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Hoy Paris… ¿mañana Madrid?

Sobre la integración de la inmigración · Actualidad


Foto de los indicentes de París de noviembre de 2007De un modo violento e inesperado, aquello de arde París se ha convertido en algo más que una canción. La destrucción y la barbarie se extienden y no parece fácil que esté próximo el fin de los conflictos. Una oportunidad para que aquellos que miran con recelo y desconfianza a nuestros vecinos de arriba saquen pecho, y hagan añicos ese lugar común según el cual el país galo es superior al nuestro, más civilizado, más desarrollado, más culto. Mira estos, que se creen el ombligo del mundo y ya ves cómo andan. Quemando coches y repartiendo estopa. Pero pongamos a un lado la enanez moral de quienes parecen alegrarse del mal ajeno y volvamos la mirada a nuestro país. Lo cierto es que, de momento, los mayores altercados de este tipo vienen provocados por desalojos de barriadas y son muy puntuales. Vamos, que ni punto de comparación. Salvo este tipo de sucesos, parece que el orden social está más que garantizado de Pirineos para abajo. Sin embargo es ahora cuando hemos plantear la pregunta crucial: ¿hasta cuándo?

Los incidentes franceses de hace dos años comenzaron en los suburbios de las grandes ciudades, en los que, según se nos contó, se acumulaban grandes masas de población inmigrante (la mayoría de segunda o tercera generación) sin estudios y sin posibilidad de encontrar un trabajo. Que en nuestro país hay inmigrantes, es un hecho. Y cualquiera que esté relacionado con el mundo educativo puede constatar lo siguiente: el porcentaje de alumnos inmigrantes en los primeros de cursos de la ESO es inmensamente más grande que en 4º, el año en que terminan los estudios de secundaria que dan derecho al título. Eso quiere decir que, desde que han llegado las primeras generaciones de inmigrantes, se está produciendo una escolarización masiva de inmigrantes (un hecho positivo, sin duda) que sin embargo no obtiene sus frutos. Los que hace 4 años eran inmigrantes en 1º de ESO, hoy están en su mayoría en la calle. Sin ningúna titulación. ¿A qué puestos accederán mañana?

Puede que los que trabajamos en centros educativos estemos asistiendo a la lenta cocción de un fenómeno social que nos estalle en la cara dentro de unas décadas. Los profesores somos conscientes de ello y sabemos que no hay oportunidades para estos alumnos que dejan de estudiar sin haberse integrado realmente en el sistema educativo, sea por falta de interés o por falta de flexibilidad del mismo. Trabajos temporales y mal remunerados son el caldo de cultivo de familias inestables, en las que crecerán a su vez nuevos hijos, españoles de pleno derecho, con poco interés hacia el estudio. Hijos que se encontrarán con 20 años en la calle, sin saber muy bien quiénes son, y pensando que esta sociedad en la que viven no hace nada por ellos. ¿A alguien le suena? ¿Lo estoy pintando demasiado negro o puede llegar a ocurrir? Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

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§ | Miguel | 29/Nov/2007 | 11:49 | Añadir comentario | Añadir trackback

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9 comentarios a “Hoy Paris… ¿mañana Madrid?”

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Penosas imágenes en los informativos de Antena 3 sobre el problemas de la disciplina y la falta de autoridad en las aulas, esta vez españolas.

Estamos ante un muy, muy serio, problema en la educación española.

§1 | Serenus | 29/11/2007 | 16:04

Falta de interés, falta de flexibilidad… Y cuando la pobre ley dice algo sobre flexibilidad o adaptación, suenan risas y se dice “!hasta dónde vamos llegar!” — y mientras tanto todo el mundo a diez asignaturas y a un ritmo que un chico “normal”, hijo de españoles, con padres que le atienden en los deberes y están, como se dice,encima - v.g. mi hijo para no ir más lejos - sigue con la lengua fuera (para quedar después en no sé que puestos del informe PISA).

El colegio debe ser muchas cosas - ya hemos hablado de esto, supongo - y las leyes del cambio no entran en el aula, y las polémica se carcome con EpC y otras zarandajas. El colegio debe ser muchos colegios —- pero los profes ¿se reunirían una vez por semana para comentar la situación y armonizar sus tareas? En el inicio de la Gran Guerra los capitanes de los barcos se negaban a llevar radio en sus buques. Así conseguían la autonomía plena hasta tocar puerto. Finalmente se impuso el invento de Marconi, pero sólo enn el contexto de la Guerra.

