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¿Es posible seguir siendo modernos?

La cuestión de nuestro tiempo · Filosofía


Una de las cuestiones más acuciantes de la filosofía, y de la cual penden otras tantas, es lo que podríamos llamar problema de la modernidad. Asunto al que es casi obligado aludir al finalizar la explicación de Nietzsche en 2º de bachillerato. Para muchos, el debate modernidad-posmodernidad está agotado y no conduce a ninguna parte. Tampoco faltan quienes consideran que no es, ni mucho menos, un debate nuevo en la historia de la filosofía. Dejemos de momento las cuestiones que puedan ser más académicas: la oposición modernidad-posmodernidad es en cierta forma la caja de Pandora que encierra otras muchas cuestiones filosóficas, como el mito del progreso, el valor de la ciencia o la capacidad de la razón humana. Así que, aunque sólo sea por esto, merece la pena dedicarle atención más aún si tenemos en cuenta que mucho de lo que ocurre en nuestros días también guarda relación con el asunto.

El proyecto moderno se comenzó a construir en el siglo XVI con ingredientes bien diversos: revolución científica (Galileo), reforma protestante, revoluciones liberales, instauración de la democracia, física de Newton… Todos estos factores van cristalizando en una forma de ver el mundo que confía en la razón como fundamento último del conocimiento y del obrar. La Ilustración es en cierta manera el apogeo de la modernidad, y asienta ideas que se mentendrán a lo largo del tiempo: el progreso a lo largo del tiempo, y la confianza en que la ciencia y la tecnología, unidas a la implantación de la democracia como sistema político más racional llevarán al ser humano a vivir en condiciones ideales, en las que la justicia sea una realidad y no sólo una idea. En definitiva: la modernidad es un proyecto social, ético, político y antropológico con unas altas expectativas respecto a la posibilidad de realización del ser humano.

La cuestión capital es que la modernidad ha mostrado su debilidad. A nivel teórico, por la crítica de los llamados maestros de la sospecha (Marx, Freud y Nietzsche), pero también desde un punto de vista práctico: Auschwitz, Hiroshima y Nagasaki son también artefactos impulsados por una razón científica que no atiende a fines. De una forma traumática, hemos tomado conciencia de los límites de nuestra razón y de sus caras ocultas. La crítica que desató Nietzsche en su día se ha instalado en nuestra vida cotidiana, diluyendo la presencia de la religión o la moral. Más que en ningún otro tiempo, el nihilismo parece haberse apoderadode nuestra civilización. Y de una manera contradictoria: la misma razón que reivindicamos en según qué situacione que consideramos avances es demolida cuando se trata de establecer acuerdos, leyes o normas de tipo moral. Vivimos instalados en la contradicción, sin que esto parezca afectarnos demasiado. ¿Podemos en estas condiciones seguir considerándonos descendientes de la modernidad, asumir sus valores y su proyecto? ¿Implica la posmodernidad una negación de la misma o tan sólo una revisión crítica? No es una cuestión puramente filosófica: recorre los aspectos más elementales de la vida, aunque no queramos darnos cuenta de ello.

§ | Miguel | 13/Abr/2011 | 18:04 | Añadir comentario | Añadir trackback

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4 comentarios a “¿Es posible seguir siendo modernos?”

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Hola Miguel; que la razón moderna haya sido llevada a cabo en el nazismo me parece algo superfluo, porque mismamente el autor de “Mi lucha” se guiaba constatemente por astrólogos, e hizo ahorcar al mas famoso de Alemania por aconsejarle el ataque en una ofensiva que perdieron; pero aun suponiendo que los “científicos” del nazismo existieran y aplicaran la razón “moderna”, desde luego sí que lo hicieron acorde a unos fines muy determinados. O sea que esa afirmación necesita matices importantes. Toda forma de pensamiento tiene sus límites, pero eso tampoco implica que llegados a tales, debamos desconfiar de la “razón”.
Otra crítica que quería hacerte es esa identificación de Nietsche con el nihilismo, cuando el propio Nietzsche luchó contra tal “nihilismo europeo”; otra cosa es que el nihilismo se deje o no criticar por Nietzsche o quien sea, o que al hacer una crítica fallida de él al final veamos que somos aún más nihilistas.
El modernismo se caracteriza (Gustavo Bueno en “ensayos materialistas”) por una dialéctica entre monismo y finitud del mundo; es decir, si toda filosofía occidental ha establecido un monismo filosófico tan absoluto que culmina con el modernismo que los propios ateos no podían demoler, porque el monismo desecha la infinitud y la resignación ante la muerte para establecer la unidad de los seres, nosotros y otros, y el rechazo de mundos polivalentes,de tal forma que exige una misma regla de construcción de todo,la unidad de la Providencia, o como mucho el dualismo ontoteológico cristiano como inmanentismo espirtualista de Hegel,o el pluralismo infinito leibniziano, que no dejan de ser monismos filosóficos, que realizan la más grande hipostatización de la idea de unidad, todo ello aterriza en la metafísica como ya sabemos, en la unidad ontológica REAL del mundo; ES DECIR, QUE SOMOS, NOSOTROS LOS AÚN MODERNOS, TAN REALES COMO METAFÍSICOS. UNIDAD DEL MUNDO, CONCIENCIA Y ESPÍRITU ES LA TRÍADA MÁS DAÑINA A LA QUE AÚN SERVIMOS. Y es la que crea las contradicciones, no ontológicas, que son muy sanas y recomendables, sino psicológicas.

