionar una idea sea una interpretación particular o una manipulación. Ni siquiera una forma de adoctrinar. Lamentablemente las garantías procesales que tanto exaltan y defienden algunos y el cumplimiento sistemático de las normas no nos garantizan que el sistema funcione, ni mucho menos que se haga justicia. Y sí, me parece de sentido común, que un terrorista que haya matado a más de 20 personas no esté en la calle a los 25 años, o que una persona que ha perdido a su padre en una guerra tenga derecho a recuperar su cadáver. Un sentido común que quizás no sea compatible con las reglas procesales. Las mismas que han permitido tanto una cosa como la otra. ¡Saludos!

Amigo Miguel. Rápidamente has contestado. Muchas gracias. Con brevedad te comento dos cosas. Con referencia al concepto de “justicia justa”, es decir, como señalas, sobre si lo legal es justo, como todos sabemos este es un debate antiguo, Antigona…Bien, en mi opinión, cercana al positivismo jurídico, dejando aparte los debates filosóficos, lo justo lo definen las leyes. Efectivamente hay un concepto subjetivo, personal, moral, que, con frecuencia, choca con la justicia legal. Y sobre esto, que es un problema en sentido riguroso, es decir que no aparece una solución a mano, solo se puede constatarlo. Otra cuestión sería sobre “el origen de esa conciencia moral” que hace que, a veces, algunos se jueguen la vida desobedeciendo leyes-injustas. Los justos y la Shoah. Con referencia a la neutralidad en clase, esta es muy difícil, sobre todo en la clase de filosofía que trata precisamente de estos asuntos. Conozco el caso de una profesora de ciencias que llevo a clase un bote con un feto de unas semanas para mostrar que era humano. Por estas razones, hace ya tiempo, sostuve, en el antiguo foro, que la filosofía como asignatura en la enseñanza secundaria debía desaparecer. Solo tendría sentido como una especie de historia de la cultura. No entro en este debate de nuevo, ya se que es una opinión muy minoritaria. ¿En cuantos países occidentales existe esa asignatura? Saludos cordiales, el búho.

¡Hola Buho! Te doy las gracias por tus felicitaciones. Y comparto la reflexión tuya que dice: “Si se admite que, en nombre de una “justicia de sentido común”(¿?) se pueden saltar las leyes….” Bueno, la comparto siempre y cuando esas leyes sean justas. Y ahí es donde radica el problema y donde es totalmente válida la reflexión de Miguel que se cuestiona si es defendible una concepción del derecho que nos obligue a acatar ciertas leyes aún a sabiendas de que son injustas. Lo que ya no comparto es tu reflexión final. Tampoco sé, porque no lo citas, si iba dirigida a Miguel, aunque todo parece apuntar a ello. Y no la comparto porque toda generalización es errónea. Hombre, buho, si lo que estás diciendo es que cualquier persona (profesor de filosofía, de ciencias, de arte, político o periodistas) es capaz de manipular, pues francamente, no voy a ser yo el que te desmienta. Si lo que quieres decir es que los profesores de filosofía, y por su misma condición, manipulan, pues no puedo compartir tu opinión. Además buho, si hay una persona en este foro que es bastante ecuánime, ese es Miguel. Si una persona defiende una posición, aunque sea la defensa de Garzón (y no es el caso de Miguel porque él no ha defendido ni condenado a Garzón. Su reflexión es más profunda) de forma honesta entonces no cabe tildarla de manipuladora. Se la podrá tildar de errónea o de contradictoria, pero no, de manipuladora. Defender el ateísmo, el nihilismo, el aborto o una concepción de derecho que se reduzca a lo que establezca la ley no es una manipulación. Defender la creencia en Dios, lo absoluto, el que se sea persona desde el momento de la concepción o una concepción de derecho que defienda la existencia de valores objetivos no es una manipulación. La manipulación consiste en decir defender la libertad de creencias, y a continuación, tratar de imponer, y haciendo creer que no se te está imponiendo,tan sólo a una de ellas. La manipulación consiste en decir defender el que se repare a todas las víctimas ( porque todas ellas, y por su condición de víctimas, deben de ser reparadas), y a continuación, desenterrar a unas y permitir que otras sigan enterradas. Y la manipulación consiste en que un juez "mande" a un pobre desgraciado a la cárcel haciendo uso del adagio:"el desconocimiento de la ley no exhime de su cumplimiento", y que a continuación, quiera él librase de la misma, conociéndola e incumpliéndola. Un cordial y afectuoso saludo, Buho.