Quizás algún día la violencia sea sagrada.

§2 | Luis G | 29/11/2007 | 16:43

¡Hola!
Pues ya que señalas lo de la falta de flexibilidad, voy a ahondar un poco más en el tema, entre otras cosas porque creo encontrarme entre los que critican la flexibilidad, tal y como está ahora. Un alumno inmigrante debería ingresar en aulas de inmersión lingüística: 30 horas semanales de lengua durante 4 o 5 meses (o 24 de lengua y 6 e matemáticas…). Y después incorporarse al curso que le corresponda. De acuerdo, habrá perdido el año y no pasará con sus compañeros, pero habrá aprendido también suficientes habilidades lingüísticas como para poder comenzar el siguiente con más garantías. Sin ebmargo esta medida no se toma.

También está el problema que tú señalas de la falta de coordinación. SErvicios sociales, administraciones, profesores… PArece que cada uno hiciera su tarea con la mejor de las intenciones pero no siempre con la mayor de las eficacias. A ver si tu propuesta de que la comunicación sea sagrada se impone sobre la sacralización de la violencia :-)

§3 | Miguel | 29/11/2007 | 17:17

Me he perdido el telediario hoy, le de Antena3 y todos. Intentaré pillar el de la noche.

Miguel, diría varias cosas al hilo de tu interesante entrada de hoy:

Hablar de cultura -de la cultura de Francia- acaso sea una concesión al idealismo. ¿No crees que en lo que debemos fijarnos es en la expectativas a que a esos jóvenes -¿tan cultos?- les proporciona hoy el sistema económico francés?

Lo digo porque según los datos que yo manejo, Francia el número de jóvenes que alcanzan la edad labora es bastante mayor que el número de empleos que se generan. Un embudo, vamos. La idea que subyace a este comentario es que el Estado de bienestar francés ha generado un cuello de botella laboral. En EEUU, en cambio, la relación entre el nº de jóvenes que alcanzan la edad de trabajar y el número de empleos que se crean es negativa. O sea, la ofereta de empleo supera a la demanda. Esto último ha estado ocurriendo también en España hasta hora gracia al boom inmobiliario y a que el Estado de bienestar no impone las exigencias del país vecino (empezando por la jornada de 35 horas). Eo por no hablar de los inmigrantes que trabajan en España en un régimen laboral más draconiano que el permitido por la ley. Pero si mañana el boom inmobiliario termina o generar empleos se encarece considerablemente, estaremos acercándonos a una situación parecida a la francesa.

Sé que en España, advertir de los peligros del Estado de bienestar no tiene buena prensa, pero en todo caso, no podemos evitar la pregunta de por qué Francia, con toda su cultura, pero sobre todo con su Estado de bienestar, se está convirtiendo en un túnel sin salida para enormes bolsas de los jóvenes con baja formación de los extrarradios urbanos. ¿No será que el Estado ha permitido que crear puestos de trabajo para ellos salgan más caros que lo que esos puestos producen? Si es así ¿cómo se pretende que nadie los cree?

Sobre nuestras aulas, las españolas, hay también otra observación -la observación de un simple docente a lo largo de unos cuantos años: no todos los inmigrantes no reaccionan igual -por grupos según procedencia- al sistema educativo. Tengo alumnos en bachillerato que me dicen que en su país suspender es una deshonra, y se extrañan de que les pregunte si desan segur estudiando. “¡Pues claro, profesor, a eso han venido mis padres aquí, a que yo tenga un futuro mejor!”. Estas diferencias pueden parecernos lamentables, pero creo que apuntan a algo real.

