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La bitácora como reivindicación

Nuevas formas de expansión de los diarios virtuales
Desde que ha comenzado toda la movilización en denfensa de la filosofía, me ha llamado la atención un fenómeno muy curioso: el surgimiento de una buena cantidad de bitácoras que pretenden concentrar la información sobre un problema particular. El proceso será similar (supongo) ante las situaciones difíciles: un colectivo concreto se reune, toman una serie de decisiones, y acuerdan seguir comunicados a través de una bitácora, donde publicarán todo lo relativo a sus interesesn y podrán comentar lo que más les llame la atención. Los ejemplos que se pueden poner no son pocos. Basta visitar la sección de enlaces para darse cuenta del fenómeno, que no es exclusivo de la filosofía, faltaría más, sino que se está extendiendo a otras asignaturas, como por ejemplo, la Historia del Arte. Pues lo curioso de todo esto es que las bitácoras terminan teniendo aplicaciones que quizás en un principio no habían sido tenidas en cuenta. Las tipologías, solían distinguir bitácoras temáticas, y personales. Pero estas bitácoras reivindicativas no son personales (incluo todo un grupo puede compartir la contraseña para actualizar la información) y tampoco son exclusivamente temáticas, sino que reflejan una seña de identidad, unas ideas compartidas, y la preocupación ante una situación concreta. Aunque hay precedentes en este tipo de bitácoras, su expansión en los últimos tiempos está siendo (espero que no sea sólo una percepción personal) muy numerosa. Es evidente que una bitácora ofrece las mejores condiciones para un colectivo que pretenda compartir información: es fácil de usar, flexible, y permite la colaboración de mucha gente, sin importar las distancias. Tampoco hacen falta conocimientos técnicos. Como herramienta, se convierte en una referencia ineludible para organizar y gestionar la información. Por estas razones, creo, han proliferado tanto las bitácoras reivindicativas, a las que hay que dar la mejor de las bienvenidas. Aportan frescura y dinamismo en la comunidad de bitácoras. Sin embargo, hay que animarlas también a su persistencia: que una vez superada la situación que originó esa bitácora, alguien (a ser posible todo el grupo) se ocupen de mantenerla actualizada. Que no sean flor de un día, porque pueden terminar conviriténdose en otro de los grandes éstilos de bitácoras. Y hacen mucha falta por estos barrios. Actualización (9-6-2005): NO a la LOE

Además de todo lo dicho en la nota, añadiría la inmediatez que posibilita el formato blog o bitácora, pues dada la sencillez de su uso, las actualizaciones pueden ser constantes y muy rápidas. Desde este punto de vista, resultan un medio de gran interés para proporcionar información de última hora, pues poseen una gran flexibilidad. Está claro que estamos viviendo una época de auténtica revolución de los blogs, hasta el punto de que la llamada blogosfera se está llegando a convertir en una suerte de subuniverso dentro del universo de Internet. Y la tendencia, efectivamente, es al alza. Estemos atentos a las bitácoras: sin duda van a marcar el ritmo de los tiempos por venir.