Amigo Elias. Conozco, epistolarmente, a Miguel hace años y se de su ecuanimidad y liberalismo, razón por la que, de vez en cuando, aparezco por este blog, como antes por el foro que, lamentablemente, desapareció. Veras que no me he interesado en discutir, aquí, temas de rabiosa actualidad:las andanzas del sr.Garzón no son el tema que me ha traído,aunque, privadamente, tengo mi opinión. Como he escrito en mi anterior, el tema, interesante, es "si la justicia es un asunto, solo procesal, o si hay una justicia más allá, como proclama Antigona". Como señalaste, hoy en día se habla de la justicia como resultado de la ley. Y eso, como señalo Miguel da lugar a problemas. Las "leyes-injustas", que evidentemente, haberlas haylas. Si no se sobreentiende un platonismo,("lo justo o lo injusto no depende de la opinión de la mayoria"), determinar qué sea lo justo es un problema. Saludos.

Estimados Elías y buho. No quisiera que penséis que me ha molestado el comentario, ya que efectivamente hcae ya años que venimos intercambiando de manera intermitente mensajes. Entiendo la crítica de buho, pero también creo que hay muchos profesores honestos, entre los que me gustaría incluirme, que hacen de la neutralidad teórica uno de sus objetivos. Mis propios alumnos me preguntan a menudo: ¿Pero tú qué piensas? y jamás les he dado una opinión. Algo que, curiosamente, suele despertar quejas y críticas por su parte... Me gustaría volver al tema: quizás el "juez estrella" haya eclipsado lo que yo queria discutir que va más allá de Charles Bronson y Clint Eastwood. Os propongo el siguiente "experimento": supongamos que las leyes de un estado se pueden expresar de una forma lógica, como un sistema axiomático. Hay unas leyes fundamentales, y otras que se derivan de ellas. y supongamos que el sistema es compacto, coherente. y que ante cualquier caso es capaz de ofreer un resultado: culpable o inocente. Pues bien, si aceptamos el símil, desde Gödl están demostradas dos cosas: que o bien logramos un sistema capaz de juzgar todos los casos, y asumimos que alguno de ellos pueda ser juzgado como culpable e inocente a la vez. O bien, nos garantizamos la coherencia interna, pero en ese caso habrá pleitos que no se puedan resolver. Sé que la comparación no todo lo buena que debiera pero lo que quiero decir estaba expresado un poco en mi anterior comentario: el sistema procesal puso a un terrorista en la calle. A mi parecer de manera injusta. Y el sistema procesal, enredado en principios y tecnicismos jurídicos, impide que se repare a las víctimas de la guerra y la dictadura. Y quede claro, que cuando hablo de víctimas me refiero a todas: a las de Paracuellos del Jarama y las de cualquier otra localidad española. Este es el problema que, Garzón aparte, me gustaría discutir...