§4 | Pascual González | 29/11/2007 | 18:07

¡Hola Pascual!
Me parece muy interesante tu reflexión. El caso es que Francia, hasta ahora, era un modelo en política social. Lo del chequé bebé es un anacronismo comparado con las medidas que disfrutan en Francia o en Alemania por tener hijos. La seguridad frente al paro también es mucho mayor y, por lo que he oído yo, lo de las 35 horas de trabajo semanales se termina convirtiendo en trabajar de un modo mucho más estresado, es decir, producir en 35 lo mismo que antes en 40 (he leído encuestas en las que se dice que una mayoría de franceses preferirían volver a la situación anterior. Quizás en esta situación de ventaja (respecto a nosotros) pueda estar una de las claves: se fomenta la natalidad, pero no las medidas necesarias para socializar a todos los que se incorporan a la sociedad. De ahí puede venir el embudo que señalas…

En cualquier caso, la cuestión de fondo está en lo que señalas: el estado del bienestar. A lo mejor está empezando a hundirse y tenemos que irnos haciendo a la idea…
Miguel.

§5 | Miguel | 29/11/2007 | 18:43

¿Por qué finalmente todas las culpas caen sobre el Estado de bienestar? El Estado de Bienestar proporciona mecanismos de protección e igualación - y la educación, ay, debiera ser un medio para el objetivo material de una buena casa, buen trabajo, buena comida ( además de ofrecernos entradas para la vida del Espíritu). El Estado de Bienestar es, quizás, un parche del modelo liberal-capitalista (la socialdemocracia) para remendar las brechas sociales (ricos-pobres, oprimidos y opresores y esas cosas que parece que ya no existen)y, por ello, el Estado de Bienestar sólo admite dos opciones en verdad alternativas: la selva(que se mueran los feos) o la Sagrada Violencia (Platónica) en nombre de la Justicia. Retornar a la selva cuando la familia y otras instituciones de capital social están debilitadas parece tan horrible que, finalmente, se impone por la fuerza de la Historia la Violencia Sagrada. Personalemnte, como soy cobarde muy poco aventurero, apuesto por más Estado de Bienestar, más servivios de apoyo, mejor educación… La opción a la crisis del EStado de Bienestar no puede ser la negación sino la potenciación del mismo.

Miguel: te muestras opuesto a la “flexibilidad tal y como está ahora” (¿Está de algún modo?) y proclamas la flexibilidad absoluta…¿para todos? Creo necesario una escuela a varias velocidades y con continuos saltos integradores(en lo académico, lo social, lo ético…)

§6 | Luis G | 29/11/2007 | 20:32

¡Hola Luis!
Continúo el debate a los dos argumentos que propones:
1) No es que la culpa “la tenga” el estado del bienestar, sino que quizás este se ve sometido a ciclos (económicos, principalmente) que desencadenan su crisis. Sencillamente, llega un momento en que no se puede mantener por más tiempo. O se suben impuestos (lo cual tiene consecuencias económicas no deseadas) o no hay para todos. Aparte de que hay otros factores del estado del bienestar que serían discutibles (cualquier día de estos sacamos el tema por aquí…)

2) En cuanto a la flexibilidad: no me digas que no la hay. Los programas de compensatoria y las medidas de atención a la diversidad permites que algunos alumnos reciban atención casi personalizada en al menos 7 u 8 horas a la semana. Si eso no es flexibilidad…. Pero también te voy a decir por qué no me gusta: muchos de los alumnos con necesidades educativas especiales tienen problemas graves, y decirles “tú tranquilo, que con 8 horas de atención especializada es suficiente” me parece una estafa. Hay muchos alumnos de este tipo que podrían progresar más (y mejor) con especialistas durante las 30 horas semanales. Este es uno de los motivos de que no me guste esta forma (quiero y no puedo, ni contigo ni sin ti…) de plantear la flexibilidad del sistema educativo. Y lo miso te cuento para los inmigrantes: hay casos y casos, desde luego y es absurdo dar 30 horas de español a quienes proceden de países de habla hispana. Pero no estaría de más, por ejemplo, cursos específicos en los que intentar ponerles a la altura de sus compañeros, porque la diferencia entre el nivel educativo de muchos países latinoamericanos (y eso que nuestro nivel no es muy alto) es muy grande en algunos casos.
Bueno, a seguir hablando del tema…

§7 | Miguel | 29/11/2007 | 21:08

Luis, existen muy buenas razones para desear un Estado de bienestar. Y es normal ver en él la forma más amable y justa de Estado. El problema con él no radica en la idea del mismo, ni, al menos en principio, en la idea de justicia -redistributiva- que implica (que en todo caso sí sería legítimamente cuestionable). El problema, pienso, es que después el Estado de bienestar debe ser viable. Y de lo que no estoy seguro es de que en Francia no esté produciendo consecuencias no deseadas. Y, tengamos en cuenta que una cosa es que la idea de un Estado así nos guste y otra que por ello sea imposible que genere problemas imprevistos.