§1 | heracles | 13/04/2011 | 20:03

¡Hola Heracles!
No se trata de que el nazismo “realice” la razón, sino de que hubo proyectos del nazismo que no hubieran podido salir adelante sin la colaboración de la razón científica que durante siglos fue sinónimo de progreso. Precisamente una de las ideas de la modernidad, presente por ejemplo en el racionalismo, es que el pensamiento humano no tiene límites, y si ahora hemos tomado conciencia de los mismos sí parece que estamos en un momento distinto.

Cuando identificaba a Nietzsche con el nihilismo estaba pensando en el nihilismo propio de la voluntad de poder y el superhombre, el de aquel que supera el absurdo de la existencia y lo convierte en su punto fuerte.

Si nos fijamos, por poner otro ejemplo, en la desaparición de la certeza, o en la crisis de la verdad, creo que sí hay motivos para pensar que nuestro tiempo es distinto al moderno y al ilustrado. No sólo porque haya pasado la historia (verdad de perogrullo) sino por el marco cultural e ideológico en que vivimos.
¡Saludos!

§2 | Miguel | 14/04/2011 | 10:17

Un saludo Miguel; sigo pensando que en el nazismo sólo había pseudocientíficos, o en todo caso científicos que robaron a otros los métodos, por ejemplo a los rusos cuando antes del nazismo la revolución quería conseguir el nuevo hombre mezclado a chimpancés con humanos, más en concreto el semen humano en una hembra de chimpancé; esto es historia, pero no ciencia, porque no cualquier experimento que lleva a cabo la ciencia tiene que ser científico, como ya sabemos.
En cuanto a la infinitud, bueno, habría que matizar mucho, pero como resuelve Bueno, toda modernidad se disuelve en monismos filosóficos que olvidan la infinitud no directamente sino por aceptar el Mundo como unidad; decía Hegel que la infinitud de la conciencia está en su propia finitud, y de ahí que se pueda conocer por la conciencia. O sea que el tomar conciencia lo hace la propia modernidad.
Nietzsche pone en contraste en el Zaratustra al hombre moderno como nihilista, con el superhombre, también en “la genealogía de la moral”. La naúsea, la voluntad de la nada, el nihilismo, sólo se puede interpetar en Nietzsche como la causante el espanto; y , dice, ya que tal cosa la ha provocado el modernismo cristiano, sólo cabe el superhombre que libere la voluntad de tal cosa. El nihilismo es una enfermedad ajena,que no integra el sistema nietzscheano, sino que le viene de fuera; cómo propone superarlo es otro tema.
El modernismo, o mejor, los restos de la filosofía moderna vagan en conflicto con el mundo exterior, como Sócrates, y por ahí todavía debemos pasar todos para superar tal modernismo; en cuanto a la verdad, lo mismo, no hay verdad si no hay un previo “sacudirse de autoridades”. Pero como eso es la excepción, no veo que el marco cultural e ideológico actual suponga un momento distinto, sino más bien conciencia de cangrejo, pues se está rechazando el modernismo sin siquiera pararse a saludar.
En cambio si veo que, a través de las diferentes crisis de los últimos 50 años
el saber post-moderno encuentra su razón en la PARALOGÍA DE LOS INVENTORES de términos filosóficos, como Derrida, Foucault, por ejemplo; y la forma post-moderna que yo identifico con ellos es una forma construida a base de las crisis, podríamos decir, de las diversas formas históricas; incluso se me ocurre que siguiendo la clasificación de los períodos de la técnica de Ortega: técnica del azar, técnica del artesano y técnica de la técnica, la forma post-moderna nos retrotrae, incluso transportándonos a ella, a la primera técnica, la del azar que de repente se topa con un invento que re-estructura lo que se había des-estructurado a partir de la crisis de la metafísica.

§3 | heracles | 14/04/2011 | 21:10

“Vivimos instalados en la contradicción, sin que esto parezca afectarnos demasiado”

Mientras en Europa los estómagos estén llenos no afectará contradicción alguna. Pero pobre Europa cuando ello deje de ser así. Veremos cuanto dura la democracia, el talante, los derechos humanos y las buenas intenciones. Y todos sabemos como se las gasta Europa cuando comienza a destruirse a sí mismo.

Un Saludo

§4 | elias | 19/04/2011 | 10:06

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