Estimados Buho y Miguel El Teorema de Gödel, y como muy bien dices, lo que demuestra (aunque yo más bien diría que confirma) es que en un sistema (lógico) no pueden demostrarse todas y cada una de sus premisas. Siempre debe de asumirse alguna de sus premisas. El experimento que tú planteas ya se ha realizado desde hace mucho tiempo. Concretamente desde la ilustración. Dicho experimento partía del principio de que la persona se reducía a la existencia de una “razón pura”. Kant pensaba, y ya sabemos hoy que equivocadamente (el Teorema de Gödel no hace sino confirmarlo) que con la mera razón (y no hablo de la práctica sino de la pura) no puede llegarse tan lejos como se pensaba. El problema de Kant, como el de toda la ilustración, no fue destacar la importancia que poseía esa supuesta razón pura, sino la de considerarla como una nueva Diosa, a la que todos teníamos que adorar. Fue esa nueva concepción de la persona, que no tenía en cuenta otras dimensiones constitutivas del hombre como la social o la histórica, sino tan sólo la individual(y dejando de lado el sentimiento y la voluntad), y defendida interesa y deliberadamente por la burguesía capitalista, la que nos ha llevado a interpretar los Derechos Humanos en clave individualista o la que lleva a una concepción del Derecho como normativista o legalista. Lo justo es lo que la Diosa Razón (individuo, yo), y encarnada en ley, legisle. Y según esta concepción,tendrá que ser el hombre el que se ajuste a las leyes y no las leyes la que se ajuste al hombre. Por cierto, no recuerdo en estos momentos quién dijo aquello de que el hombre no está hecho para el Shabat sino que es el Shabat el que está hecho para el hombre, con gran escándalo de muchos. Dices, Miguel: “Y el sistema procesal, enredado en principios y tecnicismos jurídicos, impide que se repare a las víctimas de la guerra y la dictadura” Esa frase, y lo que pone de manifiesto, es la gran confusión y la esquizofrenia en la que se encuentra sumida la sociedad Europea en general, y la Española, en particular. Porque en esa frase están entremezcladas dos concepciones del Derecho que son del todo irreconciliables. Una es aquella concepción del Derecho que considera como justo aquello que se establece mediante el derecho normativo o positivo, y la otra, una concepción del Derecho que considera la existencia de unos valores objetivos, y por tanto, independientes de las leyes positivas o normativas. Y claro, o una u otra, pero no las dos a la vez. Por tanto, lo que está enredado no son los tecnicismos jurídicos entre sí, sino que lo que está enredado, son los tecnicismos jurídicos con el derecho objetivo (lo que se le debe a los otros). Y esa esquizofrenia suele acarrear una gran dosis de hipocresía. Cuando nos interesa decimos que lo justo es aquello que se establece mediante la ley, y cuando no, decimos entonces que lo justo es lo justo independientemente de lo que diga una ley o norma. Verán, si lo justo es lo que se establece mediante una norma, pues entonces, si se aprueba una ley del aborto, de los matrimonios homosexuales o de amnistía, pues entonces, eso será lo justo. Pero si a continuación vienen otros, y modifican dichas leyes, pues entonces, todos deberíamos de aceptar ahora que eso es lo justo porque así lo establece una norma. Y sería lo justo porque según esa concepción del Derecho si en Democracia, y porque la mayoría elige a sus representante, y estos establecen lo que es lo justo mediante una ley, pues entonces, todos deberíamos de aceptar que eso es lo justo. Pero es que nadie se cree esa “milonga”. Eso sí, todos mantenemos dicha “milonga”. ¿Y por qué? Pues porque ello implicaría el tener que aceptar la existencia de unos derechos objetivos. Y aceptar la existencia de unos derechos objetivos implicaría el tener que fundamentar la existencia de dichos derechos objetivos. Pero fundamentar la existencia de unos derechos objetivos nos podría llevar a tener que aceptar determinados fundamentos (y no me refiero, ni siquiera en primera instancia, a Dios) que la Sociedad Europea hace mucho tiempo que dictaminó que son insostenibles. Es decir, Europa está intentando fundamentar su sociedad desde la “nada”. Y desde la “nada” nada se hace, o si algo se hace, inmediatamente se des-hace. O construimos desde el “ser” o construimos desde la “nada”. Y se haga desde donde se haga ello implica el tener que asumir una serie de contradicciones. Lo que ocurre es que muchos que construyen desde la “nada” (y porque es el caso que nos ocupa) no quieren después asumir las contradicciones que ello implica. Un Cordial Saludo

