Hay un niño en la calle
Un poema para estos días que vienen · Actualidad
Se avecinan fiestas que, entre otras connotaciones, suelen hacer que nos fijemos en la infancia: que revivamos la nuestra o que nos zambullamos en la de los más pequeños que nos rodean. Más de mil millones de personas celebran que el Dios en que creen se hace niño. A modo de despedida y felicitación, dejamos aquí un fragmento de un conocido poema de Armando Tejada Gómez:
“A esta hora, exactamente, hay un niño en la calle.
Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba
con las primeras luces de mi sangre, vendiendo
una oscura vergüenza, la historia, el tiempo, diarios,
porque es cuando recuerdo también las presidencias,
urgentes abogados, conservadores, asco,
cuando subo a la vida juntando la inocencia,
mi niñez triturada por escasos centavos,
por la cantidad mínima de pagar la estadía
como un vagón de carga
y saber que a esta hora mi madre está esperando,
quiero decir, la madre del niño innumerable
que sale y nos pregunta con su rostro de madre:
qué han hecho de la vida,
dónde pondré la sangre,
qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle.”