A mí lo que me preocupa es que en Francia la tasa de paro desde finales de los años 60 haya pasado del 2,3% al 12% (en EEUU, en cambio, de un 4,5% a un 4,9%: tradúzcase la diferencia entre ambos países a términos de expectativas económicas individuales).

Todo ello significa que los nietos de los inmigrantes que en los años 60 acudieron a Francia y trabajaron en ella, hoy están atrpados en un cuello de botella laboral y demográfico: No se crean puestos de trabajo al mismo ritmo en que ellos se van alcanzando la edad laboral. Llegados a este punto podemos reclamar políticas sociales que se hagan cargo de ellos. Pero tal cosa significará mayor presión fiscal, se desincentivará la inversión y el consumo y el pez amenazará con acabar comiéndose a sí mismo por su propia cola. ¡No se puede salir de un pozo tirando de las propias orejas, ni nos podemos alimentar de nuestra propia sustancia indefinidamente! El problema aquí es que si los puestos de trabajo son muy caros, los empleos menos productivos desaparcerán.

La otra solución es someter al Estado social a una cura de adelgazamiento, que, a lo que se ve, en Francia debe ser bastante intensa. Entiendo que dicha cura debe preservar intactos elementos como la escuela universal, gratuita y, por supuesto, de calidad. Pero hay muchas capas menos profundas del sistema de redestribución social que sí deben ser sometidas a régimen estricto. Sarkozy ha empezado por aquellos nichos laborales que vienen beneficiándose más que ningún otro de la eficacia sindical. Las preubilaciones en el sector del tansporte público, por ejemplo. Los sindicatos protestan y hablan de retroceso social, claro (¡o de neoliberalismo!) pero mi pregunta dice: ¿es acorde con la justicia redistribuitiva el que, hoy, la juventud de los suburbios no encuentre trabajo mientras que otros franceses se jubilan a los 55 años con el sueldo prácticmanete íntegro? ¿Es justo encarecer el trabajo (pagando igual por menos horas) mientras un montón de gente desempleada está dispuesta a trabajar por 40 y salir así del terrible limbo del desempleo y la falta de expectativas vitales?

Creo que, en la Francia postindustrial, el Estado de bienestar está generando más problemas que beneficios, y necesita un lifting severo. Lo cual no significa tener que renunciar a elementos básicos, sobre todo la educación de calidad para todos a cargo del Estado.

Una última reflexión, para acabar de abusar de de los lectores de Boulé: con los jóvenes de los suburbios atrapados en un paro estructural como el francés, con una economía que crea muchos menos puestos de trabajo de los necesarios para dar salida a los jóvenes de los suburbios… ¿alguien se imagina el discurso edificante de la EpC como método eficaz para la prevención de la violencia?

Saludos a todos y disculpas por la extensión

§8 | Pascual González | 29/11/2007 | 21:21

1.- Vale en lo de los efectos no deseados del EStado Protector.¡ A corregir! ( Y creo que una vía de corrección es más democracia y virtud republicana!) Pero si el ciclo destruye el sistema protector no cabe considerar que lo legítimo es el aguantar - el ¡ah, se siente majo! - sino que “algo violento y feroz” adquiere, de nuevo, cierta legitimidad.

2.- Lo de la flexibilidad: existe en el momento de la “inmersión”- llegada pero luego tengo la impresión de que se pierde. Quizás por falta de recursos. Y el chaval se enfrenta con tirachinas a un sistema educativo que es Goliat(incluso para el chico normal y supervisado por los padres). Estoy de acuerdon en aquello de “quiero y no puedo, ni contigo ni sin ti”. Respecto a los alumnos con necesidades educativas especiales cada caso es dos o tres mundos y podría hablar de mi experiencia como padre etc.

§9 | Luis G | 29/11/2007 | 21:30

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