Y con esto ya termino definitivamente porque he de reconocer que estoy agotado con este tema. Bueno, una de las causas de Garzón, y sin duda la más polémica, está vista para sentencia. Y ahora, a esperar ¿y a esperar el qué? Pues sin duda, la tan anhelada sentencia. Pero es que alguien, y en su sano juicio, puede pensar que dicha sentencia, e independientemente del sentido de la misma, va a cambiar algo. Pero es que alguien que piense que Garzón sea inocente va a cambiar de opinión porque la sentencia lo declare culpable. Pero es que alguien que piense que Garzón sea culpable va a cambiar de opinión porque la sentencia lo declare inocente (o mejor dicho, no culpable). Todos sabemos que nadie va a cambiar de opinión. ¿Pero porqué nadie va a cambiar de opinión? Por una sencilla razón. Porque lo que no consiguió el régimen Franquista lo ha conseguido el “régimen” democrático. Y lo que ha conseguido el “régimen” democrático es “matar” a la justicia (bueno, en realidad a una forma de entenderla), pero sobre todo, a la confianza en la misma, independientemente de en qué “bando” se esté. Porque ahora, ni los “vencedores” ni los “vencidos” creen en la justicia. Todos, absolutamente todos, e independientemente de que apoyaran a uno de los bandos o a ninguno (esa tercera España que nunca termina de surgir) creían en la justicia. Todos creían que existía una justicia independiente de las normas. En lo que no se ponían de acuerdo era en lo que cada bando entendía como justo. Y lo resolvieron matando al que defendía justamente lo contrario. Y la gran locura consistió en que matar al que defendía lo contrario era precisamente lo justo. Ese fue, desgraciadamente, el sentido de lo justo que ambos bandos acabaron compartiendo. ¿Y a dónde se fue ese sentido de la justicia? Pues no se fue a ningún lugar sino que está en todas y cada una de las tumbas abiertas o por abrir. ¿Saben porqué ninguna persona va a cambiar de opinión? Pues bien, no voy a ser yo quien les responda a ustedes sino que van a ser ustedes quienes me respondan a mí. ¿Algunos de ustedes, e independientemente de la opinión que posean sobre el juez Garzón, creen que la fiscalía (y juzgando toda su trayectoria en la democracia) actuará en este caso conforme a un sentido de la justicia objetivo o a un sentido normativo de la justicia? ¿Algunos de ustedes, e independientemente de la opinión que posean sobre el juez Garzón, creen que los magistrados del Tribunal Supremo (y juzgando toda su trayectoria en la democracia) actuará en este caso conforme a un sentido de la justicia objetivo o a un sentido normativo de la justicia? Yo he juzgado al Juez Baltasar Garzón por ser uno de los máximos responsable del descrédito y de la politización de la justicia. Y este delito es mucho mas grave y causa mas daño a la sociedad (especialmente a los jóvenes) que todos aquellos delitos por los que ahora se le está juzgando. Pero claro, como no hay ninguna norma que diga que el descrédito o la politización de la justicia sea constitutivo de delito, pues entonces, no se lo puede juzgar por ello. Pues no señor, yo lo he juzgado, y mi veredicto es de culpabilidad. PD: Mi crítica no debe de extenderse a jueces y fiscales que desempeñan su labor de funcionarios públicos (aunque ellos no se consideren funcionarios) en todos los juzgados de la geografía española y en las condiciones que todos conocemos. Mi crítica a la justicia va dirigida a los Tribunales Superiores de Justicia, Audiencia Nacional, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional y Fiscalía General del Estado.

¡Hola otra vez! Personalmente sigo pensando que hay cierto límites, probablemente inherentes a la condición humana, que nos vienen impuestos. No veo en Kant un exaltado de la razón por ningún lado: más bien, dice en CrP una persona que se ve obligada a "quitarle sitio a la razón, para cedérselo a la fe". No me gusta ese cliché de la ilustración como fe ciega, casi fanática, en la razón, porque es construir una imagen que puede servirnos para dar una clase mal dada y generalizar. Tampoco creo que el sistema jurídico, como tal, haya intentado ni siquiera asemejarse a lo que planteaba. Más bien creo que cualquier intento de poner negro sobre blanco qué es la justicia está condenado al fracaso. Y que la aplicación machacona y sistemática de reglas puede llegar a ser irracional. Y esto es lo que hace obligatorio, precisamente, que nos juzguen jueces, y no máquinas. ¡Saludos!

