Jugar con la ignorancia
¿Piensas vacunarte en los próximos días? · Filosofía
Tiempos modernos: la crítica se extiende y el argumento de autoridad se rompe. Autonomía y pensamiento libre. Una humanidad emancipada, capaz de marcar el rumbo de su vida. Si este tipo de expresiones te han causado cierta risa es que algo estamos haciendo mal. Supuestamente las ideas de las dos primeras líneas recogen, de un modo general, algunos de los ideales que nuestra sociedad viene buscando desde los tiempos de la Ilustración. No son pocos los obstáculos que debilitan este deseo y ahora mismo tenemos un caso bien claro: la gripe A. La polémica en torno a la enfermedad no ha parado de crecer desde que nos llegaron las primeras noticias. La última cuestión caliente está en la vacunación. Es curioso cómo los mensajes que recibimos del ministerio contradicen a otras voces que también tienen su lugar en los medios de comunicación. Si a esto le unimos lo que se cuenta por la calle (¿con qué criterios aceptamos o rechazamos las “habladurías”?) y las actitudes, por ejemplo, de los profesionales sanitarios, tenemos un explosivo cóctel filosófico: todo un símbolo de la sociedad científica y emancipada que promulgaron los ilustrados.
La incertidumbre respecto a las múltiples informaciones publicadas puede provocar inicialmente perplejidad, que en seguida dará paso a la sospecha. Las teorías conspiratorias siempre tienen sus adeptos: puede que la gripe A jamás haya presentado las condiciones como para activar las alertas de pandemia. Quien sabe: quizás las empresas farmacéuticas hayan presionado de alguna manera a los diferentes estados y al mayor organismo mundial relacionado con la salud con la finalidad de que sus medicamentos y vacunas les reportaran grandes beneficios. Ni por asomo quisiera plantearme que incluso los medios de comunicación tengan intereses al respecto. El problema es que, tan ilustrados y científicos como nos creemos, la gran mayoría de la población tenemos que hacer, como se ha hecho a lo largo de los siglos, un “acto de fe”: sin estudios de medicina y sin suficiente información necesitamos “creer” a unos o a otros. En definitiva: aquí hay unos cuantos jugando con nuestra ignorancia.
Siempre se ha dicho que la información nos liberaba: leyendo las noticias estaremos más informados, sabremos más. La gripe A nos sirve de contraejemplo: cuanto más leamos, más desorientados estaremos. Alguien podría decir que no merece la pena darle tanta importancia: se trata de un asunto aislado. ¿Cuántos de nosotros se atreverían a afirmar que el resto de información a la que podamos acceder está menos condicionada o “mediatizada” que la de la gripe A? Seguro que todos conocemos a alguien que defienda la teoría de la conspiración: la gripe A es un negocio montado en torno a una gripe estacional. ¿Por qué no desarrollar una teoría de la conspiración alrededor de esta conspiración? Podemos llevar la desconfianza tan lejos como queramos. Lo que es cierto es una cosa: cuanto más sepamos, mayor será el descrédito en el que caen actividades nobles como la ciencia y otras menos nobles como la política o el periodismo. Y filosóficamente, podríamos extraer una conclusión: la emancipación y la crítica al argumento de autoridad es una nadería. Una pura filfa.
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