La empresa educativa: quiero el ISO 9000
Está de moda: como una fiebre adolescente, se ha extendido entre personas que ocupan cargos de responsabilidad en el mundo educativo ir a la caza y captura de un sello de calidad, sea [1] ISO 9000 o el nueve mil y pico que corresponda, que está regido por la [2] Organización internacional de “estandarización” u “homogeneización” (tiene que haber una mejor traducción para “standardization”, pero hoy no estoy para mucho cavilar…), o su representante española, la [3] ENAC. El asunto es bien sencillo: se inicia un proceso burocrático-administrativo-psuedoeducativo que consiste en una auditoría externa del funcionamiento de un centro escolar. Si la auditoría es positiva, entonces se recibe el sello en cuestión, y de lo contrario, habrá que seguir el consejo que nos daban las tapas de los yogures (y de tantas otras chucherías) hace unos años: “Sigue buscando, hay miles de premios (o de sellos) reservados para tí”. Claro que el proceso suele resultar positivo: el equipo directivo que inicie esta campaña de imagen va a invertir cierto dinero, por lo que pondrá también buena parte de sus recursos humanos al servicio de la auditoría. Por documentación, memorias, planes y proyectos, que no falte. A ver si, gastada una pasta, nos vamos a quedar sin el preciado ISO.
Todo el proceso descansa sobre dos falacias enormes: aplicar al mundo educativo criterios propios del mundo empresarial, y una percepción falsa por parte de directivos (y de familias, habría que añadir) de la educación como negocio. Para empezar, es inconcebible pretender medir la “productividad” de la educación. Se trata de un proceso organizado por leyes, sí, pero que, en último término depende de la calidad (humana y docente) de los profesores, algo que ningún ISO puede medir en términos objetivos. Un buen centro educativo es el que cuenta con una buena plantilla, independientemente de que sea público, privado, concertado o desconcertado. Al margen, por supuesto, de que tenga hermosos patios, seguras instalaciones, 25 salas de informática, entorno wifi, o un polideportivo con capacidad para 25.000 espectadores. Por eso conceptos como “eficiencia”, “productividad”, “rentabilidad”, “calidad” y otros tantos por el estilo no deberían tener cabida en el mundo educativo. Y no es que no quiera que me investiguen o algo parecido, sino que lo que van a investigar (y por lo que me podrían dar un sello, una medalla o un premio nobel, quién sabe…) no se corresponde con lo que es una buena educación, algo que depende de factores humanos alejados de las palabras entrecomilladas.
Pretender comparar centros con alumnados dispares, en barrios dispares y con profesorados dispares (en su situación laboral, por poner un caso…) en un disparate. Una absoluta estupidez que, genera, eso sí, negocio para la empresas que, quizás sin tener ni idea de lo que es la educación, se encargan de realizar la auditoría. Pero claro, todo esto vende, que es de lo que se trata. Y el problema es que los padres caen en la falacia: identifican sello de calidad con calidad, y aunque suene paradójico, ese razonamiento no es bueno. Cada padre puede tomar la opción que quiera a la hora de llevar a sus hijos a un centro o a otro, pero hay algo que debería saber: en todas partes cuecen habas y la calidad de la enseñanza depende de algo casi sagrado que nadie puede tocar o, mejor dicho, medir: lo que ocurre entre las 4 paredes del aula, donde los alumnos y los profesores tienen que colaborar para que haya aprendizaje. Los centros educativos que presumen que tener tales o cuales sellos han dejado de ser colegios o institutos. Son empresas. Y si enfocan su gestión de un modo empresarial, quizás también traten a sus alumnos de un modo empresarial. Eficacia, eficiencia, calidad, rentabilidad… el que no encaje en el perfil de alumno “ISO 9000″ puede encontrarse con dificultades. ¿Qué preferimos, que nuestros hijos vayan a un colegio o a una empresa? Difícil elección, sin duda…
Anotacion impresa de Boulé: http://www.boulesis.com/boule
Enlaces que aparecen en esta anotación:
[1] ISO 9000: http://es.wikipedia.org/wiki/Normas_ISO_9000
[2] Organización internacional de “estandarización” u “homogeneización”: http://www.iso.org/iso/en/ISOOnline.frontpage
[3] ENAC: http://www.enac.es/html/home.html
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