Hola Miguel, saludos. Pensando qué decir al problema que planteas para discutir, encuentro los comentarios del amigo Elias, con el que hace unos días escribía sobre algo relacionado, los derechos humanos, según otro texto tuyo. Quizás entendí mal tu primer comentario cuando escribías:” ¿Qué ocurre si para hacer justicia hay que saltarse una de esas reglas, una de las normas procesales que, tratando de garantizar la justicia pueden provocar justamente lo contrario?”, me pareció que se justificaba saltarse las reglas para hacer justicia. De ahí mi referencia a los justicieros privados. Tu referencia a Gödel la encuentro adecuada, aunque se refiera a los sistemas formales axiomáticos. Creo que es un ejemplo sutil. No hay ningún sistema que se garantice a si mismo. Con brevedad. Creo que hay que distinguir entre el horizonte, el campo al que se refiere la ley, y los casos concretos. En este segundo aspecto, los casos, habría que distinguir entre lo que dice la norma y cómo lo ve el sujeto. No se puede pretender dar una respuesta simple a algo complejo. Por eso los antiguos hablaban de la “epiqueya”, la equidad, que se refiere a la aplicación de la justicia. En Wikipedia se hace un resumen correcto del tema, desde Platón a los modernos. Dicho esto, leí hace tiempo, que en Alemania una madre disparó en el juicio contra el asesino de su hija. La absolvieron. Hablando del caso del sr. Garzón, he leído que el sujeto ha afirmado que “tiene la conciencia tranquila”. Pero la conciencia individual, no constituye ningún referente suficiente, a nivel social. En el caso de este sr. parece que interpretaba la equidad de manera sectaria, en el mejor de los casos. Saludos cordiales, el búho.

¡Hola, Miguel! Yo lo que trataba de decir es que la ilustración es ese proceso que culmina (en una de sus ramas) en la exaltación absoluta de la razón. Sé que kant, y como tantas veces se ha dicho, intenta reconstruir con el corazón (crítica de la razón práctica) lo que ha destruyó con la razón (crítica de la razón pura). Digamos que en Kant estaba el gérmen (aunque esa no era su intención) que llevó a muchos a convertir a la Razón en una Diosa. Dices: “ Más bien creo que cualquier intento de poner negro sobre blanco qué es la justicia está condenado al fracaso. Y que la aplicación machacona y sistemática de reglas puede llegar a ser irracional. Y esto es lo que hace obligatorio, precisamente, que nos juzguen jueces, y no máquinas.” Verás Miguel, no me queda suficientemente claro si lo que quieres decir con esa frase es que Garzón es un Juez, y el Tribunal Supremo, es una máquina. No me queda suficientemente claro si lo que estás defendiendo es que al juez Garzón, y por no ser una máquina, puede ir más allá de lo que esté negro sobre el blanco, pero el Tribunal Supremo (y si fuese el caso) de que fuera más allá de lo que esté negro sobre blanco, porque tampoco desea convertirse en un máquina, entonces, es algo que está del todo injustificado. Porque tan juez fue el juez que llevó el Caso Gurtel como tan juez es el juez(tribunal) que llevó la causa de las escuchas ilegales ¿o no? y si no, ¿porqué no? Tampoco me queda suficientemente claro cuál es tu idea de justicia (normativa, subjetiva, objetiva..), y sobre todo, cuál es el fundamento de la misma. Y creo que tener claro cuál es la idea de justicia que se defiende, y sobre todo, cuál es el fundamento de la misma, es necesario para poder dar una buena clase de filosofía. Sé que éstas son cuestiones muy controvertidas. Pero quizás sería todo mucho más fácil si todos dijésemos abiertamente lo que pensamos. Un Saludo

