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Generaciones perdidas

Clase de bachillerato: debate de ideas y propuestas

Hoy ofrecemos batido filosófico. Ingredientes para 25 personas: antropología cultural, filosofía de la historia, ética y filosofía política. Preparación: en una reflexión durante la clase, emplear la expresión "generación perdida". Dejar enfriar y que espese. Consumir a temperatura ambiente. Esta podría ser la receta de una de las clases de Filosofía y ciudadanía de la semana pasada. Terminábamos el tema de antropología con referencias al intercambio cultural y la mezcla, que puede llevar también a compartir modelos éticos y políticos. A medio camino entre el etnocentrismo y el relativismo, la convivencia de diversas culturas no debe llevarnos a una postura acrítica, y comentábamos el logro que supone la democracia, con todas sus imperfecciones y limitaciones, como forma política. Más aún si lo comparamos con cualquier sistema totalitarista, basado en la teocracia o en la ciega fe en la dictadura del proletariado. Modelos que han generado varias generaciones perdidas a lo largo de la historia.

La expresión "generaciones perdidas" hizo que varios alumnos saltaran como un resorte, argumentando que esa expresión es falsa y absurda, ya que no tiene sentido aplicarla en la historia. Según ellos, cada generación vive en las condiciones en que vive, y ninguna puede considerarse perdida, ya que todas ellas han cumplido, como poco, con la conservación de la vida y el mantenimiento de una cultura. De la antropología a la filosofía de la historia: ¿Se puede hablar de "generaciones perdidas" en los siglos que nos han precedido" Mi respuesta llevó la argumentación a otro terrerno: una generación perdida es aquella cuyos individuos no han tenido la oportunidad de elegir por sí mismos, de escoger lo que quieren ser, aquellos que no han tenido las mínimas condiciones de vida como para rozar si quiera la felicidad. De la filosofía de la historia a la ética: ¿Puede entenderse que se ha perdido la vida de los que no han gozado de libertad, de los que no pudieron ser felices" Y todo ello con referencias a la poesía: quizás no siempre seamos conscientes de cuántas generaciones han vivido y sufrido para que nosotromos seamos quienes somos. Para que Ángel González sea Ángel González.

Profundizando en el asunto, varios alumnos argumentaban que cada generación ha logrado al menos reproducirse y que ninguno de nosotros es la persona indicada para saber si fueron o no felices, o si acaso hubo momentos concretos de la vida de nuestros ancestros en los que pudieron reír y disfrutar de la vida. De fondo, tenemos que elegir si nos conformamos con una mera función biológica, reproductiva, o aspiramos a algo más, tanto como especie como individuos. Y en mi opinión hay muchos momentos de la historia en los que las oportunidades a disposición de una aplastante mayoría eran prácticamente nulas. Quizás sea una cuestión de matiz, pero la historia, nuestra historia, puede leerse desde los ojos del sufrimiento y la opresión a la que se le hace un flaco favor maquillándole la existencia décadas o siglos después. La historia negativa, tan estudiada por Benjamin, puede romper con nuestros deseos optimistas e ilusionantes, mostrándonos una humanidad inhumana. ¿Existen entonces las generaciones perdidas" ¿Nos duele verlas y por eso las negamos" ¿O sencillamente el ser humano es capaz de sobreponerse a toda barbarie y opresión y encontrar momentos de felicidad en medio del horror"