La emancipación de Königsberg
La ciudad natal de Kant se independiza de Rusia · Actualidad
Los aficionados a la filosofía nos hemos desayunado hoy con una noticia que mezcla filosofía y política: a través de diversas listas de filosofía (los medios españoles no se han hecho eco de momento de esta noticia) se ha corrido la voz de que la población de Kaliningrado se ha levantado contra Rusia (país al que pertenece la ciudad, separada territorialmente del resto del federación), y ha proclamado la PkR: Preussische Kantische Republik (República Kantiana de Prusia). Hemos conseguido una captura de la edición online de un periódico local, cuya página ahora mismo es inaccesible. El asunto viene de lejos: la BBC, y blogs como Cabalmat ya han hablado del asunto desde hace tiempo. Aquí podeis leer además la opinión de un habitante de esta ciudad y la entrada en inglés de Wikipedia deja bien claro el problema que se venía arrastrando. Como todo el mundo sabe, Kaliningrado es el nombre moderno de la antigua Königsberg, ciudad natal de autores tan importantes como Kant y H. Arendt. La identidad de la ciudad ha sido tan voluble y volátil como la misma historia: prusiana, alemana y rusa, la ciudad no sólo ha sido un hervidero cultural, sino también un foco de luchas y enfrentamientos. La maravilla del asunto es que los ciudadanos de Kaliningrado (aunque después del hecho que hoy contamos deberíamos volver a la denominación de Königsberg) se han rebelado contra el poder ruso de una forma puramente cultural, filosófica cabría decir: apelando al derecho de resistencia, están comenzando a organizarse políticamente como una ciudad independiente, con un sistema político y económico propio.
Los hechos son aún confusos, y habrá que esperar acontecimientos, pero ya existe una página en alemán que informa sobre la ciudad prusiana de Königsberg y su futura organización. Todo un ejemplo a seguir, el de Königsberg, sobre todo por dos motivos: porque se trata de una emancipación pacífica, lograda por la vía de la cultura. Y, en segundo lugar, porque los ciudadanos de Königsberg han tomado como referencia a uno de sus ciudadanos, el insigne Immanuel Kant, para convertirlo en símbolo de su revolución pacífica y cultural. El filósofo de la autonomía, el defensor de la separación entre el uso privado y el uso público de la razón, es el que ha inspirado este levantamiento popular, esta revolución cultural. Un hecho inaudito en la historia, el que el pueblo valore con tanta profundidad las ideas de sus filósofos y se identifique tanto con ellas que esté dispuesto a llevarlas a la práctica. ¿Alguien se imagina que en España los madrileños desclararan la república raciovitalista orteguiana o que Bilbao se convirtiera en la República trágica unamuniana? Quizás no nos viniera nada mal seguir el ejemplo de estos prusianos…
Todo un acontecimiento, este de la emancipación de Königsberg, y conviene resaltar la falta de difusión en los medios de comunicación españoles. Todavía ningún periódico, ni radio ni televisión ha hecho referencia al asunto. ¿Terminará todo esto ahogado por la falta de reconocimiento internacional? ¿Por qué miran nuestros medios de comunicación únicamente a Europa (y preferentemente a Francia, Alemania y Gran Bretaña) y a Estados Unidos? Una pena, porque la falta de apoyo puede, como decía, terminar silenciando este movimiento filosófico y cultural. Sin duda puede esta ser una buena ocasión para demostrar el poder comunicador de las bitácoras: a ver si la noticia se extiende entre las bitácoras y poco a poco vamos dando a conocer esta revolución filosófica que, al menos por lo insólito de su naturaleza, merece la pena que le prestemos toda nuestra atención. De todos es sabido que Kant recibió con entusiasmo la revolución francesa. Recibamos nosotros ahora con el mismo entusiasmo esta revolución kantiana. Desde boulé, seguiremos informando de todo lo que nos vaya llegando a través de las listas de correo filosóficas, y rastrearemos la red en busca de páginas que informen del asunto y se salten la censura del gobierno ruso.