¡Hola Elías! La justicia, creo, no puede ser ni subjetiva ni objetiva. Con esto quiero decir: que ni puede depender de la voluntad de un solo ciudadano, ni tampoco de propiedades objetivas que encontramos en la realidad, donde hay cosas, pero no leyes ni normas. Partiendo de aquí, tampoco me parece que sean puras normas, en la linea del positivismo jurídico. Creo que las normas crean un campo de juego, delimitan el contexto en el que se ha de juzgar y lo que se ha de cumplir, pero luego hemos de ser racionales, y aunque rechazo que las normas sean objetivas, creo precisa cierta fundamentación iusnaturalista, si quieres en la linea de los DDHH: la dignidad del ser humano no tiene que ser reconocida por ningún código. No sabes cuánto lamento que el asunto Garzón se haya cruzado con esta discusión que quería plantear. Si la hubiera escrito dentro de un mes hubiera puesto un ejemplo distinto. Lo que quiero decir con esa frase es que, en mi opinión, hay una serie de leyes, pero juzgar implica un ejercicio de prudencia, si me apuras en el sentido aristotélico de la palabra: ver si un caso particular encaja en leyes generales. Premíteme otro ejemplo: ¿Te parece justo el indulto al preso que más tiempo ha pasado en la cárcel por delitos menores? Si la justicia fuera mera aplicación de reglas, debería permanecer en la cárcel. Pero si se tienen en cuenta criterios de equidad y proporcionalidad, parece razonable indultarle. A eso me refiero cuando digo que no nos pueden juzgar máquinas, y en ningún caso, ni en el artículo ni en ninguna de mis participaciones posteriores, estoy queriendo lanzar opiniones indirectas sobre el caso de Garzón. Y ya que estamos te diré mi opinión al respecto: que la sentencia sea unánime me parece un signo claro de que Garzón obró saltándose un principio fundamental, como es el principio de defensa, por lo que la defensa me parece justa y adecuada. Y no creo que la reacción que está habiendo, como decir que no se puede perseguir la corrupción, sea ajustada. Se puede perseguir, pero respetando la ley, no saltándosela. ¡Saludos!

Hola, Miguel! Lo mejor, y tienes toda la razón, es olvidarse del juez garzón (y no lo digo irónicamente). Sabes perfectamente que tu idea de la justicia es totalmente insostenible. Y por muy extraño que te parezca lo que te voy a decir es la misma que yo sostengo. Creo que el hombre es un “ser” que consiste en “un tener que hacerse”. Tiene que autodeterminarse. Y esa autodeterminación implica la búsqueda de su propia plenitud y felicidad. Y esto me llevaría a defender una concepción subjetiva del derecho. Pero creo que con una concepción subjetiva o formal del derecho no se llega muy lejos. Si no se considera que, y de algún modo, existen una serie de derechos objetivos, jamás alcanzaremos la verdadera justicia. ¿Qué mi concepción es contradictoria? Pues, quizás. ¿Que tengo que asumir mis contradicciones? Pues por supuesto que sí. Esto en cuanto a la dimensión teórica. Pero es que todos sabemos que hay una dimensión práctica de la filosofía. Y es ahí, precisamente ahí, donde hay que constatar su validez. Y considero que si bien en el terreno teórico posee algunas contradicciones es en el terreno práctico donde queda perfectamente validada. Hay otras concepciones del derecho que posiblemente impliquen menos contradicciones teóricas, pero que a nivel práctico, no se consiguen validar. Haces una interesantísima pregunta “¿Te parece justo el indulto al preso que más tiempo ha pasado en la cárcel por delitos menores? Si la justicia fuera mera aplicación de reglas, debería permanecer en la cárcel. Pero si se tienen en cuenta criterios de equidad y proporcionalidad, parece razonable indultarle.” Antes de contestar decirte que con ese mismo argumento de la equidad y de la proporcionalidad podría defenderse la pena de muerte o la cadena perpetua. Y lo digo porque muchos que critican al sistema americano por poseer la pena de muerte o la cadena perpetua no saben que lo hacen precisamente haciendo uso del mismo principio de aquellos que están en contra del sistema americano. El sistema americano no establece la cadena perpetua porque esté escrito negro sobre blanco. Sino que está escrito negro sobre blanco porque consideran que ciertos delitos, y en proporción al daño causado, deben, y por equidad, ser castigados con la cadena perpetua o con la pena de muerte. Y ahora sí, en cuanto a lo del indulto al preso que más tiempo ha pasado en la cárcel decir: 1.-Si lo comparamos (criterio de proporcionalidad) con etarras que han segado la vida a decenas de personas y han cumplido menos pena que dicho preso, pues entonces, lo que habría que hacer con el preso que más tiempo ha pasado en la cárcel es liberarlo y ponerle su nombre a una calle o a un parque público. Porque mira que tiene narices la cosa. En realidad esto supone una perversión del criterio de proporcionalidad. No se trataría tanto de rebajar la pena de dicho preso como la de aumentar la de los etarras. Por cierto, aprovecho la ocasión, y haciendo uso de ese mismo criterio de proporcionalidad, para decir que estaría totalmente justificado la cadena perpetua o la pena de muerte (en mi caso, y por creencias religiosas, no puedo aceptar la pena de muerte) de los etarras.Y cuando digo que está plenamente justificada me refiero a que hay razones racionales para su defensa. 2.- Yo sólo entiendo la justicia, si ésta, parte de las víctimas. En este sentido no sé si su condena es justa o no. No sé, y tendría que estudiar su historial, para saber cuánto daño y sufrimiento ha causado ese señor a sus víctimas. ¿Sabemos si a ese señor se le dieron beneficios penitenciarios, y haciendo uso de ellos, volvía sistemáticamente a delinquir? ¿Cuánto sufrimiento o dolor ha causado a sus víctimas? Quizás un tirón de bolsos sea un delito menor. Pero es que hay personas mayores que tras una experiencia traumática como esa (y hay muchos tirones de bolsos) se recluyen en sus casas por miedo a sufrir nuevamente dicha experiencia. Había un “aparca-coches”, cuando yo era pequeño, que tenía atemorizado a todo el barrio. Especialmente era muy violento verbalmente con las personas mayores que llevaban aparcando toda su vida el coche en la vía pública. Esas personas mayores, y según me contaba mi padre, estaban muy asustadas fruto de unas amenazas que se repetían diariamente. Quizás fuese un delito menor, pero es que el miedo, es un problema mayor. En numerosas ocasiones se avisó a la policía. Pero no pudo hacer nada. No había nunca testigos (siempre amenazaba a las personas mayores cuando estaban solas) y además la policía decía que sólo por eso no le iba a pasar nada. Por cierto, un día lo dejamos de ver por el barrio. Y lo dejamos de ver porque le había metido un navajazo a una de esos pobres viejos por no darle dinero cuando aparcaba su coche (como llevaba haciendo toda su vida) en frente de su casa. Esto último, obviamente, ya no era un delito menor. Pero en fin, que cada uno saque su propia moraleja Un Saludo.

Amigos "Roma locuta, causa finita", dejemos de una vez al sr.Garzon debatiendo con su conciencia,"O coward conscience, how dost thou afflict me! La justicia“ius suum cuique tribuere”, según la clásica definición, es, evidentemente, un asunto social. Regula las relaciones entre los miembros de una sociedad. De acuerdo pues con esto, la sociedad, el colectivo, es la fuente del derecho y de la justicia.Los filósofos, buscan “el fundamento del fundamento”, lo que parece razonable ante el hecho de la existencia de “muchos derechos, muchas justicias”. Pero, si no se presume la existencia de algún fundamento previo, como sospecho es la idea de nuestro amigo Elias, fundamento que al ser absoluto estaría por encima de toda crítica, "mas allá del cielo", sería el SUPER FUNDAMENTO, EL AVALISTA UNIVERSAL, no se puede hablar de una justicia objetiva independiente de las culturas históricas, creo. De ahí la pertinencia del teorema de Gödel. Esto es lo que pienso, pero como dijo Platón, "Dios sabe si esto es realmente cierto…” Saludos a todos, el buho.

Parece que he llegado tarde al debate; mi opinión es que existe una "razón procesal" que no es una forma unívoca general sino que no se separa de los asuntos de los que trata, la justicia en este caso, de los contenidos y el contexto donde la razón se ejercita; se debe mantener en una racionalidad categorial específica donde la razón procesal se ejercita como sabiduría mundana; no es una abstracción raciomorfa conductiva o subjetiva; la razón procesal ha llegado a ser tal porque ha llegado a institucionalizarse y eso no puede desaparecer, pues define una racionalidad característica de la humanidad, aunque no garantice la paz universal, y por eso lo irracional también esta dado en un fondo de racionalidad. El plano abstracto al que la sabiduría académica pueda elevar ese ejercicio no debe sobrepasar el plano de la crítica que lleva los materiales a la conciencia humana para establecer una unidad que articula la convivencia.

Hola, Buho! Una persona puede considerar perfectamente que el fundamento último de la justicia está en Dios. Pero es que vivimos en una sociedad laica, y flaco favor se haría a la misma, si se intentara fundamentar la justicia humana en la justicia Divina. A parte de que todos sabemos, y gracias a la experiencia histórica, a lo que nos ha llevado la imposición de dichas tesis. Ya dije, y en relación a Nietzsche, la imposibilidad de la fundamentación de un sistema absoluto de creencias. Pero ello no obsta para que sea necesaria la necesidad de una fundamentación. Yo he hablado de la necesidad de una fundamentación de la justicia pero en ningún momento he hablado de una fundamentación absoluta de la misma. Y menos, que esa fundamentación (filosófica) última deba de estar en Dios. Para mí, la fundamentación última debe estar basada en el concepto de persona. Cuestión aparte es lo que cada uno entienda por ser persona. Creo que se puede sostener una concepción de lo que es ser persona independientemente de que en un momento ulterior se nos plantee la duda de si existe un fundamento último y absoluto de la misma. Y ahí, que cada uno responda, como mejor sepa y pueda, con un juicio afirmativo, negativo o suspensivo. Creo que el concepto de persona, entendida ésta como individuo, es un profundo error. Eso lleva a una concepción del derecho que acaba incurriendo en el individualismo. Y creo que la carta de los Derechos Humanos (con todo el avance que ha supuesto para la historia de la humanidad), e interpretada en esos términos, no termina por alcanzar aquello que tanto deseaba. Creo que el concepto de persona, entendida en términos de colectividad, acaba incurriendo en un colectivismo despersonalizador. Ni individualismo ni colectivismo. Y todo ello porque tan materialista es el uno como el otro. En ambos casos se acaba identificando a la persona con un objeto. En un caso se acaba tratando a los demás como objetos (individualismo) y en el otro se acaba anteponiendo la sociedad a la persona, con lo cual ésta acaba, e igualmente, reducida a ser un mero objeto. Todos conocemos aquella celebérrima frase:!Libertad, igualdad y fraternidad! El haber reducido el hombre a su libertad ha sido la causante de un individualismo que nos ha llevado a un neoliberalismo insostenible. El haber antepuesto la igualdad (sociedad) por encima de las personas ha dado lugar a un colectivismo igualmente alienante de la persona. Y ya es hora de entrar en una nueva época: La de la fraternidad. ¿Por qué de esa triada nunca se ha tenido en cuenta a la fraternidad? Personalmente considero que para la elaboración de dicha concepción del derecho es tan necesario, recoger y aunar, lo mejor de la tradición liberal como lo mejor de la tradición marxistas. ¿Que cuál es el pegamento? Pues ahí es donde radica la dificultad. Creo que la denominada sociedad del bienestar iba por buen camino en aras de alcanzar dicha fraternidad. Pero se cometieron muchos errores y excesos. Un Saludo

Hola, saludos. Creo que Miguel cuando el pasado dia escribió: “Más bien creo que cualquier intento de poner negro sobre blanco qué es la justicia está condenado al fracaso. Y que la aplicación machacona y sistemática de reglas puede llegar a ser irracional. Y esto es lo que hace obligatorio, precisamente, que nos juzguen jueces, y no máquinas.” resumió correctamente lo que se puede decir. A niveles prácticos, evidentemente, los juristas definen que lo justo esta definido por las leyes, aunque esto, como vemos todos los días por los casos, tampoco determina “absolutamente”, lo que sea justo. Los filósofos teorizan sobre lo justo, pero como también se ve no hay una definición plausible, a no ser que “se presuponga ese fundamento absoluto”, que, más o menos, es Dios.(Que como se puede deducir es otro presupuesto para explicar la racionalidad del mundo. Al menos para la pretensión de explicar deductivamente su existencia. No pretendo debatir sobre esto. Es una digresión colateral.) Por lo que el caso de la justicia es otro más de los conflictos, (polemos), en los que consiste la vida, según Heráclito. Saludos a Heracles. Saludos cordiales, del buho